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12 de marzo de 2013

El bosque sagrado de Kpassé



Como llegó a Ouidah (Benin) el día siguiente de la señalada festividad del vudú (10 de enero), no había podido disfrutar de la compleja imaginería de esta ‘religión bailada’ como se considera al vudú. Posteriormente, se enteraría de que realmente el 10 de enero no fue un día interesante en la vida de otros mochileros-visitantes pues la cita se redujo a mucho bla, bla, bla de las autoridades, bienvenidas, recuerdos y agradecimientos pero poca actividad fuera de lo común.
Por ello, decidió irse al bosque sagrado de Kpassé, en uno de los barrios de la ciudad, pues el libro-guía ‘lo vendía’ como el mejor lugar para captar un poco la esencia de esta religión tan confusa, con sus estatuas, mitos y leyendas. El nombre del bosque era el mismo que el de un antiguo rey de Savi, localidad cercana, que fundó la ciudad de Ouidah. Fue Kpassé, hijo del primer rey, quien inició los primeros contactos con los navegantes portugueses que empezaban a explorar las costas africanas, allá por el siglo XV.
Era necesario un guía para acceder a tan sugerente lugar pero sus explicaciones resultaban un poco ‘extrañas’ a los oídos profanos, al menos a los oídos del viajero insatisfecho por sus alusiones a poderes mágicos, zonas tabú, incluso, a las facultades esotéricas de los murciélagos allí aposentados. Bueno, nada fuera de lo normal sabiendo como sabía que Kpassé fue primero rey y, a su muerte, permutó y se reencarnó en un iroko, árbol majestuoso y –según pudo comprobar- muy envejecido. La historia no era muy realista, más bien -diría- surrealista.
El sitio llamaba al recogimiento y al silencio si no fuera por los miles de murciélagos colgados de las ramas de otros grandes irokos (no del iroko-dios) que, al verse sorprendidos, comenzaron con sus gruñidos. Nada más entrar, allí estaba la estatua de Legba, otro dios, que lo era de la virilidad y de no sabe cuántas cosas más, representado con grandes cuernos y un sensacional miembro viril, envidia de viajeros.
Era el primer dios allí situado pero uno más de las muchas, enigmáticas y extravagantes estatuas del bosque sagrado de Kpassé.
Copyright © By Blas F.Tomé 2013