24 de noviembre de 2009

¡Malditas simbiosis raras!

















Simbiosis raras. Produce hasta cierto susto, o vergüenza, comprobar que existen. En aquella ocasión se produjo entre un mono, cualquier tipo, cualquier clase -son todos iguales de sinvergüenzas y caraduras- y un pájaro, similar a una urraca negra o cuervo africano.
¡Vaya simbiosis!.
En una de las paradas de descanso en el cráter del Ngorongoro, el guía, el cocinero, el conductor, una pareja de alemanes y el viajero insatisfecho se sentaron en una aparente tranquila arboleda para dar cuenta del matinal bocadillo. A los pocos minutos y frontalmente, un estúpido babuino se fue acercando a las inmediaciones del viajero, apartado éste unos metros del resto del grupo. El simio traía un paso remolón y lento, con pequeñas volteretas, interrumpidas de vez en cuando por sentadas en las que aprovechaba para rascarse sus asquerosas partes impúdicas, como provocando al solitario viajero. En esas paradas y silencios, el atrevido mandril (da igual, mono, babuino o mandril) le miraba fijo, tal como si le reconociera de improbables noches locas madrileñas de rondas de cerveza y ron.
Justo en el momento en que el cansado mochilero daba un trago al agua, dejando primero su bocadillo en el suelo sobre el envoltorio, su amigo primate bostezó, enseñó sus grandes caninos, se estiró y con uno de los brazos señaló hacia la espesura que había en uno de los lados. Como si estuviera emparentado con el bicho o hubiera compartido, quizás, extraños momentos de sinceras confidencias o jolgorios varios, miró crédulo hacia aquel lado. Momento de distracción que aprovechó aquella especie de urraca negra, invisible hasta entonces en algún árbol cercano, para hacer una pirueta en vuelo rasante y llevarse el bocadillo en sus garras.
Maldito.
¡Maldita ‘rata con alas’!.
¡Maldita simbiosis de babuino y negra urraca!.
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PD.- El lago de la fotografía era un 'nido' de hipopótamos. Al fondo de la charca, se ven varios.


Copyright © By Blas F.Tomé 2009

3 comentarios:

Mechu dijo...

Jajaja, buenísimo! Parece que ahí le pasa a todo el mundo, nuestro guía ya directamente no nos dejó comer fuera del coche (una turista herida en una mano en que alguna vez hubo un bocadillo los traumatizó a todos). Me encanta tu blog.

Carlos Martinez dijo...

Lo que fastidia es sentirse estafado por un bicho simbiosado ó no jajajajaja. ¡ Joder, un bocata en el campo nada menos !. Yo lo entiendo, pero son peores los de la selva urbana colega. Aquí ni siquiera les puedes lanzar una pedrada ni asustar con un palo. Y ahí ya que estabas apartado a lo mejor era el momento de ensayar tu puntería. Cuidate lejos de monadas de esas.

Independiente Trashumante dijo...

Que humanos son los monos, o que simiescos somos los humanos.

Gracias y saludos.