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15 de mayo de 2014

Un ‘selfie’ viajero

'Selfie'
Esta fotografía ha merecido el segundo premio de selfies, en El viajero” de El País. Por la originalidad y, sobre todo, por su natural colorido, o eso le dijeron al viajero insatisfecho. En la comunicación telefónica de la modesta recompensa, explicó a la redactora curiosa el lugar donde fue tomada y las sensaciones. Esto fue lo que recogió en el pie de foto y que todo el que quiera puede leer en el anterior enlace:

Un 'selfie' de los otros
En la segunda foto ganadora, el viajero desaparece para mostrar el viaje. El destartalado autobús está en Etiopía. Va de las Cataratas del Nilo Azul al Lago Tana. "Viajar en un autobús así puede ser incómodo, pero es como se conoce de verdad un país", dice el autor, Blas F. Tomé, que se considera "un mochilero de toda la vida" y ha ganado una escapada a La Rioja por esta foto. "Soy un apasionado. Siempre viajo solo, al margen de los circuitos turísticos", dice. De aquel autobús recuerda "el calor, el sudor y el polvo". "El trayecto es por una carretera de tierra y la señora que iba detrás de mí (camisa con rayas, en la foto) me pedía que no me moviera pues iba a aplastar los huevos que llevaba en una cesta al mercado de Bahar Dar".

El mochilero acababa de visitar las cataratas del Nilo Azul: una decepcionante experiencia pues estaban secas, y la sensación de aquel ‘chorrillo’ de agua cayendo unos metros era hasta cierto punto ridículo. Pero…
No se arrepintió, eso sí. Todo lo que sea un diferente recorrido alimentaba el espíritu y la pasión del viaje.
Ya un poco agotado, tomó el camino de vuelta hacia la ciudad de Bahar Dar, a orillas del lago Tana. En ese autobús destartalado tomó el selfie, o lo que sea que hizo.

Copyright © By Blas F.Tomé 2014

8 de abril de 2012

Algo muy distinto a las cataratas del Nilo Azul

Paco Nadal le avisaba con su peculiar estilo en uno de sus comentarios: “Si vas a las cataratas del Nilo Azul, pregunta a qué hora sueltan el agua, porque se te cae el alma a los pies cuando las ves secas por culpa de la presa hidroeléctrica”. ¡Gracias, Paco!, pero este mequetrefe había estado allí el día anterior. Tu sabia sugerencia llegaría unas horas tarde. Algo, no obstante, había oído ya el viajero insatisfecho pero las ganas de estar en el sitio habían silenciado aquellos ecos agoreros.
Aquel día, por la mañana temprano, se encaminó a la ‘Bus station’ de Bahar Dar, ciudad a orillas del lago Tana, y esperó con paciencia a que el autobús adquiriera tono africano, es decir, enlatado, atiborrado de gente local. En la paciente espera, un viejo indigente negro y barbudo se paseó de principio a fin por el autobús tosiendo y doblándose como voraz tuberculoso. Creyó lo fuera. Todo el pasaje, entre protestas e improperios, se tapó sus bocas y narices con pañuelos y brazos, mientras este mochilero se cubría con su mascarilla ‘Michael Jackson’.
Despues de más una hora de trayecto, Tis Isat (así se llamaba el poblado cercano a las cataratas) le recibió en medio de un bullicioso mercado. Espectacular gentío que se olvidaba del recién llegado turista/viajero y dedicaba su empeño a menesteres de subsistencia. Más de una hora de caminata le esperaba hasta divisar las cataratas del Nilo Azul en toda su amplitud.
¡Qué chocante veía a aquellas mujeres que se cruzaba con sus vestidos tribales portando enseres hacia el mercado de Tis Isat!.
No veía sufrimiento ni trabajo, veía vida.

Cuando ya en ruta cruzó el puente portugués (primera fotografía), que recordaba de fotografías atestado de agua pero encontró seco, los malos augurios, alertas y premoniciones comenzaron a adquirir visos de realidad. Antes de visualizar tamaña sorpresa, por otra parte esperada, tuvo tiempo de ver un simpático salto de agua (segunda fotografía); cruzar al lado de varias cabañas de labriegos con sus ‘tortas de excrementos vacunos/boñigas’ a la entrada; sufrir el sofocante calor en subidas y bajadas y respirar de vez en cuando pero con pasión el sano aire del lugar.
Luego, la decepción final. Un escasísimo chorro de agua saltaba al vacío formando pequeñas cabriolas de nada en particular.
¡Cómo se pensaba encontrar las cataratas (tercera fotografía) y cómo se las encontró (cuarta fotografía)!.


Su ilusión se hundió.
Su cerebro se vació.


Copyright © By Blas F.Tomé 2012