11 de marzo de 2015

Músicos en la colecta / Camboya

Es posible que todos los ‘bloggers’ se acuerden de que Camboya sufrió un conflicto entre Gobierno y los jemeres rojos que duró muchos años. Todo el mundo recuerda que el mandato de los jemeres rojos provocó un genocidio con miles, millones de camboyanos muertos. Pero no sabría decir si todos los lectores de este texto son conscientes del problema de las minas antipersona en el país, miles o millones de ‘municiones durmientes’ que siguen mutilando, especialmente a niños o, si no a estos, a sus padres, arrojando así a aquellos a una triste vida de orfandad. En Camboya, la mitad de las víctimas terrestres son niños. Zonas, como la nororiental, continúan -a pesar de los esfuerzos- infectadas de campos de minas. La zona de Pailin, cerca también de la turística ciudad de Battambang, decían ‘era uno de los lugares más peligrosos del mundo’. También, en Siem Reap, cerca de los templos de Angkor, había multitud de campos de minas. Y dos décadas después de que los jemeres rojos y sus enemigos sembraran los campos de muerte, se seguía trabajando en un intento de que los campos de labor fueran seguros para niños y colonos.
Esto es lo que dicen los estudios, pero que nadie se venga abajo y piense que visitar Camboya es lo más cercano a quedarse lisiado.
No. Para el turista, o el viajero, todo está controlado. O casi todo.
Había muchas muestras que evidenciaban peligrosidad, sobre todo en la visión de gran número personas mutiladas. Personas que, a veces, servían de reclamo para solicitar una donación al visitante. También, músicos que dejaban caer sus notas para contribuir a la colecta.
Un mundo complicado, lleno de situaciones límite -si se quieren apreciar- y de visiones desagradables sin posibilidad de evitar, aunque, también (¡perdón!), era posible mirar a otro lado. No eran insistentes.
Recuerda, en especial, aquel grupo –su primer representante enseñaba con descaro su pierna artificial- que tocaba ‘notas-orientales-de-sitar’ (o que el viajero insatisfecho identifica así) cuando los visitantes caminaban sobre una firme pasarela que cruzaba aquella zona pantanosa [fotografía], camino -una vez más- de otra maravilla del arte jemer.


-Grupo de músicos, en colecta para los mutilados de las minas anti persona-

Copyright © By Blas F.Tomé 2015

2 comentarios:

Independiente Trashumante dijo...

Siempre que leo, o me llega alguna referencia, sobre minas antipersona recuerdo que ese tipo de arma asesina indiscriminada era fabricada
s en países occidentales, España entre ellos, y vendida a lugares de conflicto como fue el caso de Camboya. Una demostración palpable de eso que se olvida fácilemnte y es que solo existe un "primer mundo" gracias a la existencia y explotación de un "tercer mundo".

Gracias y saludos.

efurom1 dijo...

A mí, Blas, todo eso de los jemeres rojos lo tengo como en una nebulosa., me suena a titulares de noticias en blanco y negro, una información que no comprendía (tal vez porque tampoco había mucha intención de explicarlo con claridad y que me "pillaba" demasiado lejos9.
Lo de las minas antipersona si lo tengo más cerca, tal vez por las diferentes campañas que se han hecho o tal vez por la implicación de España.
El caso es que, en mi comentario anterior, decía que me estaban dando ganas de visitar Camboya. Ahora, como tú bien adivinas, me he venido un poco abajo. Espero que sea pasajero
Un abrazo!