9 de noviembre de 2013

La isla de Malapascua, un pequeño paraíso

Arreglando las redes, Isla de Malapascua

Construyendo una barca, Isla de Malapascua

La isla de Malapascua se encuentra en el archipiélago de las Visayas, muy cerca, y al norte, de la isla Cebú (Islas Filipinas).
Era una pequeña isla de tranquilas aguas y playas que tenía relativa afluencia turística, de lo que vivía un numeroso grupo de habitantes. Al menos, varios hoteles, bungalows y restaurantes ocupaban la playa principal de la isla. Recorriéndola a pie (medía 2 kilómetros y medio de larga por uno de ancho) se podían ver también típicas escenas de pesca artesanal. Además de las instalaciones turísticas, una pequeña y tranquila aldea encontraba allí perfecta ubicación para un grupo de familias de pescadores, distribuidos en comunidades o barangays.
Aldea de pescadores, Isla de Malapascua

El nombre de ‘Malapascua’ viene de la época colonial española, cuando uno de sus barcos encalló allí el día de Navidad de 1520. A causa de ello, los marineros y sus familias llamaron al lugar, a aquella isla olvidada, Mala Pascua.
El viajero insatisfecho llegó a ella en una pequeña embarcación a motor que hacía la ruta Maya (población norteña de la isla Cebú)-Malapascua como si de un bus/barco se tratara. En el trayecto, no más de 30 minutos, tuvo la oportunidad de cruzarse, y empequeñecerse, con un gran barco transoceánico de impactante, soberbia y monumental navegación.
De monumental tranquilidad también fue la estancia. Una mañana en una pequeña barca alquilada para circunnavegar la isla; una tarde de exploración entre la multitud de palmeras y una jornada más de curioseo por la aldea y ‘ganseo’ por la playa fue todo lo que duró la estancia en aquel pequeño paraíso filipino. Y una cosa que nunca olvidará: escuchó hablar chabacano (reducto idiomático de ascendencia española) a una camarera nacida en la isla de Mindanao, donde aún se hablaba.
Las dos amanecidas que pasó en la isla fueron acompañadas por los ‘kikirikís’ matutinos de multitud de gallos que poblaban la pequeña aldea cercana. Aves de bella estampa y porte que los filipinos utilizaban para sus tradicionales peleas.
También en la isla de Malapascua, este mochilero disfrutó, haciendo ‘snorkel’, de uno de los paisajes marinos más impresionantes que ha visto en vivo y en directo. Sentía entonces, y siente ahora, envidia de los muchos buceadores que pudo ver regresando de expediciones acuáticas, con cara animosa y duradera sonrisa.

[Por esta preciosa y tranquila isla habrá pasado ayer, 8 de noviembre, el super-tifón 'Haiyan-Yolanda'. Este viajero les desea lo mejor].

Copyright © By Blas F.Tomé 2013


7 comentarios:

Carlos el viajero dijo...

Gran lugar este rincón de las Visayas que nos recuerdas hoy Blas
Menos mal que el pueblo filipino, labrado siempre en el yunque de la adversidad, podrá salir adelante de este tifón.
Un pais casi perfecto para mí, excepto su amor a dos cosas: a los "agringados" centros comerciales y a las peleas de gallos.
Un saludo :)

NuriaNómada dijo...

Esperemos que el super-tifón no haya dañado demasiado esas preciosas comunidades o barangays.

Me gustan tus fotos de la aldea de pescadores, el nombre de la isla Malapascua y la historia.
Te imagino de "ganseo" por esas tranquilas y paradisíacas playas. En Filipinas, concretamente en Palawán, encontré algunas de las playas más bonitas que he visto nunca.
A mí el kikirikí de los gallos me fastidia bastante, y eso que duermo como un lirón.
¿Cómo se dice un beso en chabacano?

Anónimo dijo...

Malapascua la que llevo yo en el cuerpo, pues ya van siete las veces que escribo una novela y no 'me se publica'
Barangay de mi arrrrrma....barangay queridorrrrr.
Es que ya no me acuerdo ni de lo que leí en tu post al que no puedo acceder desde este ventanuco.
Solamente puedo acceder a los comentarios y veo 'chabacano' y me digo... sigue... sigue, que todavía te queda rato para llegar a ese pueblo.
Lo que a mí me ha sugerido, creo recordar, lo leído, es tu vena periodística. ¿Cómo? Pues... sí, porque has sabido guardarte esas fotos de Filipinas, desde los tiempos del cuplé, o desde los que lucías flequillo, que allá se van, para sacarlos ahora, porque te conviene por la cosa de que viene... que viene...
Voy a darle al publicar como anónimo a ver si ahora me lo admite, de todas formas, no creo que te queden muchas dudas sobre quién ha hecho semejante comentario (conste que alguno de los siete anteriores eran mejores, creo...).
Besos, rey de 'Los últimos de Filipinas'

Anónimo dijo...

Desde 'anónimo' sí que deja publicar (es que me 's-han orvidao' las contraseñas de no usarlas)
Que soy la Gloria de las Asturias, por un 'si acaso'

IGOARINON dijo...

Vaya!Hoy es un dia grande, que se te ha aparecido la Gloria de las Asturias. Bendito tu! Y es que los de los Reinos tienen sus privilegios.
Bueno, yo de Filipinas se poco, aparte mi casi vecino explorador y la senora Imelda del Hola de las peluquerias ajenas.
Alli habria que vivir toda una vida para explorar esa miriada de islas.Ya me gustaria a mi escuchar el CHABACANO ANTES QUE DESAPAREZCA.
bESO, QUE PREGUNTA nURI, NO LO HE ENCONTRADO TODAVIA.
Existe "abrasada", para abrazo!

Trasindependiente dijo...

Un super-recuerdo muy bien contado que provoca las ganas de irse para allá y que parece conjurar los desastres del tifón.

Gracias y saludos.

efurom1 dijo...

Desde luego, Blas, el que le puso el nombre de Mala Pascua la "bautizó" con malafollá.
Por otra parte, he buscado información sobre esta isla a ver si había sido muy afectada por el tifón, pero no he encontrado nada concreto.
Si hay una relación directa entre contaminación y tifón, es una jodienda que los que más paguen son los que menos han contaminado
Un abrazo!