29 de julio de 2007

444 escalones

444 escalones (¡qué casualidad!) son muchos para subirlos en una habitual jornada de calima ribereña, en periodo de canícula con un sol abrasador, y un mediodía cualquiera después de un largo paseo. Pero éstos son los peldaños, fielmente numerados, que hay que ascender para poder llegar y visitar el faro de Guayaquil (Ecuador) en el cerro de Santa Ana, la zona más segura, según mi libro-guía, de toda la ciudad. El turismo -como tantas veces se ha dicho- tira y la oficina municipal no quiere problemas.
Es dinero, es “pasta”.
El caso es que se asciende (uno, dos, tres, cuatro,….) por unos serpenteantes callejones de escaleras bajo la mirada, de trecho en trecho, de los uniformados vigilantes de seguridad. La zona (treinta, treinta y uno, treinta y dos,…) esta muy cuidada y los lugares de relajación viajera (bares, restaurantes, tiendas,…) circundan la zona a cada paso.
Este viajero subía como un fantasma (cien, ciento uno, ciento dos,…) sin atender a bares, ¡qué raro!, restaurantes o tiendas, que iba dejando atrás con cierta displicencia. Las casas pintadas en variedad de colores hacen del entorno un lugar singular (doscientos veinte, doscientos veintiuno, doscientos veintidós,….), aunque esta peculiar característica se puede disfrutar en algún otro país, sobre todo tropical. Después del agotador paseo, se llega al fortín del Cerro rodeado de cañones (…., y cuatrocientos cuarenta y cuatro) que, en su día, se utilizaron para defender la ciudad de desalmados piratas.
Desde lo alto, una vez traspasado el peldaño “cuatrero”, la ciudad -con su Malecón 2000- y el río Guayas, a los pies.

4 comentarios:

CONQUENSE dijo...

"Seco", estás más zumbado que las maracas de machín, mira que darte por contar escalones, bien está mientras no te de por descapullar lemures en Madagascar.

Francisco Miranda dijo...

Saludos.

Sólo quería comentarte que acabo de publicar un comentario sobre tu web en http://todohosteleria.blogspot.com

Enhorabuena por el trabajo.

kovalam dijo...

Pues mira que yo también usaría el truco de contar los escalones, que mirados de uno en uno se aguanta pero verlos seguiditos como que tiene que echar para atrás.
Y felicidades por tu expansión blogera fuera de estas fronteras.

BlasFT dijo...

Vamos a ver, "conquense", 444 escalones, fielmente numerados. Eso quiere decir, "soroto", que tenían el número en cada escalón, aunque no me hubiera importado ir contándolos.
Me hubiera animado a seguir subiendo.