Las torres de los svan, en Mestia
Necesitó el Google Map, una
vez en la localidad de Mestia, en Svaneti (Georgia), para encontrar la Guesthouse Mon Amie que había reservado por Booking. La incomunicación fue absoluta con las dos o tres personas
a las que preguntó y se dio cuenta que el idioma iba a ser una gran barrera. Anochecía
cuando el viajero insatisfecho descendía
de la marshrutky que le traía de
Zugdidi, a donde había llegado en similar vehículo desde Tbilisi o Tiflis.
Esta zona era el antiguo territorio de los temidos svan, y tan remota que ningún gobernante había querido conquistar.
En la actualidad, aun siendo transitada por turistas, seguía con su mística
belleza.
A parte de esa característica de zona remota del Cáucaso, tenía sentido
visitarla por las famosas torres de defensa (koshki) de los svan. Una
de las primeras instantáneas desde la marshrutky,
al llegar a la zona, fue para las koshki
que aparecían a lo lejos: imponentes, austeras, antiguas y soberbias.
Sobresalían sobre las edificaciones más altas de Mestia como verdaderas torres
de vigilancia, aunque era difícil explicarse el por qué algunas de ellas
estaban tan juntas. Fueron diseñadas para proteger a los lugareños de las
invasiones y contiendas locales. Se debe tener en cuenta que hasta hace poco
Svaneti era conocido por las venganzas de sangre entre sus habitantes y vecinos.
Durmió contundente aquella noche en la guesthouse, después de un viaje tan largo (en tiempo) desde Tiflis,
pero al amanecer no demoró la inspección de calles y de varias koshki que tenía cercanas, admirando su conservación ya que la
mayoría de ellas fueron construidas entre los siglos IX y XIII. En la base de
una de ellas, comprobó la existencia de un establo con ganado, en otra, una guesthouse se arrimaba a la torre, pero
todas ellas ocupando en el paisaje una imagen de contraste.
La marshrutky a la que se subió también a primeras horas de la mañana para conocer el pueblo de Ushguli, a unas dos horas, transitaba por espectaculares valles llenos de natural belleza. En el trayecto, paró un rato para así fotografiar los espectaculares picos gemelos del monte Ushba (4.710 metros), a las espaldas de Mestia; para visitar una solitaria torre a orillas de un río, que apodaban ‘Torre del amor’, y para permitir que varias máquinas trabajaran en la mejora de la carretera que nos llevaba a Ushguli. Bellas montañas a los lados cargadas de agreste vegetación y ríos que bajaban con fuerza por los diversos valles (de uno se pasaba al otro), conformaron una bonita experiencia visual.
El pueblo de Ushguli estaba situado en lo más alto del valle de Enguri,
bajo el macizo nevado del monte Shkhara (5.193 metros), el techo de Georgia. Un
lugar fascinante. Esta pequeña población tenía 40 antiguas torres svan, que conformaban un conjunto mágico
bajo la protección del famoso glaciar; se componía de un conjunto de casas, con
techos de pizarra, y unas calles embarradas y llenas de ganado sesteando o
simplemente rumiando su buche lleno de hierba de las laderas. En uno de los
laterales del poblado, en lo alto de un cerro estaba la torre de la reina
Tamar, evocadora torre por lo genuino del poderío de aquella mujer en una
determinada época.
Paseos por unas calles con subidas y bajadas, entre piedras y barro completaron la jornada. Había llegado la hora de un kubdari, comida típica de la zona, y del regreso a Mestia.
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