28 de enero de 2016

¿Hasta dónde llegará la humillación?

Los “vende-safaris-y-tours” que abordaban por la calle, en Nairobi (Kenya), ya le desaconsejaban visitar el lago Turkana y viajar por carretera al archipiélago de Lamu, precisamente las cosas que tenía previsto hacer. Pero ellos lo hacían por su interés, mantener a los forasteros en su zona de influencia y negocio: Parques Nacionales. Parte de la carretera de subida al norte, a Lodwar, cerca del lago Turkana, era un camino lleno de baches. Muchos kilómetros de saltos y sentirse como en una batidora. Entonces, no pensaba que el trayecto a Lamu fuera similar. Lamu es una de las zonas más turísticas de Kenia pero, más tarde, se daría cuenta de que el turismo de alta graduación llegaba al archipiélago por avión. Muchos de los kilómetros de carretera eran un suplicio; contaba además con el añadido de los controles militares o policiales rutinarios, o no tanto. Tres controles muy exhaustivos, además de los otros, con registro de equipaje y pasaporte, sufrió durante el trayecto de ida, y otros tantos en el de vuelta.
La zona era caliente sin que este mochilero entendiera el por qué, o sí. Tal vez por la cercanía de Somalia y el peligro del Al Shabaab somalí, grupo extremista vinculado a Al Qaeda.  El más exhaustivo de los controles fue en la localidad de Garsen, precisamente en el cruce de la carretera que lleva a Somalia, y la otra que lleva a Lamu. Allí los autobuses que hacían el mismo trayecto Mombasa/Lamu de las diferentes compañías, llegaban casi agrupados, en caravana, exigencia de los controles militares. De Mombasa llegaron unos 6 o 7 autobuses, y varios matatus. Todos ellos sufrieron el correspondiente control-examen. De todos los congregados allí, el único blanco era el viajero insatisfecho. El cruce estaba lleno de mujeres que vendían frutas, mazorcas de maíz, cocidas o tostadas, leche de cabra en botellas de plástico de agua, recicladas, bolsitas de anacardos y otros productos zonales. Se entretuvo fotografiando durante ese periodo de espera y descanso a mujeres, autobuses y ambiente en general (seis o siete fotos, nada más). Mientras fotografiaba la trasera de un peculiar bus, uno de los que cruzaban por allí le advirtió del peligro de hacerlo porque no estaba permitido por los militares.
No tardaron mucho en presentarse (tras un muy posible chivatazo). Dos de ellos le pidieron se acercase con un ligero movimiento de índice, gesto de por sí ya un poco soberbio. Con actitud chulesca le fueron diciendo que si llevaba cámara y que si había estado haciendo fotos....
- Si, he hecho unas fotos a varias personas y a los autobuses que me parecieron curiosos. Vengo de Nairobi y del lago Turkana y nadie me ha puesto ningún problema.
Según le llevaban ante su superior, los policías le pidieron la cámara que, inmediatamente, entregaron a su jefe. Quería ver las fotos. Como estaba sentado en un tronco, se sentó al lado para mostrarle el funcionamiento de su utilitaria cámara. Unos de los policías (o militares, no sabe) de un empujón le levantó del sitio donde estaba (no debía estar a la altura de su superior, supuso), y el otro le conminó a que se sentara en el suelo. Con una quieta y silenciosa mirada el mochilero le dijo: ¿No te estarás pasando?, pero o no entendió o no quiso entender la mirada, e insistió en que se sentara en el suelo. Se masticaba el poderío del uniforme, la chulería de vestirlo y la soberbia de llevar un fusil apuntando al suelo.
Al final se acuclilló, mientras pensaba “¿hasta dónde llegará la humillación a que me someterán?". En las fotos no aparecía uniforme alguno, nada peligrosas y totalmente inofensivas. Le devolvieron la cámara y el pasaporte, que habían revisado detenidamente y, como despedida, le dijeron si era ‘support’ del Real Madrid o del Barcelona. “Del Real Madrid”, contestó.
- Ah, Ronaldo!, dijo uno de ellos.
Estas fueron algunas de las “peligrosas” fotos que hizo en el lugar:





Copyright © By Blas F.Tomé 2016


4 comentarios:

Independiente Trashumante dijo...

Esta anécdota tan bien contada (y gracias que se quedó en anécdota) es buen ejemplo de cómo va el mundo y sus desequilibrios, que no parece que vayan a mejorar.

Una vez me ocurrió algo parecido y dije con un desparpajo que me sorprendió a mi mismo que trabajaba para la embajada española. Una mentira que fue mano de santo.

Gracias y saludos.

efurom1 dijo...

Ay, Blas, qué peligro tienes! Tus fotos de ambiente tal vez encierren un mensaje encriptado que solo algunos podrían descifrar con ayuda de las más avanzadas tecnologías :(
Aléjate de los militares!
Un abrazo: emilio

Carlos el viajero dijo...

Ay Blas, me has recordado a mi último viaje a Camerún, pero en el que el feliz terminó varias veces al rascarme la cartera. Es la pena que me dá.
En fin,
Como diría la cancion "porque esto es Africa"
Ya uno está avisado
Saludos

Paco Nadal dijo...

Bonita experiencia, muy "África". los controles y la paranoia es por la cercanía de Somalia. Yo no los vi, pero en Lamu me dijeron que d vez en cuando llegar lanchas de mafias somalíes en busca de repuestos de suministros. Mal rollo. Pero....¿te gustó Lamu? es uno de mis sitios favoritos de Kenia