6 de noviembre de 2007

Cocodrilos adormilados

El interés por los viajes antropológicos de este patrañero-viajero siempre ha sido mayor que por las visitas arqueológicas. Ha disfrutado siempre más viendo a un niño jugar en un charco de agua, o a un adulto cultivar su pequeño terruño, que observando la más ingeniosa de las construcciones ancestrales de cualquier civilización ya extinta. ¡Y mira que tienen su interés!.
De manera general, después de andar mucho por un país, observar gente, palpar realidades, el próximo paso a dar suele ser el reencuentro con la naturaleza, lo más salvaje posible. En Malawi, después de pasar quince días de trotamundos por diversas poblaciones y paisajes, la mente del viajero necesitaba un contacto cercano con la naturaleza. Se encuentra en esos momentos en las inmediaciones del Parque Nacional de Liwonde y decide ponerse en manos de un guía (no cree que lo fuera) para poder visitar la naturaleza salvaje. Una mañana completa de recorrido en un viejo y oxidado Land Rover no le permite descubrir gran variedad de animales. Eso tienen los animales que no siempre están cuando el ávido turista necesita retratar sus veloces carreras o las salvajes persecuciones tras una desgraciada presa.
Cerca del lago Malombe, a orillas del río Shire, se encontraba el Mvuu Lodge, uno de esos paradisíacos hoteles de 300 dólares la noche (actividades organizadas incluidas), en el lugar más relajante y emblemático del Parque Nacional, donde los insufribles jubilados ingleses o alemanes o, quizás, norteamericanos, retozan como hipos en un barrizal.
Sus alrededores cuentan con una gran colonia de cocodrilos (adormilados, y bien alimentados) que este viajero insatisfecho -aprovechando la cara infraestructura montada para el caro turista del Mvuu Lodge- visitó impresionado.
Un cocodrilo, adormilado, impresiona. Aún allí, en pleno reposo guerrero, no es difícil imaginarle siguiendo la estela de una asustada cebra en el agua, a punto de dar la mortal dentellada.

1 comentario:

Conquense dijo...

"Seco", tú si que pareces un "reptil cuartenario" adormilado, pero cuando pasa una presa bien te lanzas a ella para palparle el "papo".