23 de marzo de 2007

No tengo ganas de escribir

No tengo ganas de escribir, pero después de esperar a decir esto varios viajes, creo que no tengo más remedio. Escribo sin fuerza, pero consciente de que Iberoamérica tiene un sabor, una exhuberancia especial, no hace falta nada más que mirar sus calles. Y quiero hablar de Iberoamérica aunque este año mi destino fué Perú, país prototipo, creo yo, de este inmenso continente.
No me deja de sorprender, después de conocer varios países de la zona, los mercados, los bazares, los escaparates, los tenderetes,.... Todo parece abarrotado, atestado, apelotonado, abigarrado de objetos, frutas, verduras, ropa, utensilios, casettes, DVD´s, flores, más ropa, herramientas, jarroncitos, platitos,... y año tras año, siempre me da la impresión de que no para de crecer, como si surgiera -como dirían los refraneros (majaderos)- de debajo de las piedras.
Cientos y cientos, miles de absurdas chucherías, figurillas, flautas, sombreros, de lana de alpaca, de piel, de lana de oveja, de papel, figuritas de cristal, de barro, de plástico, de laca, conchas, mandíbulas de no sé que pez inmenso (tal vez, tiburones), guantes, cinturones, pulseras, pendientes. Se muestran sobre estrados de madera, en el suelo, colgados de alambres que a su vez cuelgan de fachadas, en repisas, encima de taburetes, sobre el césped. Sales a la calle y los encuentras en la gran mayoría de las aceras, en los puntos turísticos (en cada uno de ellos, sin excepción), en los puntos paisajísticos aunque sea en la cota 4.910 mts, en las puertas de los museos, de las iglesias,....
Eso te obliga a tener siempre un punto de estado de alerta y a veces pasear con la cabeza fría e incluso el corazón indiferente. Compra, compra, compra. "Los viajeros no podemos comprar todo", le dije yo a varios insistentes, eso sí, manteniendo siempre la corrección que a veces no estaría mal perder. Esto a veces sorprende más si el viajero hace un análisis comparativo con lo que puede ocurrir en África, donde a veces cuatro palos en la hoguera (medio consumidos), una olla abollada, requemada y unos plátanos colgados de un seco palo parecen ser todo lo disponible.
Pero Iberoamérica es insustituible. Si hay que hablar de una inmensa llanura, nombramos la Pampa argentina; si tenemos que hablar de una selva, salvájemente grande, tendremos que referirnos a la Selva amazónica, y de gigantescas cordilleras, los Andes, y de rios abrumadoramente caudalosos, el Amazonas,... No hablaré de sus gentes (multirraciales), de sus partidos políticos (populistas), de sus influencias históricas (hispanas, africanas, chinas, hindues, alemanas,....).
Todo este complejo paraíso, además, funciona a base de contrastes, pero... ¿funciona?.

2 comentarios:

Bichos dijo...

...y no tenias ganas de escribir, jejeje. Excelente articulo, como siempre. Nos identificamos con lo que cuentas enteramente. Un saludo de los Bichos, amigo. La proxima vez que hablemos estaremos muy lejos de esta populosa iberoamerica. Hasta Pronto!

Torrete´s Travel dijo...

Espero que no se te quiten las ganas de escribir del todo, porque perderíamos la oportunidad de leer tus preciosos artículos que tan bien describen lo que ves, lo que sientes,...
Cuando vuelvas de tu viaje, dímelo, que unos buenos amigos comunes me han chivado que te encanta ir de tapeo, y nada mejor que Madrid para hacerlo, no?.
Un saludo y mis ánimos para que no dejes nunca de escribir.