Llegó en barco ya de noche a Cebú City, procedente de Manila (20 horas). Después de un largo descanso se perdió en paseos por las calles cebuanas. La isla de Cebú es una de las grandes islas de Filipinas, situada en el centro de las llamadas Visayas, el principal grupo de islas del archipiélago. Su historia, para los occidentales o europeos, comenzó en marzo de 1521, cuando el marino portugués Fernando de Magallanes, comisionado de la Corona española, desembarcó en la zona con la turbia intención de ‘cristianizar’ a los indígenas, antes de intentar completar la vuelta al mundo.Y cuentan queeeeee…., Magallanes lo primero que hizo fue plantar la cruz en aquel, entonces, villorrio. Después de casi quinientos años, allí continúa alzada en pleno centro de la ciudad; y si no es la misma, que no lo es, al menos así lo creen los devotos filipinos.
Al cabo de una larga caminata, ya desorientado (suele seguir el consejo de ‘para conocer hay que perderse’), el viajero insatisfecho se sorprendió de aquel recinto, con la cruz en su interior, al observar a varios filipinos arrodillados, rezando con devoción. Muy protegida por una especie de robusto palio o templete, la rodeó y se percató del significado de aquella estilizada madera. Un escueto cartel se encargó de ello.
No conocía la historia.
(Por su altura, le fue difícil retratarla en su integridad).
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