Ha muerto Mandela,
o Madiba
como algunos le llamaban. El viajero
insatisfecho piensa ahora por qué pasó de puntillas sobre la
realidad sudafricana de hace 5 o 6 años. Su viaje era a Mozambique y había
utilizado Johanesburgo como ciudad de llegada a la zona. Allí conoció un
pelín esa realidad. A la vuelta del vecino país, en Nelspruit, ciudad
obligada si se quiere conocer el Parque Nacional Kruger, conoció otro
poquito. Los pubs y supermercados en los “mall”
eran territorio blanco. Las diferencias económicas entre el rico (blanco) y el
pobre (negro) seguían siendo evidentes, varios años después del paso de Mandela
por la jefatura de Estado. Había progresos en cuanto a igualdad pero aún faltaba
mucho.
Entrada a uno de los "mall" de Nelspruit / territorio blanco
Y recuerda momentos.
Se encaminaba a la Park Station de Johanesburgo en un taxi
(más bien una ‘van’ que le había
recogido en aquel hotel de mochileros, junto a otros colegas de mochila o
petate que se dirigían ‘dios sabe dónde’) para tomar un ‘buseto’ a Mozambique.
Los alrededores de la Park Station
eran a aquella hora temprana pura Sudáfrica-negra. La circulación era entonces
lenta y desde la ‘van’ observaba la viva realidad. Negros, quizás de la
humillada raza koisan (más conocidos
como hotentotes), vivían en sus
destrozadas tiendas de campaña en el medio del seto central de enmarañadas
carreteras. Habitaban, unos, en los cobertizos instalados en las aceras, en las
cabañas de cartón y plástico, casuchas
elaboradas con ingenio y madera; algunos dormían arremolinados como lobeznos;
otros, solos y apoyados en los postes eléctricos, todos negros; los vagabundos,
algunos tullidos otros desesperados, los desconcertados por la vida, los
indiferentes a ella, los venidos de fuera en busca de un territorio ilusorio,
todos ellos merodeaban por los alrededores de la Park Station. Uno de los lugares -dijeron- más peligroso.
Las diferencias después del
gobierno Mandela seguían (y siguen, cree ahora) existiendo. Pero Mandela
consiguió revitalizar la ilusión africana, la esperanza de la nación negra.
¡Viva África!.
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