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17 de junio de 2014

Un gran río

-El fornido negro protagonista del 'post', acuclillado en la barcaza que cruza el Zambeze-

Era la segunda vez que cruzaba el río Zambeze en una barcaza para personas y vehículos, incluidos los pesados.
La primera vez fue hace años en el viaje por Mozambique, en el trayecto en bus entre Beira y Quelimane. Aquel paso del río ya lo dejó hace tiempo escrito en un breve ‘post’. El paso de ahora, más al norte y más cerca de su nacimiento, era menos espectacular, aun así le han quedado bellos recuerdos de aquella travesía. Viajaba en un minibús desde Seseke, en la frontera con Namibia, a Mongu, en el centro de Zambia. Un transporte de indudable procedencia china pero apodado ‘rosa’ como figuraba escrito en su parte anterior y posterior. ¿Qué hacía el viajero insatisfecho viajando en un minibús chino, apodado ‘rosa’, por un país africano, Zambia, con visibles herencias inglesas (por ejemplo, su idioma)?.
Contradicciones del viaje.
-Autobús de procedencia china, apodado 'rosa', en la barcaza- 

La pasión y la admiración de los zambianos por su río Zambeze se apreciaba en sus comentarios (“¿no has estado en el nacimiento del Zambeze?; vete, es toda una experiencia”, le dijo un veterano profesor local de historia), en sus actos (bebían su sucio agua como si fuera el mejor brebaje local), o en sus silencios (mientras la barcaza atravesaba el río, se mascaba el silencio entre todo el pasaje).
Aquel fornido negro se bajó, como todos los ocupantes, cuando el vehículo comenzó a subir a la barcaza. Ya en mitad del cauce, se acuclilló en el borde y con decisión lavó su cara, cabeza y cuello; bebió, sirviéndose de sus manos, varios sonoros sorbos del líquido elemento, y llenó una botella de plástico que entregó más tarde al conductor del minibús. Éste, no dudó un momento en darse un largo trago.
Es sin duda uno de los grandes ríos africanos. Nace en la frontera entre Congo y Zambia, atraviesa este último país de arriba abajo, recorre luego el norte de Zimbabwe y desemboca en el Océano Índico después de cruzar todo Mozambique.
Es, a veces y en ciertos tramos, frontera natural entre países: Zambia-Namibia, Zambia-Botswana, Zambia-Zimbabwe, y es, históricamente, el río por excelencia del ‘explorador Livingstone’. Forma, de manera natural, las cataratas Victoria y, de manera artificial, el lago Kariba.
Un gran río.
Copyright © By Blas F.Tomé 2014

4 de mayo de 2014

Los ‘gwembe tonga’

-Lago Kariba-
Cuando ya había tomado la decisión de visitar el embalse de Kariba (5.400 metros cuadrados), en la frontera entre Zambia y Zimbabwe, lo único que llegó a sus oídos de la zona fue: “mucho calor”. Una evidencia real nada más pisar las orillas del lago, el poblado de Siavonga. Un sofocante calor le tiraba a hacia atrás cuando avanzaba por aquella empinada calle que le llevaría al Lodge donde pasaría la noche.
Para llegar a Siavonga había que tomar en Lusaka un minibús, saturado de gente que sube y baja, y para y para hasta llegar al lejano destino. Nada de eso desanimaba al mochilero. Su sana curiosidad por esta presa tenía que ver con los desmanes que -según sus noticias- se habían producido durante su construcción. Conocía la problemática de la edificación de otra presa africana, el embalse de Akosombo, que forma el Lago Volta (8.500 metros cuadrados), en Ghana, y quería conocer de primera mano los problemas surgidos, hace ya más de 50 años, cuando este lago artificial ‘zambezí’ se formó.
No conocía muchos más detalles sobre el embalse de Kariba.
Ahora, si los conoce.
No conocía que para su construcción despejaron de la zona a 57.000 miembros de la tribu ‘gwembe tonga’, que fueron reasentados en pésimas condiciones en una zona árida y de duras sequías, en tierras de escasa fertilidad y con frecuentes plagas de mosca tse-tsé. No es que en España cuando se construye un pantano no haya gente que es expulsada de la zona [conoce de primera mano la expropiación de la zona de Riaño, en León, en pasadas épocas] pero en los casos africanos las injusticias son más lapidarias.
El objetivo principal de la presa fue proporcionar electricidad a las minas de cobre e industrias de la actual Zambia y Zimbabwe. Los ‘tonga’, cuyos antepasados siempre estuvieron asentados en estas orillas del Zambeze, no recibieron a posteriori ni electricidad ni agua del enorme embalse. Se resistieron al desahucio, pero sus lanzas y porras no podían competir con los rifles de la policía colonial.
La represión fue dura.
Durante los desalojos de 1958 (el viajero insatisfecho nacía entonces), las autoridades policiales quemaron hasta sus chozas para impedir que volvieran. Había comenzado la masacre del pueblo ‘tonga’. Aún continúa pues no reciben ayuda alguna de los gobiernos de Zambia y Zimbabwe, expropiadores principales de sus tierras.
-El conductor que le llevó posa ante el embalse-

El mochilero, cuando alcanzó la zona del embalse, vio como un chino vestido de obrero daba órdenes a unos locales que se movían alrededor de un camión de carga. Al preguntar entonces quién había construido la presa le dijeron que los chinos.
¡Date, lo que él pensaba!. 
Pero otra documentación consultada aseguraba que fueron empresas italianas. En todo caso, empresas coloniales que impusieron sus normas, al margen de las inquietudes y dignidad de los ‘gwembe tonga’.

Copyright © By Blas F.Tomé 2014

22 de marzo de 2014

El ‘kuomboka’ zambiano


Al fondo, allá donde se pone el sol [fotografía], se encontraba Lealui, una de las capitales del pueblo ‘lozi’ [la foto está tomada desde Mongu, actual capital de la provincia del Oeste, Zambia, a unos 15 kilómetros]. 
El viajero insatisfecho va a contar un poco de historia de esta zona, que se mezcla con la actividad festiva y las actuales celebraciones tradicionales.
Este pueblo ‘lozi’, con su ‘reyezuelo’ incluido, ocupa la región semiautónoma de Barotseland. Si bien, este ‘reyezuelo’ tiene en la actualidad nulo poder político en Zambia si lo tiene en la tradición local. Los ‘lozi’ tienen dos capitales: la otra es Limulunga, capital durante la estación lluviosa. El traslado anual de Lealui (inundada o a punto de inundarse) a Limulunga es un acontecimiento de gran importancia, celebrado como uno de los más conocidos festivales de Zambia, el ‘Kuomboka’.
La vasta llanura de Lealui (que se aprecia en la fotografía) y la abundancia de peces en la región fueron ideales para el asentamiento de los ‘lozi’, pero las lluvias y las posteriores inundaciones hacían imposible mantenerse allí. Nació así la costumbre de trasladarse periódicamente a unas tierras más seguras hasta la llegada de la estación seca. Durante el ritual, que aún se mantiene, se acompaña la partida del rey y de su pueblo de la capital del reino, Lealui, hacia Limulunga, ciudad situada al abrigo de las inundaciones provocadas por la crecida de aguas del Zambeze. Cantos y ritmos africanos están presentes durante todo el recorrido. Con la llegada de la familia real y su séquito al destino comienzan allí los festejos con cantos y bailes de la tradición ‘lozi’.
Todo este conglomerado de actividades forma el ‘Kuomboka’ zambiano.
Para presenciar este ritual, uno de los acontecimientos más antiguos del país, era necesario estar por la zona en el mes de abril, cuando se celebraba. Este mochilero estuvo en el mes de enero. Conoció, eso sí, Limulunga, un poblado africano más, con varias casas pintadas de rojo por Airtel y sin especial atractivo. No puedo visitar su palacio real (fabricado con esteras, juncos y barro, según pudo saber) pues estaba prohibido.
No pudo visitar Lealui por cuestiones logísticas. Se tuvo que conformar con presenciar esta puesta de sol desde la actual Mongu.


Copyright © By Blas F.Tomé 2014

1 de marzo de 2014

Victoria Falls Bridge


El puente de las Cataratas Victoria (Victoria Falls Bridge) era un puente en arco parabólico que atravesaba el río Zambeze, muy, muy cerca de las Cataratas Victoria, que servía de frontera entre Zambia y Zimbabwe.
El puente, diseñado por G. S. Hobson, era una construcción de hierro al estilo ‘eifel’ que pretendía ser parte de una vía férrea de El Cabo (Sudáfrica) a El Cairo (Egipto), un proyecto siempre en mente de Cecil J. Rhodes -patriarca de Rhodesia, antigua denominación de los, ahora, países limítrofes divididos- aunque nunca lo llegó a ver.
El principal arco del puente se unió el 1 de abril de 1905. Cuentan que las dos vigas centrales del arco estaban en su lugar para la puesta de sol del 31 de marzo, cuatro meses después de haberse levantado los postes extremos. Aquella noche, al superponer las vigas, sobraba alrededor de 1 ¼ pulgadas, y no podían ser clavadas en su lugar, para decepción de los trabajadores. Cuando el trabajo se inició a la mañana siguiente, se encontró que el puente se había contraído en la noche en la medida exacta de 1 ¼ pulgadas. Las dos vigas centrales habían caído en su lugar, y encajaba perfectamente.
La ceremonia de apertura tuvo lugar el 12 de septiembre de 1905. Fue inaugurado oficialmente por el profesor George Darwin, hijo de Charles Darwin y presidente de British Association (aunque según se decía en una pequeña exposición al lado del puente, George Darwin era ‘grandson’ (nieto) del famoso Charles Darwin. No sé). Los titulares de los diarios de entonces hablaban del ‘puente de un solo ojo más grande del mundo’.
-Inauguración del puente (fotografía de una fotografía)-

Hoy en día, es uno de los sitios preferidos para hacer “bungee jump”. O ‘puenting’, con se llama algunas veces.
Impresionaba ver a aquella mujer, entrada en años [fotografía pequeña], lanzarse al vacío con la tranquilidad en los pies y sonrisa en los labios.
¡¡Cosas ajenas al famoso Rhodes!!.
Si levantara la cabeza ¿él mismo se lanzaría?.


Copyright © By Blas F.Tomé 2014

31 de enero de 2014

Las cataratas Victoria, vistas desde Zambia

El viajero (su sombra), después de visitar las cataratas Victoria


“Heme aquí frente a frente
de la espesa tiniebla desde donde
oírme debe la deidad 'rugiente'
que en su seno se esconde:
Dime, genio terrible del torrente,
¿a dónde vas al trasponer, la valla
del hondo precipicio,
tras la ruda batalla
de la atracción, la roca y la corriente. . ?”  ( Por: Juan Antonio Pérez Bonalde).

Sin duda era una gran experiencia viajera sentir el estruendo infinito de las cataratas Victoria, en la frontera entre Zambia y Zimbabwe. En aquel recóndito paraje en los tiempos de Livingstone, se encontraba este regalo de la naturaleza salvaje para el que lo supiera apreciar.
Ahora, eso sí, la naturaleza aledaña menos salvaje, más bien acondicionada para que el viajero o turista presencie su ímpetu. Aunque nada artificial había en las cataratas en sí. Todo lo artificial se encontraba en sus alrededores, lo que daba comodidad al visitante.
El sol calentaba ‘a rabiar’, como diría Pablo Alborán, pero cuando la cercanía del salto se medía en unos pocos metros, la lluvia que desprendía amortiguaba el pegajoso calor.
El viajero insatisfecho no suele explayarse en mostrar fotografías pero en esta ocasión va a hacer una excepción. Visitadas desde el lado ‘zambezi’ nada más, estas instantáneas pueden dar idea de su grandiosidad aunque sin hacer justicia del lugar.
Para quedarse atónitos.

Primera visión de las cataratas
 Grandiosidad del lugar
Fuerza de la naturaleza
Diferente perspectiva
 Las cataratas al fondo, vistas desde el puente-frontera
Una vez pasadas las cataratas, el río Zambeze comienza a zigzaguear por los barrancos

Copyright © By Blas F.Tomé 2014

16 de mayo de 2008

El 100 por 100

Para cruzar el río Zambeze era necesario hacerlo en una barcaza que transportaba camiones, autobuses, bicicletas y pasajeros. El viajero insatisfecho así lo hizo en su trayecto de sur a norte de Mozambique. Siempre le llamaron la atención estas barcazas: parecen construidas para sufrir un inevitable percance.
No sabe por qué.
El puente que construían allí iba para largo (ver uno de sus pilares en la fotografía). No hacía falta ser ingeniero para deducir tal afirmación.
Era un río impresionante, mucho más si el día era lluvioso, con las nubes cayendo amenazadoras en el horizonte, que imprimían una terrible sensación de humedad. Cuando se llegaba a laorilla, uno se veía desbordado por la cantidad de vehículos que aparecían por sus alrededores. Los camiones se mezclaban con las personas que por allí merodeaban; con los puestos de venta de frutas, de bebidas, de comida aparentemente insana, de venta de todo tipo de artículos, en un raro desorden, que los guardias mozambiqueños conseguían controlar no siempre con adecuados modales.
Los vehículos fueron los primeros que ocuparon un sitio. El resto del pasaje, amontonado, al final. Tres blancos, contados, subieron en ese turno a la barcaza-transbordador. Cuando ya navegaban por el centro del río, el viajero vio detrás, por el rabillo del ojo, a los otros dos. Mientras, les escuchaba hablar en español.
Se giró completo e hizo la siempre impertinente pregunta: ¿Españoles?. Si. ¿Qué hacéis por aquí, de 'turisteo'?. No, somos cooperantes de Cruz Roja. Estamos aquí, al lado, en un pueblo. Por aquí pasaremos un mes….
¡La cosa tiene serendipia!
Tres blancos, los tres españoles.

El 100%.
Copyright © By BlasFT 2008