21 de febrero de 2026

Lusaka / capital de Zambia


Avenida, en Lusaka

Habían transcurrido ya once años desde la primera visita del viajero insatisfecho a Zambia ¿Cómo pasa el tiempo? ¡Once años desde que pisara Lusaka por primera vez! Ahora, no la visitaba por una convulsiva necesidad interior sino por exigencia viajera: el vuelo rumbo a Kigali salía de allí.

Como tenía aún varios días —pensaba pasar más tiempo en Zimbabue, y había previsto una estancia zambiana inferior— dedicó un tiempo a Lusaka que, tal vez, no se merecía, ni tenía previsto. Paseó por sus calles y comprobó, de primera mano, muchos cambios en la modernización de una ciudad; o, quizás, la miró con otros ojos, o se movió por zonas que no había visitado la primera vez. El caso fue que la encontró más tranquila, con algunos edificios más modernos, sin tanto ajetreo africano como recordaba. Todo el “folklore africano”, la gente agolpada y el bullicio parecía estar concentrado en los alrededores de la Terminal de autobuses. Alejándose un buen trecho de allí, la tranquilidad parecía estar alcanzada. No era verdad, pues en otras zonas también se encontraba gran jaleo local. Descrito así, se podría decir que era una ciudad irregular, en la que contrastaba la modernidad con el abigarramiento africano.

Se hospedó en el mismo backpackers en el que lo había hecho hacía años y, ahí sí, vio deterioro. A este hospedaje le había atropellado el tiempo y, hasta cierto punto, el abandono, pero aún así pudo pasar dos días en relativa armonía interior, y personal. Otras dos noches pasaría —en la espera de tomar el vuelo— al regreso de su visita al Parque Nacional South Luangwa, cientos de kilómetros al norte de la capital.

En resumen, una ciudad que, sin abandonar sus raíces, parecía progresar a buen ritmo, o eso apreció este mochilero.


Avenida, en Lusaka

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1 comentario:

  1. Que cómo pasa el tiempo? Cad vez que uno cumple años, más rápido 🙂 aunque si la canción dice que 20 años no es nada, imagínate 11. Yo me mudé hace 15 años y, aunque han pasado muchas cosas, todo me parece que ha pasado en un suspiro y tengo la misma sensación que tú tienes de tu hospedaje: atropellado por el tiempo.
    Un abrzt!

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