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7 de diciembre de 2013

Mandela/Madiba

Ha muerto Mandela, o Madiba como algunos le llamaban. El viajero insatisfecho piensa ahora por qué pasó de puntillas sobre la realidad sudafricana de hace 5 o 6 años. Su viaje era a Mozambique y había utilizado Johanesburgo como ciudad de llegada a la zona. Allí conoció un pelín esa realidad. A la vuelta del vecino país, en Nelspruit, ciudad obligada si se quiere conocer el Parque Nacional Kruger, conoció otro poquito. Los pubs y supermercados en los “mall” eran territorio blanco. Las diferencias económicas entre el rico (blanco) y el pobre (negro) seguían siendo evidentes, varios años después del paso de Mandela por la jefatura de Estado. Había progresos en cuanto a igualdad pero aún faltaba mucho.
Entrada a uno de los "mall" de Nelspruit / territorio blanco

Y recuerda momentos.
Se encaminaba a la Park Station de Johanesburgo en un taxi (más bien una ‘van’ que le había recogido en aquel hotel de mochileros, junto a otros colegas de mochila o petate que se dirigían ‘dios sabe dónde’) para tomar un ‘buseto’ a Mozambique. Los alrededores de la Park Station eran a aquella hora temprana pura Sudáfrica-negra. La circulación era entonces lenta y desde la ‘van’ observaba la viva realidad. Negros, quizás de la humillada raza koisan (más conocidos como hotentotes), vivían en sus destrozadas tiendas de campaña en el medio del seto central de enmarañadas carreteras. Habitaban, unos, en los cobertizos instalados en las aceras, en las cabañas de cartón y plástico, casuchas elaboradas con ingenio y madera; algunos dormían arremolinados como lobeznos; otros, solos y apoyados en los postes eléctricos, todos negros; los vagabundos, algunos tullidos otros desesperados, los desconcertados por la vida, los indiferentes a ella, los venidos de fuera en busca de un territorio ilusorio, todos ellos merodeaban por los alrededores de la Park Station. Uno de los lugares -dijeron- más peligroso.
Las diferencias después del gobierno Mandela seguían (y siguen, cree ahora) existiendo. Pero Mandela consiguió revitalizar la ilusión africana, la esperanza de la nación negra.
¡Viva África!.
Copyright © By Blas F.Tomé 2013

25 de octubre de 2012

Bello día, bello Kruger


En Nelspruit (Sudáfrica) alquiló el transporte para visitar el cercano Parque Nacional Kruger sin saber que iba a estar acompañado, únicamente, por una joven simpática alemana y no por un numeroso grupo. Como acostumbra a viajar solo, no siempre puede permitirse este tipo de licencias. En cambio allí, todo aquel especial 4x4, equipado para ver y fotografíar, era para ellos dos, únicos ocupantes. Ah, y el conductor-guía que hablaba poco pero lo suficiente pues cosas limitadas tenía que contar al viajero que únicamente pretendía pasar el día viendo, en su hábitat, animales libres, por otra parte, casi todos ya conocidos. La temprana salida, antes del amanecer, de aquella aledaña población fue en medio de un fuerte aguacero, que anunciaba malos augurios para todo el recorrido. Pero fue despuntar la claridad en el horizonte y dejar de llover.
¡Arriba la rudimentaria capota del vehículo, y a respirar la suave y húmeda brisa matinal!.
El sol se mostraba completo por el horizonte cuando iniciaban la visita. A partir de ahí, una temperatura idónea hasta que abandonaron el parque a última hora de la tarde, después de una agradable visita, pero -¡casualidad!- un cuasi-diluvio les recibió, de nuevo, a la entrada de la ciudad de Nelspruit.
Era inmenso el Parque Nacional. Gozaba de todo tipo de animales africanos, los cinco grandes, entre otros, aunque era el kudu el símbolo y emblema -aparecía en todos los carteles- y también uno de los libres y agrestes protagonistas. De fácil recorrido, poseía una carretera asfaltada que lo atravesaba de un extremo al otro con multitud de ramificaciones, muy bien señalizadas, aunque a este viajero insatisfecho y a la simpática alemana eso no les suponía beneficio alguno pues el conductor-guía contralaba estos pormenores.
En su momento, se habló del Kruger como el más numeroso en cuanto a animales, harto improbable pues apenas se veían grandes concentraciones de mamíferos o antílopes, lo que si ocurría en otras áreas africanas visitadas.
Pero,……, un bello día.
Copyright © By Blas F.Tomé 2012