A
la entrada al recinto de las cataratas Victoria, por este lado zambiano, consiguió un taxi
compartido que le llevaría a Livingstone, la ciudad más grande de
los alrededores. Distaba unos 12 kilómetros.
Una
población poco interesante en sí misma, aunque muy solicitada para hacer escala
cuando se pretende visitar las cataratas por el lado zambiano. El viajero insatisfecho aprovechó la estancia para cambiar
dinero, conseguir una tarjeta SIM
para su móvil, y poco más.
Pasó
una noche en el Victoria Falls Backpackers
Zambia —la tarde fue de relax en el amplio patio que ofrecía— y, al día
siguiente, emprendería camino hacia la capital del país, Lusaka.
Ya conocía este alojamiento de hacía unos años, cuando había visitado Zambia. Había cambiado ligeramente, con pequeños arreglos en el patio y en los servicios que ofrecía. Aun así, lo mantenía en el recuerdo, y le sirvió para rememorar aquel antiguo viaje. Con una cerveza Mosi al alcance.


Pero no estabas en el territorio ex-espanol de nuestros males?
ResponderEliminar¿Tu escribes desde donde estas, o después de haber estado?
ResponderEliminarDemasiado fácil pasar de un país a otro, no? Uno, que ha visto tal vez demasiadas pelis, se imagina situaciones kafkianas en esas circunstancias, pero supongo que esa facilidad es una excepción que se da por un acuerdo entre los dos países.
ResponderEliminarEl cañón me parece impresionante, pero las cataratas son más "llamativas".
Entiendo la perplejidad de Igoa que te lee aquí y ve tus fotos en el caralibro. La verdad es que, algún día me contarás tu secreto, terminas un viaje y ya estás subiendo al avión para el siguiente.
PD. Sí, ya lo sé: The next station is...Lusaka!
Muy bueno eso del "caralibro" (ji): yo lo llamo "feisbuk-de-mierda".
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