- “Cuando hemos regresado a casa tras haber pasado en el extranjero una semana o dos, y una y otra vez, respondiendo a las educadas preguntas de nuestros amigos, relatamos la experiencia, haciendo que una frase lleve a la siguiente, hasta construir una buena historia con todo ello; cuando las gentes poco corrientes con las que nos hemos encontrado se han vuelto, en retrospectiva, fabulosas y fantásticas, y todos los controles e incertidumbres del hecho de viajar se convierten en grandes peligros; cuando las molestias menores adquieren proporciones heroicas y se transforman, durante la comida, en privaciones casi insoportables; incluso antes que eso, cuando en la última etapa de nuestro viaje releemos en nuestro diario la crónica simple y llana de los meses precedentes… ¡qué poca atención prestamos, entre todos aquellos falsos sustos y temores, a los horrores descarnados del aburrimiento!. Me parece que no se ha dicho lo suficiente sobre este aspecto del viaje. Nadie sabe lo que significa aburrirse de verdad hasta que no ha estado en los trópicos”.
11 de enero de 2010
El aburrimiento
5 de enero de 2010
Sorprendente montaña blanca

La similitud, en ciertas zonas, es increíble.
El agua embalsada en las piscinas (muy parecidas a los caparazones de las conchas marinas de diferentes tamaños) que se forman allí de manera natural, es -dicen- beneficiosa para la piel y los reumatismos.
No comprobado por el viajero insatisfecho, aunque supone que sí por los cientos de personas que visitan Pamukkale, convirtiéndolo en un destino muy concurrido. Sentado al borde de los estanques, se palpaba con los pies, en el poco profundo fondo, un barro blanco y pastoso, muy agitado ya por el número ingente de locales y visitantes.
Famosos son, también, los atardeceres que allí regala la madre tierra, en la parte alta, al lado de las cercanas ruinas de Hierápolis.
La naturaleza otra vez sorprendente y contradictoria: labrando por doquier bellos artilugios calcáreos en la ladera de una montaña e imágenes al caer el sol y, por otro, convirtiendo en escombros una próspera, aunque antigua, necrópolis bizantina.

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29 de diciembre de 2009
Río Cuervo (Algo nacional)

Del río Cuervo se podría pensar lo que dijo Rusiñol de uno de ‘sus’ ríos catalanes, “no es un río gandul, es un río que trabaja, que se gana el pan”. De esos calificativos se adueña el río Cuervo en su conocido nacimiento. Se trabaja sus formas; sus humedades verdes de musgo reluciente; sus diminutas cavernas rocosas y húmedas; sus brillantes y chiquitas cascadas, llenas de claroscuros y fuerza.
Era un día de otoño con neblina, de sol oculto por la humedad natural. El sol abrió más tarde, después de varias peleas ‘a navajazos’ con la terrible niebla mañanera.
Venció.
Todavía le brillan los ojos al viajero insatisfecho por la sorprendente belleza, digna de un cuadro romántico, de David Friedrich, y le chisporrotea el cerebro de recuerdos de aquellos viajes, nada mochileros, pero llenos, eso sí, de empresas y perdidas batallas.
21 de diciembre de 2009
La Ciudad Perdida, perdida (II). Fotos.
- El primer vestigio de civilización antigua que encontró el mochilero: un poblado kogis o arzario, no recuerda. Ambos, descendientes de pueblo tayrona. Faltaba jornada y media de marcha.

- Mujer e hijo/a kogis.

- El arzario ‘Valencio’. Muy difícil fotografiarle, según el guía, pero el viajero le convenció.
- Caravana de mulas, adelantando por la izquierda, camino de algún poblado, y el guía a la derecha, mochila en ristre, trasportando el condumio. En ciertos lugares, la vereda iba por el cauce del río.
- Dos instantáneas de la Ciudad Perdida.



Copyright © By Blas F.Tomé 2009
16 de diciembre de 2009
La Ciudad Perdida, perdida

Al final de aquella escalinata -cuasi asesina para los agotados mochileros- aparecía, entre una maraña de árboles, la Ciudad Perdida.
Sus restos, claro.
Ruinas reconstruidas de poblados precolombinos que son una muestra de la sofisticada arquitectura e ingeniería de piedra, que incluye multitud de terrazas en la ladera de la montaña -sobre ellas, sus edificaciones de madera que el paso del tiempo ha borrado- muros de contención, caminos, puentes, escaleras y canales. Toda una ciudad enmarañada y olvidada.
El viajero insatisfecho y su guía colombiano, dos o tres vigías (soldados) asentados en un chamizo en lo alto y algún que otro niño kogi (del poblado cercano, descendiente de los antiguos tayronas) componían -o al menos lo parecía- todo el elenco humano en kilómetros a la redonda.

10 de diciembre de 2009
Emancipation Day
- “Gritos de libertad sonaron desde las cimas de las montañas y de los llanos, de los hombres, mujeres y niños que se habían enterado que eran finalmente libres del opresivo sistema social y económico en el que eran tratados como menos que humanos”, así escribía Tanesha Ramdanie, en ‘The Road to Freedom’.
El 1 de agosto, Día de la Emancipación en Trinidad y Tobago, y en muchas otras islas orientales del Caribe, se celebra el fin de la esclavitud, cuando todos los esclavos negros fueron legalmente declarados libres.
Ahora sí, la frase inicial de Tanesha Ramdanie cobra sentido.
El viajero insatisfecho vivió de cerca ese día (de un año cualquiera) en Port of Spain. Fue una jornada de mezclas; negros, blancos, indios, mestizos. Toda la mixtura de las islas tenía cabida.
La ciudad se disfrazó, ‘procesionó’ y bailó africano, con orgullo de sus orígenes pero también con respeto por haber sido territorio esclavo durante tantos siglos. Conociendo como conocía todo lo que significaba para Trinidad entera, su mirada a la fiesta fue diferente y digna, pero nada en ésta aparecía majestuoso ni grandioso.
Fue alegre, eso sí.
También fue normal en su mente de espectador blanco. ¿La libertad quizás le había vuelto insensible a lo que la esclavitud representó realmente?.
A ellos, no.
Nadie vivió impasible el Emancipation Day.
Copyright © By Blas F.Tomé 2009
1 de diciembre de 2009
¿Mentiroso?. No. ¡Lo juro por Snoopy!.
¡Date!, esto ya le afecta al mochilero.
¿No habrá caído el viajero insatisfecho en la trampa de modular-trastocar la realidad a su antojo por su ‘insatisfacción’ (vuelta otra vez la palabreja) enfermiza?
En esta ventana al mundo que son los blogs, el mochilero ha contado vivencias personales, viajes con encanto, recorridos inmundos, robos sufridos a punta de navaja, subida al Wayna Picchu, visita a la muralla china, bamboleos en largas lianas naturales, encuentros palpables con la vergonzosa historia de la esclavitud, cita sorpresa con la desnudez de una joven tanzana, largo descenso por el Amazonas, miedoso en la frontera de Guinea-Bissau, jinete en Petra (Jordania) y en su terruño natal, … Pero todo esto, y más ¿verdad, o ha sido fabulación?. Mentira, al fin y al cabo.
¡¡Lo jura “por Snoopy”!!. Todo han sido momentos vividos de felicidad y riesgo, de aventura y desfachatez, de trompicones y relajos.
En resumen, viajes reales.

24 de noviembre de 2009
¡Malditas simbiosis raras!
¡Vaya simbiosis!.
En una de las paradas de descanso en el cráter del Ngorongoro, el guía, el cocinero, el conductor, una pareja de alemanes y el viajero insatisfecho se sentaron en una aparente tranquila arboleda para dar cuenta del matinal bocadillo. A los pocos minutos y frontalmente, un estúpido babuino se fue acercando a las inmediaciones del viajero, apartado éste unos metros del resto del grupo. El simio traía un paso remolón y lento, con pequeñas volteretas, interrumpidas de vez en cuando por sentadas en las que aprovechaba para rascarse sus asquerosas partes impúdicas, como provocando al solitario viajero. En esas paradas y silencios, el atrevido mandril (da igual, mono, babuino o mandril) le miraba fijo, tal como si le reconociera de improbables noches locas madrileñas de rondas de cerveza y ron.
Justo en el momento en que el cansado mochilero daba un trago al agua, dejando primero su bocadillo en el suelo sobre el envoltorio, su amigo primate bostezó, enseñó sus grandes caninos, se estiró y con uno de los brazos señaló hacia la espesura que había en uno de los lados. Como si estuviera emparentado con el bicho o hubiera compartido, quizás, extraños momentos de sinceras confidencias o jolgorios varios, miró crédulo hacia aquel lado. Momento de distracción que aprovechó aquella especie de urraca negra, invisible hasta entonces en algún árbol cercano, para hacer una pirueta en vuelo rasante y llevarse el bocadillo en sus garras.
Maldito.
¡Maldita ‘rata con alas’!.
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17 de noviembre de 2009
Los chinos en África, o cómo enmascarar una invasión

- “Aviso para los que piensan que los chinos en África sólo se interesan por las materias primas a cambio de gigantescas obras de infraestructura financiadas por su gobierno: también son los nuevos inversores del continente negro, unos negocios privados muy florecientes. ¿Por qué los chinos intervienen donde los occidentales se abstienen por exceso de prudencia o indeferencia? Porque a los chinos les falta sitio en su país y África les parece un territorio virgen, lleno de promesas, y no tienen miedo a las pequeñas inversiones; al contrario: un salón de masajes, un restaurante, un pequeño taller de costura, una farmacia, todo es bueno para que se multiplique rápidamente el dinero que a menudo ha reunido toda una familia en China para enviar a uno de los suyos a la aventura”. (Michel, Serge y Beuret, Michel. China en África. Pekín a la conquista del continente africano. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2009. Pág. 42).
A la larga, empobrecimiento para el sufridor continente.
Los culpables de esta diáspora china, aparte de las cuestiones económicas: el dirigismo estatal de los timoneles chinos y el obsesivo orden impuesto, que está por encima de valores tan importantes como las libertades y el individuo.
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P.D.: El viajero insatisfecho quiere ser objetivo y anotar la sugerente frase dicha por un hombre angoleño, que recoge el libro:
- “[los americanos] No hacen más que hablar de family values, pero cuando llegan a Luanda [Angola] se ponen hasta las cejas y se van de putas. Los chinos son disciplinados, modestos y respetuosos. Si tocan a una angoleña, les devuelven a su país, y eso está muy bien”.
11 de noviembre de 2009
Mangrove River
¿Qué son los manglares para el viajero insatisfecho? Muy sencillo, áreas con mucho atractivo.
Ha visitado varios.
Port Barton, en la isla de Palawan (Filipinas), era una tranquila playa. Era la playa del ‘nada-que-hacer’ y vaguear con el cuerpo tostado al sol. Pero había otras posibilidades. Muchas. El Mangrove River (Río de manglares) era una de esas opciones cercanas que los barqueros del lugar se encargaban de promocionar.
‘Aceptar lo que ofertan’ es una de las máximas de este mochilero. ¿Qué puede pasar?.
Y aceptó.
Mientras subía a la pequeña barquichuela que le llevaría desde la playa a la desembocadura del río, no dejaba de mirar los verdes islotes lejanos y soñaba, ya, con su conquista de un nuevo territorio de manglares. Una vez allí, en las zonas misteriosas del Mangrove River, se sentía la humedad, la sombra y, de vez en cuando, un cierto temor. En sus zonas verdes, se palpaba la presencia de serpientes, de anillos de colores, venenosas y tan peligrosas como la prudencia que mostraba el barquero al observarlas, quietas, sesteando colgadas del follaje (ver fotografía arriba).
'Acércate un poco a la rama para sacarle la foto', le decía al barquero. No, no, que se pueden descolgar y caer en la barca.
4 de noviembre de 2009
Dos pueblos, dos hechos, dos diferencias
Esperanza.
Esperanza.
En alguna ocasión anterior oyó hablar de ese Centro, y de ese doctor, pero nunca había investigado si ese pueblo mozambiqueño era ‘el manica’ que visitó el mochilero en su ruta por el país, y en el que estuvo dos completos días intentando conocer las cercanas y antiguas pinturas rupestres de Chinamapere.
Nada que ver Manhiça con Manica.
El primero, en los alrededores de Maputo; el otro, mucho más al norte, muy cerca de la frontera con Zimbabwe y, como pueblo fronterizo, de abundante trasiego de materiales y personas, no todas de loable ‘buen vivir’. Usureros, cambistas, prostitutas, ladronzuelos y, seguro, estafadores. Al bajar del autobús, un loco le asedió dando gritos incomprensibles y moviendo los brazos amenazantes, como indignado de su presencia en la población.
No tuvo suerte con las pinturas rupestres, muy cercanas. Por ellas preguntó en el bar-restaurante del hotel donde se hospedaba. Nadie quería saber nada del lugar y cuando insistió le observaron raro. Para visitarlo -decían- había que pedir permiso a una bruja/bruxa que vivía cerca de Chinamapere.
Al final del día, relajado, no muy convencido de la belleza de las pinturas y sin mucha convicción pidió ayuda para alcanzar el sitio. Un lugareño, con el atrevimiento que dan las cervezas ya entrada la noche, se ofreció a ser el conductor-guía por un razonable precio, pero, al día siguiente y a la hora acordada, no se presentó a la cita.
¿Plantón, o miedo y superstición?.
28 de octubre de 2009
...soledades nevadas del Yukon


- “Cuando yo tenía unos diez años, comencé a asomarme a los libros de aventuras escritos por Edgar R. Borroughs, Zane Grey, Oliver Curwood… Ellos hicieron crecer y ampliar la geografía de mis hazañas imaginarias. Una tarde combatía hasta la muerte contra el gran mono Kerchak [….] y una tercera me internaba en las inmensas soledades nevadas del Yukon, perseguido por miríadas de lobos hambrientos, en busca de una mina de oro”.
El libro se titula “El río de la luz. Un viaje por Alaska y Canadá” y el periodista, novelista, viajero incansable es Javier Reverte. Lo tomó de la baja estantería -siempre los colocan allí- lo palpó, lo abrió y olió -siempre lo hace- lo pagó (obligada aclaración para los que no conocen a este blogger) y se lo llevó feliz a su guarida.
Hace unos minutos.

21 de octubre de 2009
No es Mary Kinsgley, es su ídolo
¿Quién duda de ella? ¿De su capacidad como trashumante?.¿Quién no ve su mochila al hombro?. ¿Quién no aprecia su incipiente paso al caminar?. ¿Quién no observa su pasión viajera?. ¿O sus sandalias Clark de nómada existencia?.
¿Y sus braguitas, recién lavadas en el viejo barreño de un barato hotel?.
¿Y su sonrisa y pasión errante en el gesto?.
Toda ella, olvidada en un rincón del polvoriento salón, recuerda a Freya Stark, o a Mary Slessor, o quizás a Mary Kingsley.
Son muchas tardes de miradas cruzadas, muchos días de compartir espacios, de admirar su rutilante brillo y percibir su insistente curiosidad para que esta bella y estática viajera no se convirtiera en el mito de un insatisfecho vivir.
Ella le espera paciente a que vuelva de cada uno de sus viajes y le recibe con la misma expresión de rostro con el que en su día le despidió desde su misma posición y el mismo rincón. Hierática mirada. Aunque a su regreso al mochilero le gustaría que su ídolo supiera agradecer sonriente los ecos de melodías que el viento la debió de traer, a través de kilómetros y kilómetros de distancia, desde el lugar que él mismo se las envió.
Pero…., es así.
15 de octubre de 2009
El escarabajo egipcio
[Dicho sea de paso, la restauración, a ojos de inexpertos, parece demasiado forzada para alcanzar una determinada grandiosidad arquitectónica, quizás NO muy documentada].
Hatshepshup fue, mucho antes que Cleopatra, emperatriz del Antiguo Egipcio [Si algún lector quiere entretenerse con su historia, fue novelada por Pauline Gedge, en “La dama del Nilo”] y el escarabajo, un símbolo para este ancestral pueblo.
Existen muchas interpretaciones sobre lo que significaron estas representaciones de coleópteros -hay variedad de ellas- para los antiguos moradores del imperio faraónico, pero este blogger se inclinaría por pensar (teoría inventada) que si los antiguos egipcios consideraron a los dioses protectores del hombre en vida, el escarabajo pelotero debió ser el encargado de trasportar su espíritu a través de la muerte, a imagen del propio animal arrastrando su pelota terrera hacia las profundidades de algún cercano precipicio.
Los antiguos egipcios le concedieron a este escarabajo un lugar real entre sus divinidades. Ufano, de oraciones y rituales, ayudaría a los muertos a pasar sin problemas el juicio final ante el todopoderoso Osiris.
9 de octubre de 2009
Una fotografía más

Una fotografía, nada más, pero reúne muchas escenas cotidianas de África. Hacía mucho que no repasaba el viaje a Madagascar de donde este viajero insatisfecho no tiene apenas instantáneas. Pero al hojear, y ojear, el álbum se topó con este sencillo encuadre.
Todo un símbolo.
¿De qué?.
África polvorienta.
África de uralitas oxidadas y de latón, nada turística.
África de niños pobres.
África de animales acomodadizos.
África desteñida y deslucida.
Sucia.
Atestado de negros pasajeros (él era el único blanco), el coche en el que viajaba (un destartalado y viejo Peugeot 504) se detuvo. ¿La caja de cambios?. ¿El ventilador? ¿El tubo de escape?. No lo supo. En África, cuando el coche se detiene en medio de la nada, es paciencia y más paciencia. El viajero necesita ser paciente. La noche, recuerda, caía encima y ni por asomo se veía una solución. Antes de que la oscuridad engullera el último rayo, sacó varias fotografías (una de ellas, la de esta entrada) y después se acomodó en un cercano ribazo para pasar una movida y cálida noche.Una noche en un ribazo en África, aparte de movida y cálida, puede ser arriesgada y peligrosa.
2 de octubre de 2009
El símbolo hercúleo de Río

¿Merecía ser elegida recientemente como ‘Maravilla del mundo’?.
No. Mucha gente opina que no y este viajero insatisfecho tampoco.
La ascensión es sencilla, la facilita un estrecho tren de cremallera serpenteante por la espalda de la montaña o una carretera, también serpenteante, que este trotamundos no utilizó. El tren parte de uno de los barrios de la ciudad y asciende lentamente entre humildes casas, algunas de oxidado latón, y verdes árboles que lindan con pequeños huertos labrados para, en apariencia, el mantenimiento familiar.
Arriba, el ambiente turístico se deja notar. La posibilidad de una fotografía en solitario del Cristo se convierte en ‘misión imposible’ (tarara, ra, ra, raaaaa). Bueno, si, contrapicados desde su base para tomar su altura en toda su magnitud.
Un espectáculo es ver el movimiento de las ya cercanas nubes, arrastradas por las corrientes de aire caliente, que parecen lanzar al Cristo a una navegación aérea a través de la cercana bahía.
Una hipnótica visión.
Un símbolo de Río.
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¡¡Enhorabuena Río 2016!!
25 de septiembre de 2009
Desde Huayna Picchu (y viceversa)

El Huayna Picchu es la montaña que aparece al fondo en la mayoría de las fotografías de este impresionante enclave. La montaña (dice Wikipedia -y un letrero en su parte alta, también- que tiene 2.667 metros sobre el nivel del mar. ¡¡Pues no es pa’tanto!!) se puede ascender, cómo no, previo pago de un ticket de entrada. Su ascensión es dura, aunque escalonada para inexpertos. Pero al llegar a la cima, y contabilizar 50 minutos de ascensión, al viajero insatisfecho se le hinchó una vez el pecho de satisfacción (¿contradicción?), y muchas veces más, no por la
Desde allí, se divisa Machu Picchu como si fuera ‘a vista de pájaro’. Se ven sus formas geométricas, sus delicadas aristas y, aunque palidece su belleza, aparecen sus diferentes tonos de verdor, más suaves y cuidados que los de su alrededor. Desde allí, desde aquella milenaria atalaya, se muestra al visitante el territorio del emperador inca Pachacutec en toda su privilegiada altivez, se ve y se disfruta toda la magia de este inmortal lugar.
21 de septiembre de 2009
No, no. Con fan
- “He dormido (es un decir) con el ventilador del techo a tope, calculando que ningún mosquito sería capaz de trabajar bajo su corriente, pero preocupado por la posibilidad de que se saliera de su eje y aterrizara dando vueltas sobre mi cuerpo desnudo”, escribía hace unos días Juan José Millás en un artículo-reportaje sobre Cachemira, problemática zona del norte de la India.
Y este viajero insatisfecho se identificó tanto con esa simplona situación que recordó al instante sus experiencias en habitaciones sucias y maltrechas, de luz tenue, insuficiente para leer y ventilador amenazante en el techo, por las que pasó a lo largo de sus viajes por la India o Tailandia, u otros.
¿Quiere la habitación con ‘aire acondicionado’?, preguntaba el muchacho de la recepción. No, no. Con fan (ventilador, en inglés), era la contestación. No sabe, ahora, si era masoquismo, puro misticismo leonés, ganas de imprimir dureza a su experiencia, deseos de enfrentamiento con lo imprevisto o estupidez juvenil (esto último no puede ser, pues continúa haciéndolo y, ahora, ya no podría calificarse de juvenil). El caso es que así se planteaba cada estancia nocturna en aquellos humildes hoteles donde, incluso, podría haber dormido cómodamente. En otros peores, ni siquiera había esa posibilidad. No, no. Con fan. Sus giros rápidos, con sospechosos balanceos y su persistente ruido chirriante y molesto le convertían, aún más, en ventilador asesino. Pero el sueño le sobrevenía al viajero lentamente y se sobreponía a la inevitable y constante preocupación: el último y tal vez letal giro del aquel artilugio colgado del desconchado techo.
Copyright © By Blas F.Tomé 2009
15 de septiembre de 2009
Las redes chinas en la India

Las célebres redes chinas son una de las imágenes más típicas de Cochin, en el estado de Kerala, y la actividad, que se desarrolla alrededor de ellas, es la que observó este bobalicón y reposado viajero una mañana más, de las muchas que ya había pasado en tierras hindúes. Dice la historia que fueron introducidas por comerciantes de Kublai Khan, soberano del gran imperio mongol. Se trata de grandes redes de pesca fijadas en unas estructuras de madera que se utilizan durante la pleamar. Son sumergidas en las aguas salobres y poco profundas para capturar los pequeños peces que llegan hasta allí.
¡Pero qué laborioso y relajado a la vez es este trabajo!. A criterio de su dueño indio, se suben y bajan las redes de captura. Para elevarlas, utilizan -como contrapesos- piedras atadas a diferentes alturas dependiendo del peso a soportar y ángulo tomado por la red. ¡También, complicado y sencillo a la vez!.
Con esta fotografía -por aquello de que una imagen vale más que mil palabras- la explicación le sobrará al lector empeñado en conocer su funcionamiento.
Muchas otras cosas había que ver en la ciudad, y el mochilero las vio: el antiguo cementerio holandés, la iglesia de San Francisco (primera iglesia cristina de la India), la Sinagoga judía, el ‘viejo Cochin’,….
9 de septiembre de 2009
Borrico, ¿y el inglés?
En sus viajes, de anécdotas con el idioma: miles.
De padecimientos con el barato parlar spanglish: miles.
De razonamientos fallidos por culpa del lenguaje de ‘shakespeare’: cientos de miles.
Es una parte más dentro del trayecto, y un inconveniente, y un sentirte culpable. “Borrico, ¿por qué no aprovechaste este invierno para mejorar el idioma?”.
Hoy -pensó aquel día- este viajero insatisfecho se va a dejar de zarandajas. Se va a comer un jugoso filete de vaca o ternera. En la carta (menú) aparecía la solución a su sueño estomacal, a sus apetencias culinarias, a sus momentos de malcomer.
- Esto -le dice al atento camarero señalando con el dedo índice uno de los platos de la carta.
“Baked scallops”.
¿Quién no lee aquí unos ricos y sabrosos ‘escalopes horneados’ o ‘escalopes al horno’?.
Pues, no.
Va a ser que no.
Vieiras.
3 de septiembre de 2009
El Nilo, sosiego, mansedumbre y calma
30 de agosto de 2009
Abu Simbel o donde los españoles evacuan
Incluso, más allá y más al sur, en el Gondokoro, de Speke y Grant.
En el Sudán completo, descrito por Robert D. Kaplan en ‘Rendición o hambre’, o por Paco Nadal en ‘El cuerno de África’. En la Tanzania, de Ryszard Kapuscinski en ‘Ébano’, o en el Congo de André Gide y del Rey Leopoldo.
Al Sur.
Siempre al sur de África, pensaba el mochilero.
Pero Abu Simbel merecía una parada real, no imaginada. Monumental y grandioso. Hormiguero de turistas, ávidos de experiencias y conocimientos in situ. Era difícil permanecer en aquella explanada y no sentir admiración por las gigantescas esculturas del gran faraón Ramses II. También difícil atacar el asfixiante interior del templo, por la multitud de personas, casi todos españoles, que a las 7 de la mañana por allí pululaban. Todos admiradores de los relieves y bajorrelieves interiores, estatuas y herméticas salas. España entera evacuaba en el río Nilo. España entera paseaba su cuerpo por el sofocante calor de sus orillas.
Al frente, el artificial lago Nasser formado por la presa del Nilo, y más lejos -hacia el sur- su nacimiento y el ‘África inexplorada’, del doctor Livingstone.
18 de agosto de 2009
¡Viajemos p'atrás!

¿Ganas de nostalgia?.
¿Un viaje al pasado del viajero insatisfecho?.
¿Un intento de plantear un debate sobre el alcohol o el botellón?.
¿Existen o no tiempos mejores?.
Que nadie dude que la foto es muy personal. Eran otros tiempos, de gratos recuerdos, épocas nostálgicas y pasos certeros, ¿ahora se diría equivocados?. Nada de eso, gloriosos, con ‘sus luces y sus sombras’.
Un viaje al pasado, de riñas y amores, de alcohol y pasiones, de noches alegres y difícil despertar.
Al levantarse, la cabeza le daba vueltas. En cuanto podía percatarse que había dormido vestido, aunque no entendía aquella cantidad de migas de pan que le molestaban en su piel, entre su ropa que aún mantenía puesta. Tocó y manoseó las sábanas y le transmitieron la misma aspereza de un semillero de trocitos de pan reseco. Al cabo de unas horas, cuando uno de sus atrevidos compañeros apareció con la foto, entendió su inaudito amanecer.
- ¿Y los panecillos?.
- De vuelta, a la puerta del colegio mayor femenino. Eran los bollos del desayuno.
- Puaff, puaafff.
7 de agosto de 2009
Región amazónica ecuatoriana
Pero aquel día, aquellos cientos y cientos de facas se convirtieron en un arma de dignidad, de lucha, de poderío, de grito ante la injusticia. El hombre de la zona amazónica ecuatoriana se levantaba contra la voluntad del burócrata quiteño (de Quito) y su heredada prepotencia.
El viajero insatisfecho se manifestó con ellos, oyó sus discursos, blandió su imaginario machete y gritó contra la fiera urbe que grava sus reglas a quien ya las tiene impuestas, y tiene tatuado su sufrimiento por la salvaje naturaleza.
27 de julio de 2009
Desidia (?)

Al atravesar con respeto las calles laterales a la estación Victoria, el espectáculo era impresionante, pero por lo mísero. Allí, en la soledad y el ruido

En aquellos momentos, algunos desentumecían ya sus músculos después de haber descansado en el duro cemento o asfalto. El mochilero caminaba con prisas, como huyendo con su pesada mochila al hombro.
¿Miedo?. No, tal vez desidia. Porque ver niños tirados como desperdicios en la acera da desidia, e impotencia.
Llevaba su cámara en la mano.
Pudo sacar unas fotografías.
Nada más.
18 de julio de 2009
La filosofía salvaje de la naturaleza
La vegetación tropical se desenvuelve libremente: matorrales, malezas, cortinas de enredaderas entrelazadas unas a otras, pasan de un árbol a otro, se
Caos organizado. Caos, caos, caos.
Los árboles seculares -reviejos- y de ahuecado tronco mueren sólo cuando algún rayo hiere su altiva copa. Ya nadie les quiere sin alimento, pelados, sin su savia que alimente a otras vidas vegetales trepadoras. Como mucho les sirve de apoyo.
Y se ven a lo lejos.
Hay, también, enormes peñas que el tiempo y la naturaleza van vistiendo con terciopelos de musgo: el polvo se deposita capa tras capa en sus huecos, la lluvia las fija y las aves siembran sus semillas. El proceso comienza de nuevo, lento, implacable, fiel a su destino. Fiel a su filosofía salvaje.
10 de julio de 2009
"Al loro"
Hace unos días, el viajero insatisfecho leía una de las ‘entradas’ de un compañero blogger, en relación a los problemas de tinte racial aparecidos en Urumqi (China):
- “El masivo traslado al Tíbet y Xinjiang de miles de chinos de la etnia mayoritaria 'han', otorgándoles privilegios que les hacen prosperar por encima del resto, ha marginado a los habitantes originarios ['uighur'] a la vez que ha erosionado de forma irreparable su identidad. En Lhasa y Urumqi, las capitales regionales, los locales son ya una minoría frente al empuje de la diáspora china”.
“Atentos al parche” -como dice el dicho popular- en este país ibérico.
“Al loro” -decía Tierno Galván- y a su invasión en este país ibérico.
“La uniformidad es la muerte; la diversidad es la vida”, según Mijail Bakunin.
Pero una cosa es la diversidad [ante la que el mochilero se ‘quita el sombrero’'] y otra, la usurpación y asfixia.
……
6 de julio de 2009
Jeepney's (Filipinas)
La mitad observa a la otra.
Conceptualiza.
Capitaliza las miradas si es extranjero, o chica bonita, o moscón parlante.
El techo almohadillado en todos, o casi todos, cumple una utilidad anti chichones. Un muy loable acierto.
Este particular transporte conforma paisaje. No pueden decir lo mismo los taxis madrileños, o africanos, o los autobuses hindúes: no plantean al mochilero una mirada de asombro.
28 de junio de 2009
Ryszard Kapuscinscki: ¡Qué extraño nombre!
Aaah. ¡Que es polaco!.
Este viajero insatisfecho cree recordar que fue ‘Ébano’ el primer libro que leyó. Cree recordar que lo compró porque la portada de aquella edición barata le resultó fascinante.
Y no era de una ‘ebony woman’, creedle.
Este polaco fue un periodista con sensibilidad de poeta; un reivindicativo, nada demagogo; fue un valiente desde su más pura y entrañable normalidad; tuvo miedo, hasta describirlo a la perfección; fue un aprendiz del camino y el que mejor relató las minucias; nada de estereotipos, fue un sabio de la vida, en concreto, humana.
¿Es poco?.
Vivió en primer plano un momento convulsivo del continente negro, golpes de estado, conflictos, guerras, asesinatos estúpidos,….
Observó muchas cosas, entre otras, a la mujer en pleno paisaje africano; el mochilero que esto escribe, también. Este lo pensó, pero aquel lo proseó:
- “Coge con la mano izquierda la estera para dormir y con la derecha conduce al segundo niño [el otro, a la espalda]. Y así, caminando enseguida a paso ligero y rítmico, enfila un sendero entre matorrales, sendero que lleva a un mundo que desconozco y que tal vez jamás comprenderé” (Ébano).
Hay sabiduría y humildad en sus palabras; no hay caricaturas, sino puñetera realidad. El que lea varias veces este fragmento -normal, corriente, nada retorcido, de comprensión rápida- habrá pisado un poco más África, habrá sentido entre sus dedos su tierra ardiente y rojiza, y habrá olido su sudor humano.
Este aprendiz ha pisado sus huellas de tenaz observador o, mejor, se ha acercado con miedo a ellas, y se siente orgulloso. Un intento de hacer algo ‘a lo kapuscinski’:
- “El policía malgache -cree que lo era- apareció por su lado del coche. Vestía un sucio anorak deportivo, le pidió el salvoconducto -el pasaporte-, lo ojeó, sin verlo pues la oscuridad lo impedía y le alargó su mano libre abierta solicitándole no sabe qué. El mochilero le puso 20 francos franceses en ella. Como contrapartida, aquel hombre le devolvió el pasaporte y les dejó, al conductor y a él, continuar viaje en la oscuridad más oscura, rumbo al aeropuerto” (Viajero insatisfecho).
Pero…., Ryszard Kapuscinski es otra cosa.
Su mejor libro: ‘Ébano’.
Un original formato: ‘El Emperador’.
El más sabio y difícil: ‘Viajes con Heródoto’.
Más cercano y, tal vez, sentido: ‘El imperio’.
Sorprende: ‘La guerra del fútbol’.
El más instructivo: todos.
“La guerra siempre se vinculó a la mentira”, una de sus frases. Banal, pero, a la vez, erudita.
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[Esto es un homenaje]
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21 de junio de 2009
Lo cotidiano
¡Que nadie dude que cuestan dinero!. Dinero proletario, de trabajador empedernido, dinero de esfuerzo diario, de mísera existencia, …
Pero dinero al fin y al cabo.
Para este mochilero, nada más fácil que conseguir dinero para viajes. Dólares. La imagen -como todas las imágenes- es ilustrativa.
El papel aparece y se toma como una re-configuración de la vida cotidiana. Si cotidiano es ir a clase, pasear en bicicleta o salir con los amigos, ¿por qué no podría serlo tomar el dinero de dónde lo ofrecen?.
De alguna manera el viajero insatisfecho -no subvencionado- sería un héroe en toda regla: construye la realidad, muestra sus deseos cotidianos, sus devaneos carnales, sus apetencias domésticas, sus incertidumbres personales y diarias, sus interrogantes introspectivos y sus urdimbres mentales.

14 de junio de 2009
El chaski
No se involucraban en el contenido del escrito ni en la posible contienda llevando la posta, y hacían su recorrido de cientos de kilómetros, así les tocara meseta o cordillera.
[Más de esto último].
Poco les importaba quién llegaría a ejercer el poder sobre quién. Comprendían instintivamente que en tiempos de guerra no se podía escoger al enemigo como tampoco debían cuestionar las posibles ramificaciones y derivaciones del mensaje que llevaban. Ser chaski era una gran responsabilidad y un cargo que había que cumplir con mucho honor.
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6 de junio de 2009
"Beneficencia" / Cuento africano (*)
Luego, hizo su cosecha y se dirigió a su choza llevando su fardo en la cabeza.
Ignoraba que la pantera, expulsada de su cubil por la invasión de hormigas, había tenido que abandonar a sus cachorros y refugiarse en lo alto de un árbol cercano, desde donde no se había perdido ni uno solo de los movimientos de la mujer.
Cuando Tihua se hubo alejado, la fiera saltó al suelo, fue a lamer sus cachorros y, luego, con silentes pasos, siguió a la campesina.
En las proximidades de la aldea, donde no se atrevía a aventurarse a pleno sol, el animal trepó ágilmente a un tupido mango. Desde allí, siguió con la mirada a su benefactora, descubrió el emplazamiento de la morada donde penetraba y huyó.
Por la noche, la pantera salió de caza, mató un gran antílope y lo arrastró en plena noche para depositarlo ante la puerta de Tihua.
Al amanecer, el ama de casa, al descubrir la tendida gacela, tuvo miedo, soltó algunos gritos y despertó a su marido. Éste advirtió que las heridas del antílope procedían, sin duda, de las zarpas de un gran felino y, luego, toda la aldea desfiló ante la proverbial presa.
Tihua contó entonces la aventura que había vivido, la víspera, en el bosque; naturalmente, llegaron a la conclusión de que la pantera le había hecho aquel regalo a guisa de agradecimiento”.
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