4 de julio de 2015

Visitar Roma es una 'catetada'

Hace unos días, en uno de los comentarios que el viajero insatisfecho rellena habitualmente en sus lecturas a otros blogs, aseguraba, con cierto tono de provocación, que la visita a Roma le parecía una ‘catetada’, una ciudad construida y resguardada para la admiración de arqueólogos y mitólogos y, según parece, la mayoría de los mortales tienen algo de ambas cosas. Alguno de los lectores posteriores le tachaban de ‘hijo de la gran puta’ (¿a cuento de qué?) por realizar aquel comentario totalmente inofensivo para cualquier admirador de la ‘Ciudad Eterna’. 
- ¿Dijo ‘catetada’?. 
- Sí, porque lo piensa. 
En esta breve entrada va a intentar explicar algunos de sus vagos argumentos al respecto, nada válidos -con seguridad- para aquellos que ante una nimiedad se sienten ofendidos y capacitados para lanzar hirientes insultos que, por supuesto, le resbalan, y mucho.
De entrada, y sin mayores análisis, no desea visitar Roma porque no le atrae nada, nada, nada la sensación de sentirse en un lugar adorado por los que le llaman ‘hijo de la gran puta’. Pero tampoco le entran ganas de pasear por sus calles porque todo esta visto, todo ha sido contado, todo ha sido desmenuzado por expertos, periodistas y literatos. La mayoría de estos hablan maravillas de la ciudad pero este mochilero se pregunta si no lo harán para no perder a sus lectores más fieles, por lo general, difíciles de fidelizar y, a veces, muy intransigentes. No le entra en su sesera, tampoco, que algún mortal, mal asesorado, quiera morir nada más pisar sus calles. Más bien, para los ojos lejanos de este mochilero, es una urbe rancia, como rancio es el ambiente turístico de sus calles, como rancias son las constantes idas y venidas de las sotanas rancias como si de un desfile se tratara.
No le gustan los palacios, pues prefiere un marco de convivencia distinto donde crezcan niños sencillos y, quizás, harapientos. No le gustan las catedrales porque admira más aquella casa donde el pobre trabajador disfruta del descanso con los suyos. No le gustan los monumentos porque aún conociendo su simbolismo ve otros lugares más discretos que dicen mucho más de las gentes que los habitan.
Aprovechando esta breve disertación, meditada, por supuesto, y pensando en las diferentes culturas existentes, con sus diferentes formas de habitar y vivir, va a reseñar alguno de ‘sus monumentos’ preferidos:

Casa tradicional ghanesa en la ciudad de Paga
Todo un ejemplo de cultura y diseño del mejor estilo tradicional del Sahel. Casa de barro y reliquia de la época esclavista, por situarla en una época. La baja y minúscula entrada y el alto murete que por el interior la bordeaba hacia imposible que cualquier persona no bienvenida pudiera acceder.  La mejor Capilla Sixtina de Ghana.

Casa tradicional ‘mursi’
Los ‘mursis’ son una tribu africana que se localiza en las estepas de Jinka y, en especial, en el valle del Omo, región central de Etiopía. Se dedican principalmente al pastoreo de ganado vacuno y también son buenos recolectores de miel. Las mujeres ‘mursis’ son fácilmente identificables por el gran ‘plato labial’ inferior que es parte de su cultura. Sus casas, tal y como se aprecia en la fotografía, tienen forma ovalada y están construidas casi íntegramente de hierbas salvajes secas. Para él, mochilero leonés, esta construcción de hierba seca es toda una Basílica de San Pedro.

Viviendas embera
Es conocida como ‘tambo’. Consiste en un armazón de madera construido sobre pilotes a una altura de unos dos metros sobre el suelo. El techo es cónico de hojas de palma. No suelen tener paredes  ni divisiones internas y, como muestra la fotografía, suelen estar repletas de objetos y utensilios familiares. Igualita, igualita a la Basílica Santa María la Mayor.

Casa del norte de Mozambique
Sencilla, su decoración exterior con figuras geométricas era un hecho que las distinguía y tenía algo que ver con la protección de sus antepasados. El suelo era de tierra y la mayoría de ellas con un único habitáculo interior. Nada que envidiar al Panteón de Agripa.

Los ‘kreung’ de Camboya
La casa familiar de la fotografía de paredes de bambú trenzado pertenece a la tribu ‘kreung’, al norte de Camboya. En su cultura, los hijos, al independizarse de sus padres, se construían casitas aledañas e individuales de bambú, diferentes en su altura según el sexo: siempre más alta la del chico que la de la chica.  Por su sobriedad podría compararse perfectamente a la Basílica de San Pablo Extramuros.

Las ‘tatas’ de los somba (Benin)
Eran casas de barro, tal y como se ve en la fotografía, con varios habitáculos interiores y una terraza en la parte superior -a la que accedía por una minúscula escalera- con varios pequeños habitáculos que servían de dormitorio a la familia (recintos circulares separados) y, también, de almacén para el maíz o el mijo. En la parte baja, hacían fuego y, por la noche, guardaban los animales. Estas ‘tatas’ serían identificables en todo con el Coliseo romano.

Casa flotante camboyana
Humilde casa flotante parecida a otras miles que constituían poblados enteros en la cuenca de los ríos y, especialmente, a orillas del lago Tonlé Sap (Camboya), donde familias enteras disfrutaban de esa íntima y relajante convivencia.  Por el agua y sus recovecos tiene ese aire a la Fontana de Trevi que no hay quien se lo quite.


¡Entended el mensaje!.

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8 comentarios:

gloriainfinita dijo...

Vaya, vaya... con lo que tu sabes, con tu dominio del lenguaje, con tu capacidad para la ironía fina... y no se te ocurre otro adjetivo que 'cateto' para el que visita Roma. También le habrías podido decir 'hipotenuso'.
Señor... cuánto mal hizo el Paco Martínez Soria con sus viajes a Madrid.
Querido, se te nota que eres lugareño/cateto, de algún pueblo de León, de ésos en los que a tercos no os gana nadie. A mi me encantan los catetos/lugareños, los de cualquier lugar, tus catedrales y las de Roma, tus paisajes y los frescos de la capilla Sixtina. Entiendo tus razones, que son tuyas y no tienen que ser de todos porque tu lo mandes.
Además, no me digas que viajando por esos otros lugares no te has encontrado con más de cuatro catetos y que todos me han tocado a mí. ¡Hala! Ve preparando mochila que este año hay que ir a Uganda sí o sí, que el uso de dodotis está a la vuelta de la esquina y por allí no se puede ir de esas trazas.
Besos, besos, besos... besos pa mi Tigre.

V(B)iajero Insatisfecho dijo...

Mi "gloria-gloria", si no estas recuperada, lo disimulas muy bien. Así, así. Así te quiero ver. Con 'tronío'. Besos.

Independiente Trashumante dijo...

Esta rebelde entrada tuya creo que merece que me extienda un poco, más que nada porque yo disfruto (o sitúo al mismo nivel de interés) tanto los grandes monumentos y las callejas de, por ejemplo, Roma, y un tambo emberá, por citar dos de las “cosas” a las que te refieres que conozco con relativa profundidad.

Lo primero de todo quiero felicitarte por ese catálogo mundial de casas con su correspondiente imagen que nos regalas. Y después no quiero obligarte a que aprecies lugares como Roma, pero me gustaría que, al menos, no los desprecies, más que nada porque eso te sitúa relativamente cerca de los que no saben apreciar lugares o formas de vida como los que tú tanto aprecias (con razón desde mi punto de vista).

¿Son catetos los visitantes de Roma? Puede que sí, tan catetos como los que visitan otros lugares más cercanos a tus preferencias y no les ha llevado hasta ellos más que algo que no han interiorizado, que no forma parte de su deseo.

Las características del viaje que cada uno hace están en la persona que lo hace, en cómo lo hace y en la elección (si ha existido) del lugar al que se dirige. Si mi caso sirve de ejemplo (¿por qué no? Es uno más) puedo decir que he tenido experiencias “catetas” en lugares del mundo que no se podrían definir así y todo lo contrario en lugares que fácilmente se podrían considerar una “catetada”. Sirva mi ejemplo para corregir un poco lo que de absolutista tienen tus afirmaciones, aunque ya sabes que siempre estoy del lado de tu rebeldía e insatisfacción y que no pretendo corregirla en general.

Gracias y saludos.

V(B)iajero Insatisfecho dijo...

Muy bien defendida tu postura, amigo "trans". Pero no olvides tampoco que inicié mi comentario diciendo que en él había un poco de provocación y, por tanto, nada absolutista. En todo caso, cierta dosis de intrepidez e insatisfacción.
¿Me habré ganado con ello el apelativo de 'hijo de la gran puta'?.
Un abrazo, joven (no esperaba menos de tí).

Mark de Zabaleta dijo...

Gran reportaje, que implica toda una reflexión...muy interesante !


Saludos

Paco Nadal dijo...

Jajajajajaja. incorregible y único Blas.... ya vi que te dieron pal'pelo en mi blog por tu comentario. pero está bien sacar pecho y decir... ¡estos son mis principios!
Disfruto más en Ghana que en Roma, pero no me parecen catetos los que la visitan. Por cierto, mañana me voy a nuestra querida África aunque no precisamente de rudo mochilero como tú. A veces uno necesita descansar y dejar que le mimen. Abrazos, tocapelotas favorito!

Carlos el viajero dijo...

Bueno Blas, "metiste la sale en la herida" con este adjetivo pitagórico, pero te entiendo perfectamente lo que dices y deseas transmitir.
Yo pienso que el que es cateto viajando , lo es en Roma o en el Congo. Es una condición, y todos en alguna ocasión nos hemos comportado como tales en algún momento, no hay por qué negarlo.
Roma tiene eso, como lo tiene Nueva York, o Paris. Ya sin haber ido, ya sabes lo que vas a ver. Se ha escrito, rodado, televisado y radiado de estos lugares tanto que cualquier viajero que se diga llamar así porco tiene que descubrir ya.
Por cierto, estas construcciones que nos muestras tienen su belleza también, aunque no tengan frescos de Miguel Angel, pero aunque mucha de la gente que vive en ellas, tengan aspecto de "catetos" están más civilizados que nosotros y tienen mucho más que enseñarnos.
Te mando un saludo
¿Para donde tiras ahora?
Un abrazo :)

efurom1 dijo...

Tú lo has dicho, Blas: "con cierto tono de provocación" y claro, la respuesta de esos pobres de espíritu no se ha hecho esperar.
Pero no hay mal que por bien no venga y ese insulto-que repetir no quiero- te ha hecho sacar una de las mejores entradas de este blog.
No son catetos, Blas, pero no te esfuerces en darles explicaciones. Van a seguir deseando morir en sus calles...sin haber visto nada de tus monumentos favoritos.
Un abrazo!
PD. Espero que el anti-spam no empiece ahora con las tartas :)

PD2: Albricias! hoy he entrado a la primera!