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18 de junio de 2013

El poder del cuenta-historias

Es realmente incómodo, angustioso y, quizás, agobiante para el viajero insatisfecho -y como a él, supone, al resto de los bloggers que cuentan andanzas, recorridos o viajes- ser un selector de historias, contar únicamente las aventuras y detalles que cree convenientes, a través de su subjetivo pensamiento. ¿Por qué selecciona unos detalles y descarta otros?, o ¿por qué a unos les da una apreciación y a otros la contraria?. Y se pregunta, a veces, si es consciente de este hecho o si hace esta selección porque es un atrevido o un insensato.
Hasta este momento, de su viaje por Benín, ha optado por una serie de momentos y estaciones aunque ha prescindido de otros. Desde este mínimo hecho, es constructor y manipulador del conocimiento que se pueda tener de un determinado país, aunque para evitarlo estará la habilidad del lector que mantendrá la posibilidad de leer otras cosas y, en base a ellas, se construirá un criterio personal, más objetivo que el del propio viajero.
Pero también se siente [dentro de su insatisfacción] satisfecho porque ello puede ayudar a que otros conozcan realidades diferentes y les induzca a indagar más sobre una determinada cuestión o pequeño lugar. Los enlaces que suele colocar en sus textos pueden ayudar a ello.
Y porque cree que a veces “las imágenes valen más que mil palabras” [frase sobada y manida], aunque no siempre o casi nunca lo lleve a cabo, va a ilustrar con varias fotografías la realidad del poblado lacustre de Ganvié, en el lago Nokoué, al margen de su peculiaridad histórica. La vida diaria de este bonito poblado, genuíno, trabajador, pobre y, en cierto modo, abandonado.

Niños pescando en el lago, cerca de Ganvié


Mujer de Ganvié camino del mercado flotante

Recogiendo agua potable, en piraguas cargadas de recipientes

Niños a la puerta de su casa

Bulliciosa celebración de una boda

En los alrededores de Ganvié
La mochila azul, ante la calle principal de Ganvié
Copyright © By Blas F.Tomé 2013

12 de febrero de 2013

Ceremonia vudú/Benín


Uno de los principios básicos de la religión vudú era, y es, que la vida de los ancestros continúa después de la muerte; y otro, se podía interactuar directamente con los espíritus.
Pero había más y más principios básicos.
Por mucho que el viajero insatisfecho tratase de analizar y descomponer, jamás entendería la ceremonia que acababa de presenciar a pleno día, con un sol punzante, cuando todos los libros decían que era en general nocturna.
¡Vaya -pensó- ceremonia para turistas!.
Otra vez el leonés se sintió estafado y sableado por los ‘listos’, rondadores de torpes blancos “para mostrarte esto y lo otro”.
Y lo sabía antes de ir, pero……., no se arrepintió de haber ido.
El agradable paseo en piragua desde el poblado lacustre de Ganvié, en el lago Nokoué, hasta el vecino asentamiento semilacustre de So-Tchanhoué, donde presenció el ritual, ya compensaba el engaño.
El vudú era, y es, baile; era, y es, ‘religión bailada’. Los movimientos del cuerpo humano imitaban los de algunos animales y ellos adquirían el poder y atributos del animal imitado.
El coro de rollizas mujeres que se incorporó al espectáculo no dejó de bailar, entretanto el oficiante del grupo danzaba y tarareaba. Removía los feos fetiches que había encima de aquel aparente altar, agarraba con fuerza un mustio pollo y restregaba con él los fetiches, mientras la música de tambores y el ruido-hojalata de las campanillas allí colocadas no dejaban de sonar. Con dos movimientos bruscos, quebró -en vivo- ambas patas al pollo, al que este mochilero vio en sus ojos sufrir. Después de varias vibraciones y extravagantes saltos, con un certero machetazo cortó la cabellera del alado que se retorció hasta morir.
¡Espeluznante!.
Con la sangre brotada, espolvoreó los amuletos del altar.
Las mujeres bailoteaban, curvando sus orondos cuerpos, tocando palmas y, alguna, golpeando con sus exuberantes, abultados, desnudos y brillantes pechos negros aquel aire caliente, tostado por el sol.
Una tétrica gala de música, ruido, baile y espíritus supuestos.
Uno de los personajes que allí se estremecía levemente con el canto, se retorció de pronto en una convulsión profunda, girando y dando vueltas por el empolvado suelo. Había entrado en trance, supuso el viajero, consecuencia de aquella mezcolanza de música, cantos y ‘estimulantes naturales’ ingeridos. Su estado de semiinconsciencia permitía, según parece, una “mejor comunicación con los espíritus”. En la confusión y el caos organizados, el mochilero observó luego cómo, vestido con un faldón de rafia, se embadurnaba como un patán el cuerpo con un amarillento líquido.
Al lado del pequeño templo vudú, medio escondidas detrás de unas planchas de latón, había varias botellas vacías de ‘sadavi-vino de palma’ y de un vulgar gin. Viendo lo que veía y las botellas consumidas, era fácil imaginar el germen del trance.
Ceremonia vudú, ceremonia de confusión.
Tendremos que respetarla.
Copyright © By Blas F.Tomé 2013

4 de enero de 2013

Breve apunte en la vida del lago Nokoué/Benin


En los poblados lacustres del lago Nokoué (Benin) había, sobre todo, niños que, como en todas partes, y allí no era distinto, adoraban los "chuches". El viajero insatisfecho llevaba -casi siempre lleva- «bolas de anís»: una foto, una «bola de anís»; una pirueta, otra «bola de anís». Así funcionaba el trueque en aquel momento, en el poblado llamado So-Tchanhoué, apartada localidad al lado de Ganvié, principal núcleo urbano lacustre dentro del lago Nokoué.
Allí fue a ver una ceremonia de vudú (en otro momento, contará) y allí fue dónde los niños le rodeaban en busca de su «bola de anís». Los niños de las fotografías fueron alguno de ellos. Le sorprendió a este mochilero las tempranas escarificaciones en el rostro (luego ya vio muchas), pero -en ese momento- las normales diferencias culturales se sobreponían a cualquier crítica-opinión que surgiera del "coco" del visitante.
Las escarificaciones son cicatrices, incisiones poco profundas en la piel, a menudo con pretensiones artísticas. Normalmente se practican en ritos iniciáticos relacionados con la pubertad: tal vez aquel jovencito ya había llegado tempranamente a ella, o tal vez fuera una marca tribal, auténticos pasaportes que distinguen a cada una de las etnias. 
Las escarificaciones femeninas son consideradas un elemento más de feminidad y con finalidades eróticas. Hay etnias a las que le fascinan los cortes en las nalgas de las mujeres.
[No comprobado; pura documentación].

Copyright © By Blas F.Tomé 2013

27 de diciembre de 2012

Volando hacia el lago Nokoué


Como lo suele hacer el amigo ‘Paco Nadal’ cuando sale para uno de sus múltiples viajes, el viajero insatisfecho, con ánimo de imitar, va a hacer lo mismo: “Cuando leáis este ‘post’, si es que lo hacéis en el momento de ser lanzado a la blogosfera, estaré volando hacia.…. el lago Nokoué”. Como no ocurrirá tal, y lo leeréis cuando os apetezca, tal vez ya conozca el lago.
O, tal vez, no.
Va con su destrozada espalda dándole gritos de protesta pero va.
Del lago -el mochilero tiene mínimas referencias- viven varios poblados lacustres en sus casas de tejados de paja o, menos emblemáticos, de latón. Sus pobladores son descendientes de la tribu ‘tofinu’ que huyó hace muchos años del dominio de los ‘fon’, que eran esclavistas. A los ‘fon’ su religión les prohibía entrar en las aguas, de ahí que el poblado perseguido las utilizara para resguardarse.
África es así. Llena de huídas, capturas, villanías, dominios, cuentos, matanzas, guerras, hambre, vudú,……
Copyright © By Blas F.Tomé 2012