En todos ellos se vislumbra más o menos la influencia española.
Los pueblos y ciudades tienen por lo general nombre español. No se dice “Port Princess” sino Puerto Princesa, capital de la isla de Palawan. La gente es de Toledo o de San José de Buenavista, y -quizás- de San Fernando, La Laguna o Padre Burgos. Si va en jeepney (cumple parecida misión al autobús municipal) el filipino grita “¡para!” si quiere bajarse. En el restaurante pide un “tenedor” y si pretende hacer un recuento dicen “uno, dos, tres,….”. Al lunes lo llama “lunes” y al martes lo nombra como “martes”.
Los anuncios finalizan con Please, contact.- “Mr. Fernández” y la tienda se puede llamar “Borbón”. ¿Hay un nombre más español para una calle que “Antonio Flores Street”?. La clínica dental pertenece al doctor “H. Pantoja” y la muralla se llama “muralla”. ¿Hay algo que identifique más al conquistador ibérico que una ciudad amurallada?. No entendía tagalo, ni visaya, ni cebuano pero este viajero sintió tan cercano al filipino de la calle que le comparó, en carácter, al español.
Copyright © By BlasFT 2009
1 comentario:
Ah, pues me gustó mucho lo de tu amigo, deja ganas de saber más y sí, tiene sabor de novela. Un beso.
Publicar un comentario