27 de junio de 2014

Un guardia civil en la selva

Por casualidad, bueno, por una casualidad provocada, cayó en manos del viajero insatisfecho el libro “Un guardia civil en la selva”, de Gustau Nerín. Le costó comenzar a leerlo porque no tenía una curiosidad excesiva en conocer hoy en día este fragmento del territorio africano: Guinea Ecuatorial
Pero, ¡qué leches!, ¿y la historia?.
Además, el título no era muy atrayente aunque, una vez leído, pudo ser al menos, cree, oportuno.
Es un libro sensacional, muy apropiado a lo que quería leer y, sin duda, clarificador. En ciertos momentos de la lectura le recordaba los ‘ingeniosos' (¿lamentables?) hechos protagonizados por el Rey Leopoldo de los belgas, en tierras del Congo.
Va a recoger un fragmento que describe las curiosas (¿lamentables?) reacciones de una época [primer cuarto del siglo XX] ante el hecho colonizador:
Al enterarse de que la Guinea Continental ya estaba preparada para la explotación, ciertos grupos de presión españoles fundaron grandes compañías para tratar de apoderarse de todos sus recursos […] Al final, la presidencia del Gobierno desestimó las solicitudes de las grandes compañías, pese a haber sufrido grandes presiones por parte de algunos grupos financieros […].
La conquista del Muni dio lugar a otras iniciativas, algunas eran muy pintorescas (los europeos tenían la fea costumbre de exportar sus ideas más peregrinas a otros continentes). Nuñez de Prado, gobernador general de la colonia, pensó en enviar grupos de gente de las distintas provincias españolas a varios lugares de Guinea y ofrecerles tierras para que las trabajasen con braceros chinos; así, con la ayuda de los culis, en cada zona de Guinea se reproduciría el espíritu de cada provincia española. El superior inmediato del gobernador, el general Jordana, también tenía una propuesta curiosa: distribuir el territorio entre los militares jubilados, tal como lo hacían antaño las legiones romanas. Mientras tanto, algunos claretianos [monjes] proponían la creación de pueblos cristianos dirigidos por misioneros, en los que los conversos fang [la tribu predominante en la zona] vivieran según la moral cristiana y se dedicaran al cultivo del cacao (una especie de paraíso terrenal con vocación chocolatera). El ultraderechista doctor Albiñana proponía colonizar la selva mediante la deportación a la colonia de catalanistas e izquierdistas, entre otros “connacionales que desprestigian a España” [Si Artur Mas hubiera vivido entonces, el doctor Albiñana lo hubiera mandado de colonizador guineano. Seguro].
El propio Primo de Rivera [dictador español de entonces, uno más] se planteó la posibilidad de emplear Guinea como colonia penitenciaria, al igual que Francia hacía con la Guyana”.
Al leer este libro ¡cuánto se acordó del otro gran libro “El fantasma del Rey Leopoldo”, que describe la cruenta colonización del Congo belga!. Por otra parte, muy criticada.
No se debe olvidar que España también puso su ‘grano cruento’ en territorio africano. Este libro lo describe.
Copyright © By Blas F.Tomé 2014

3 comentarios:

NuriaNómada dijo...

Interesante tu propuesta de lectura sobre la colonización de Guinea Ecuatorial, y tus referencias al Congo belga (con el "granito" de aportación española). Podrías enviarle el otro librito a Mas ;-)

Por cierto, de Nerín leí el libro "Blanco bueno busca negro pobre", muy crítico, me dejó huella. Te lo recomiendo.
Abrazos veraniegos.

Trasindependiente dijo...

La colonización, tan cutre, tan violenta, siempre ha sido deplorable, la haga Bélgica en pleno desarrollo o España en plena decadencia.

Gracias y saludos.

efurom1 dijo...

Hola Blas, es la primera vez que oigo hablar de Nerín, pero por el fragmento seleccionado, me parece que debe ser un libro que un historiador debe conocer: Tras la crisis del 98, el intento de colonización de África es un capítulo que casi no se toca en los libros de texto.
Aquí veo nombres como Primo de Rivera, Nuñez de Prado (Por cierto una curiosidad: ¿dice el libro si el tal era de Córdoba o acabó asentandose all´?) y por supuesto Albiñana (me temo que no solo expulsaría hoy a Mas. Hace unos años, nos hubiera expulsado también a nosotros por "izquierdistas").
Hasta pronto, Blas: Un abrazo!