17 de mayo de 2007

¡No podrán mirar al cielo!

Hace unos días me enteré, por mi periódico favorito, que los yazedis (Adoradores del Diablo), pueblo en pleno kurdistán irakí, tienen entre sus muchos preceptos, en realidad, prohibiciones (¡qué mal!), la del color azul. ¡No podrán mirar al cielo!.
¡Absurdo!.
Este viajero insatisfecho ha visto muchos cielos azules, diferentes en su marco, diversos en su intensidad, distintos en su tonalidad. Cielos azules mientras el bochornoso calor aplana la mente, al amanecer, al caer el sol…
En las laderas del Annapurna, en la cordillera del Himalaya, después de darse un agotador paseo (que nadie piense que intentó la ascensión), tuvo oportunidad este viajero de encontrarse un cielo casi ofensivo por su perfecta armonía. No encima de su cabeza, porque las nubes que cubrían los alrededores de esa mítica montaña alcanzaban también al cansado paseante, pero sí a lo lejos, donde el cielo se juntaba con otras montañas menores después de atravesar el valle de Pokara.
Un jovencísimo guía, que no lo era, me llevó hasta esa ladera por una empinada senda, moteada de casas de labriegos, pobres, trabajadores, con su cara cortada por la ventisca de altura, pero con una simpatía y sonrisa que me levantaron la moral, y el físico, después de horas de incesante subida.
Agotado, me senté en un ribazo del sendero y allí pude disfrutar de ese cielo lejano pero por el que me dejé envolver. Los yazedis lo tendrían prohibido en los preceptos de su satánica secta.
Y recuerdo ese cielo. Nada más.

1 comentario:

CONQUESE dijo...

"Seco", deja de mirar tanto al cielo de esos mundos, no vaya a ser que te impacte el excremento de una avutarda.
No se te olvide que: !de Madrid al cielo!