7 de mayo de 2007

El carril de desaceleración

El otro día estuve en la explotación ganadera de un familiar mío, primo, concretamente. Se quejaba de su situación laboral, de la personal ya conocía yo bastante. Un accidente laboral con una de sus múltiples maquinarias de trabajo, le había obligado a la amputación de su brazo derecho.
Pero mi primo se quejaba de su situación laboral. Ante la imposibilidad de mantener la explotación debido al desdichado accidente había solicitado la anulación del obligado “cupo de leche”, necesario para poder vender oficialmente la producción. De un día para otro, le anularon el imprescindible “cupo”. Y él me decía indignado:
- “¿Qué hago ahora con la leche de mi ganadería, que obligatoriamente tengo que seguir ordeñando?”.
No le habían dado el margen suficiente para aminorar poco a poco la producción lechera.
- Tengo que seguir ordeñando las vacas, pues si no, antes de venderlas, se podrían malograr. Tendré que tirar la leche”.
No le habían permitido coger el “carril de desaceleración”. Estaba saliendo de su particular autopista y tenía que hacer un giro brusco con el consabido riesgo de grave accidente.
¡Cuántas veces en la vida no se permite tomar ese carril!.
El caso de nuestros amigos (Javi y Ana), no por un problema, todo lo contrario, tendrán que dejar de viajar, al menos, temporalmente. No habrá una Gambia inmediata. Tendrán que adaptarse mentalmente pasito a pasito, poquito a poquito, a su nueva vida de triunfante espera. Ciertamente, tendrán a mano su carril para reducir velocidad y tomar la curva con seguridad.
Este viajero insatisfecho, de manera distinta, se lo planteó alguna vez pensando que imprevisibles problemas le impidieran viajar. No se puede estar al margen de las hipótesis, de las realidades de otros, del ejemplo ejemplarizante ni de los imprevistos.
¿Y si eso ocurriera?
¿Podría incorporarse, en ese caso, al carril de desaceleración?.

5 comentarios:

CONQUENSE dijo...

"Seco", este artículo me ha puesto triste, la vida es a veces cruel.
Cuando estés en ese estado de ánimo no escribas vete a por tu "barril de aceleración".

CONQUENSE dijo...

"Seco" he leído el apunte que has hecho sobre mi persona, eres un tío con solera, auténtico, impresionante.........

BICHO dijo...

Amigo mio, creo que nuestro carril de desaceleración no es tal! ...jejeje, aunque entiendo tu planteamiento. Esto empieza a ser un no parar, empezando por las obras en casa, médicos... y todo lo que se nos viene encima. Fíjate que va a ser el viaje más movido después de todo.

Un abrazo!

Torrete´s Travel dijo...

Vaya Blas, veo que por aquí ya te ponen motes, que, aunque sé que son con cariño, no son merecidos,...¿ o si?. En cualquier caso, bastante tienes tú con ser ya un "viajero insatisfecho" como para cargar sobre tus espaldas otras "cualidades".
Excelente artículo y acertado. No siempre en la vida nos podemos incorporar a un carril de desaceleración. A veces, como dices tú, de repente nos echan de la autopista sin darnos ni cuenta y sin poder elegir.
Por cierto, que ya tengo tu teléfono. Es un fijo, así que dime a qué hora te puedo localizar en él, o pídele a los bichitos mi movil.

BlasFT dijo...

Torrete's:
En mi estado laboral, cualquiera es buena. Llama cuando quieras.

Abrazos.