20 de diciembre de 2007

El volcán Poás

Al mirar esta instantánea, a este mequetrefe le viene a la cabeza únicamente el olor percibido en el mirador que los costarricenses tienen perfectamente construido en un lateral de este peculiar volcán, el Poás. El mirador, acondicionado con suelo de cemento y apoya-brazos de madera, parece puesto a propósito para que todos los turistas saquen la misma foto.
Ni se asemeja a un volcán; ni tiene el exotismo de un volcán, ni se llega a su cráter por complicadas sendas que trepan por una pendiente ladera. Nada más lejos de una dificultosa ascensión y nada más lejos de una hazaña aventurera y complicada.
Eso sí, al mirar ésta u otras muchas fotografías similares que los visitantes habrán sacado desde este pseudo-púlpito, con la intención de recordar el paseo por uno de los lugares turísticos de Costa Rica, este viajero insatisfecho siente ahora el desagradable olor a azufre, a huevos podridos, desprendido por decenas de fumarolas que surgen en los alrededores cráter, convertido de manera natural en un lago verdoso.
Decía el libro-guía: El Poás es un volcán basáltico, con una altura de 2.708 m de altura y una actividad efusiva lenta, tipo lacustre.

Para cuasi-expertos.

2 comentarios:

conquense dijo...

"Seco" el olor a azufre lo desprendías tú, pero los "güevos podridos" no, ya que los tienes bien puestos para lo que se tercie, para hembras o para machos.

Anónimo dijo...

Hostia tío! la hediondez a averno provenía de tus axilas, cabrón. Y los huevos podridos son tus ojos, que no aprecian la belleza natural que aún algunos conservamos en este planeta Tierra. ¿"Viajero insatisfecho"? Más pareces un impotente (sí, de los que toman Viagra porque no se les pone dura la polla) cascarrabias, quédate en el jardín de tu casa y deja que otros admiren la Naturaleza.