28 de septiembre de 2012

Dejaba mala conciencia / Etiopía


-Viviendas mursis-

Visitar a los ‘mursis’, en el Parque Nacional Mago (Etiopía), no fue una de sus mejores experiencias viajeras. Se sintió, otra vez -ya le había ocurrido con las ‘mujeres-jirafa’ en Thailandia-, culpable  de una situación denigrante para con un pueblo que no sabía si quería sobrevivir o lo que únicamente quería son los ‘birrs’ (moneda local etíope) que les reportaba ser atracción turística.
Dejaba mala conciencia.
[La presión turística que acucia a las playas españolas convierte a las mismas en un semillero de hormigón y perros falderos; la presión turística -menos, pero avanzando- que soporta esta originaria étnia somete a sus gentes a humillaciones bastardas].
La tribu ‘mursi’, indígenas del sur de Etiopia, vivían principalmente del pastoreo de grandes rebaños de ganado en el valle del Omo, parte del mismo convertido en PN Mago. También se dedicaban a la agricultura de cereales, sorgo y maíz, sobre todo, y eran, junto con otras etnias como los ‘banna’ y los ‘hamer’ ubicados en los alrededores, recolectores de miel.
-Joven mursi-
En una práctica ancestral se adornaban con espectaculares tocados en la cabeza e increibles dibujos y bellos ornamentos en sus cuerpos, decorados con pigmentos naturales extraídos de minerales y vegetales. Más anecdótico era que éstos, además, actuaban como repelente de insectos al haber sido mezclados con ceniza y orina de ganado. Se pintaban el cuerpo incluso varias veces al día, como una forma de seducción, de expresar su estado de ánimo o su orgullo.
Las escarificaciones y mutilaciones que se infligían eran también signos de elegancia, de fortaleza y valor.
Pero el poblado visitado, artificialmente creado en un arbitrario lugar, constituía, según opinión del viajero insatisfecho, una falsa vida.
Pero así estaban las cosas.
-Mujer mursi, con numerosas escarificaciones-
-Niños mursis, jugando a ser guerreros-
Copyright © By Blas F.Tomé 2012

10 comentarios:

Mark de Zabaleta dijo...

Excelente reportaje. Una "falsa vida" que es todo un mundo diferente para el "espectador" occidental, que los ve como una película de Spielberg !

Un cordial saludo
Mark de Zabaleta

IGOA dijo...

Yaya, vaya! Esta noche te soplare el titulo de un libro que estoy leyendo, prohibido durante 30 anos en La France! Tiene relacion con las "falsas vidas", de todos los pueblos "originarios"de Africa, America u Oceania...
Y es que a los blancos les seducen esos teatros, y, pagan!
Besos

NuriaNómada dijo...

Buenos días viajero.
Estupendo tu texto y tus fotos, reflejan esos espectaculares tocados y bellos ornamentos, también el orgullo, elegancia, fortaleza y valor de esos pueblos.

Estuve en Etiopía el 98 (el siglo pasado!) y no lo viví tan así, pero te entiendo. Cuando visité a los Himbas en Namibia se habían organizado de forma en que había que contribuir con una pequeña cantidad al entrar al poblado y ese dinero era para todos ellos. Las mujeres y niños eran libres de hablar con el viajero, o no, o de permitirle hacer fotos y nadie te agobiaba ni pedía nada.

Ellos son conscientes de la curiosidad que despiertan en los occidentales y si eso puede contribuir a su subsistencia...aún así no me parece el sistema ideal.
Supongo que con el tiempo evolucionará todo...Besos para mi guerrero.

gloriainfinita dijo...

Hay que ver lo que te gusta el pretérito imperfecto, corazón. Bueno, creo que ahora ya no se llama así, pero en tus tiempos y en los míos, el pretérito imperfecto de indicativo del verbo dejar era: yo dejaba… Ahora parece que lo llaman ‘copretérito’. La verdad, lo mismo me da lo uno que lo otro porque lo de ‘imperfecto’ nunca pude entender a lo que se debía, siempre me pareció perfectísimo en su ayer.
¿Sabías de antemano lo que te ibas a topar con tu visita a los mursis? Con lo listo que eres y lo que llevas visto me imagino que te lo supondrías pero así y todo: fuiste.
Una falsa vida ¡caray! Según como se mire, creo yo. Si yo soy una mursi y decido que voy a ganarme la vida pintándome o haciéndome ‘tatoos’ para que los turistas me fotografíen ¿por qué es falsa mi vida? ¿Más falsa que la del fotógrafo? Me lo explique… oiga.
Y si, querido, si. Me he percatado muy bien percatada de la cursiva. Ya me pasarás la tesis doctoral en la que se pone en relación la presión turística en el Mediterráneo y la proliferación de perritos falderos porque una, que es geógrafa (además de abogada porque, ya sabes, las mujeres tenemos tiempo para más mientras decidimos entre lo necesario y lo imprescindible), no la conoce.
Por cierto, ¿se dice ‘perrito faldero’ aunque quien lo pasea lleve pantalones?
Besos de mi parte y un lametazo de parte de Nel.

Trasindependiente dijo...

Extraordinarias fotografías y una reflexión, o mejor, una experiencia que es parte del viaje: conocer y reconocer la vida falsa aunque sea una realidad palpable. Es triste y cierto.

Gracias y saludos.

emilio dijo...

No deberíamos perder nunca nuestra dignidad: ni los europe@s -que la estamos perdiendo a la velocidad de la luz- ni los mursis. Un abrazo: emilio

IGOA dijo...

Estoy de acuerdo con nuestra Gloria!!!
A quien le va si los meros meros deciden ganarse la vida a costa de los rastreadores de vidas antiguas?
Al menos eso lo dominan, aunque, tal y como esta todo contaminandose, harian mejor en SUBIR LOS PRECIOS.
mAS BESOS

Pilar dijo...

Viajero, como yo no conozco su mundo (y me gusta verlo a través de tus ojos) siempre me fío, por tu experiencia en lo vivido y recorrido…, de tu opinión, crítica y modo de ver… Pero, hoy, más que nunca, quiero ponerme en su “piel”, en la piel de esos mursis, y pensar qué haría yo si estuviese en su lugar en sus circunstancias…

Me gustan tus fotos querido “insatisfecho”, y tu reflexión.., por supuesto (Pero sin dejar de lado esa empatía de la que te hablo)Y admiro siempre, y desde siempre, sus atléticos cuerpos... Aunque imagino que yo también me sentiría un poco “extraña” enfocándoles “vestida”… ¿Quién observa a quién? Me preguntaría…

Ya de nuevo viajando contigo, BlasFTomé. Todo un lujo y un placer conocer otras culturas y sus costumbres contigo. Aunque, como suele pasarme, vaya siempre al final de la expedición…, pero lo importante es no perderse de vista. Por si acaso, y de vez en cuando, echa un vistazo para atrás;-) vale?
Por cierto, que está muy de moda..:-(

Besotes, viajeroBlas.
Pilar

Anónimo dijo...

Excelente reportaje, Blas, a la par que tristemente acertado. Efectos colaterales de la tan cacareada globalización, diría yo...

Un abrazo,

Carlos.

fernandomaria dijo...

Originales formas de pintarse y decorarse. Supongo que se darán cuenta de que son un reclamo para los turistas que pisan su tierra y los turistas no cesarán de hacerles fotos, lo cual me parece un tanto triste.
Un abrazo.