El
precio de la entrada a las Cataratas Victoria variaba según el lado (Zambia o
Zimbabue), siendo actualmente 50
USD para adultos en Zimbabue. El viajero
insatisfecho ya había tenido la experiencia del lado zambiano; ahora, se
precipitaba hacia una nueva experiencia, en el lado zimbabuense.
Desde la entrada hasta la escultura de Livingstone, que se consideraba el inicio del recorrido, habría unos 400 metros, transitados entre un sencillo sotobosque por un paseo asfaltado y en buenas condiciones: ser destino turístico famoso obliga.
Después
de dar varias vueltas a la estatua del gran explorador se acercó al primer
punto o primer mirador (hay unos 17 miradores en todo el recorrido). Ya desde éste,
o desde el segundo —no recuerda—, pudo darse cuenta del bajo nivel del agua en
las cataratas: era época seca y el cauce del rio Zambeze disminuía bastante, lo
que afectaba —como era natural— al fluido que formaba el salto. Aun así, en algunos
miradores, el agua desprendida por la fuerza del salto flotaba y caía sobre las
cabezas.
(Su altura era algo más de 100 metros).
Fue un paseo tranquilo, admirando los grandes y más pequeños saltos que formaba la naturaleza, y que mostraba en todo su esplendor. Más que describir, la experiencia in situ era —y es— fundamental: sentir la fuerza del agua; el ruido que surge del barranco pedregoso; el rocío de agua que se eleva como una nube y llega hasta las cabezas de los visitantes, y la sensación de inmensidad. Casi todos los visitantes hacían el recorrido en el mismo sentido y no de manera atropellada, pues la afluencia de turistas en la época era poco elevada. Pidió, en ciertos miradores, a alguno como él que le hiciera fotos para dejar constancia a la posteridad de su paso por allí.
El recorrido terminaba al lado del puente de hierro, que fue el sueño de Cecil J. Rhodes para su ambicioso proyecto de unir por tren El Cairo (Egipto) con Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Esta obra arquitectónica, diseñada por H.S. Hobson y construida a primeros del siglo XX, era, además, frontera entre Zambia y Zimbabue.





Cómo nos engañas, Tigre...
ResponderEliminarEn la foto de FB parece la catarata de Iguazú. Luego nos la muestras
en las últimas, unos chorritos anémicos.
Es que han construido alguna presa por ahí?
Época seca, mi maharaní. Nada de presas y demás zarandajas. Cuando hace años las visité (por el lado zambiano) estaban impresionantes.
EliminarEmpezaré diciendo "sí, lo sabía"...
ResponderEliminarNo me digas que te han cobrado 50 USD por visitar las cataras. No digo que no lo valgan, pero supongo que al cambio de moneda, eso sería para ellos un pastizal. Seguro que en Zambia era más barato.
De Livingstone qué poco sabemos la mayoría (aparte del consabido y tal vez mítico saludo de Stanley. He acudido al libro gordo que todo lo sabe y me ha impresionado su biografía. Es difícil subrayar un aspecto de ella, pero no quiero pasar por alto un aspecto quizás secundario: el apoyo que gozó, en ciertas ocasiones del Foreign Office, de la real Sociedad Geográfica e incluso de la prensa.
Las cataratas del "humo que truena" son magnificas, ahora bien, si yo tuviera que hacer ese recorrido de 17 saltos, al terminar tendría seguro esa sensación de borrachera que tengo cuando en ocasiones termino el recorrido de un gran Museo. Por eso, en ocasiones prefiero ver solo un par de salas a fondo.
Bueno, Blas, que no me enrollo más!