17 de febrero de 2021

Trayectos

Trayecto hacia el norte
El paso de los franceses por territorio malgache no fue un camino de rosas, a pesar de que no había sentimientos mutuos de odio, todo lo contrario. Tenía sus luces y sus sombras, sobre todo luces para los franceses y más sombras para los malgaches. En el período colonial, durante la II Guerra Mundial miles de soldados malgaches combatieron al lado de los franceses, junto a otros miles de argelinos. Aunque la participación no era desinteresada, pues más bien parecía una contraprestación para alcanzar al finalizar una merecida independencia, De Gaulle no lo consideró así, lo que provocó una insurrección que tuvo como chispa las selvas malgaches, donde algunos de los soldados recluidos iniciaron la revuelta.

Este tema seguía siendo tabú en aquel entonces y eso que habían pasado más de cincuenta años. Es posible que haya cierto oscurantismo por vergüenza de los franceses que dieron una respuesta excesiva y contundente a aquellos humildes soldados que alentados por fuerzas internas reclamaban lo que, en buen juicio, les pertenecía. La memoria popular e histórica ocultaría aquellos hechos a los malgaches venideros. Unos incidentes que se convirtieron en masacre cuando intervino la aviación francesa y se propiciaron fusilamientos en masa. De ello, aún quedaban testigos. Uno de ellos se dirigió al viajero insatisfecho en aquella especie de pic up, en el trayecto de Mahajanga a donde se encontraba.

- ¿Eres francés? –dijo. Le contestó una negativa con la cabeza.

- Soy español.

Luego, relató que los franceses no fueron buenos en su poblado, a muchos kilómetros de donde transitábamos. Los vazaha (blancos) les obligaban a trabajar las plantaciones de café para luego exportar el producto, lo que produjo mucho descontento y, al final, rebelión. Los franceses, según aquel interlocutor, habían enviado soldados senegaleses a combatir a los insurrectos malgaches en aquella área nororiental donde él vivía. Era difícil entrar en un tema que desconocía, pero desde que le había dicho que era español su semblante se transformó en risueño y tranquilo.

Ahora podría ocurrir lo mismo con las hectáreas y hectáreas de plantaciones de vainilla, aunque hoy en día al margen del hecho colonial francés. Según Winston Churchill: "El pueblo que no conozca su historia está condenado a repetirla”.

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