11 de septiembre de 2007

Acepto la provocación (VI, ......... y último)

Y un día, cuando este viajero insatisfecho se incorporó de la hamaca al amanecer, vio un conglomerado de árboles, tupidos, a tiro de piedra del barco que llevaba navegando ya cinco días desde Manaos. Pegó un salto y se agarró a la baranda con medio cuerpo fuera, sorprendido y alucinado de tener la orilla tan cerca. El barco seguía su lento avance. Tuc-tuc-tuc,….. tuc-tuc.
Había comenzado a navegar por uno de los miles de canales en los que se bifurca el grandioso río, en su bestial andadura hacia el océano, con ganas de iniciar esa tremenda lucha de aguas, aún sabiendo de antemano que iba a perder en la batalla.
El terrible océano no perdona.
Desde allí hasta Belem, la selva se intercalaba con pequeñas chozas míseras y solitarias, pequeños poblados tísicos a la orilla, diminutas parcelas trabajadas, y robadas a la selva, y extraños cantos de pajarracos voladores que rompían el monótono sonido -máquina, diría- de aquella reliquia fluvial. Era un verdadero placer circular con la selva a ambos lados, cercana, miserable, silenciosa, mortífera, ruidosa, primitiva, pero bella, al fin y al cabo.
Belem, poco después de su fundación -antaño- se convirtió en centro de exportación de cacao y especias del Amazonas pero, también, de tráfico de esclavos indios. Esta actividad causó verdaderos estragos en la población indígena hasta tal punto que la corona portuguesa tuvo que promulgar un decreto según el cual a cada blanco que se casase con una india le serían entregados “un hacha, un par de tijeras, tela, ropa, dos vacas y dos sacos de semilla”.
Este mochilero, reconvertido por unos días en navegante de agua dulce, se la encontró, varios siglos después, no sabe si de fiestas o de elecciones, o de todo a la vez.
Así es Brasil y, sobre todo, así son sus gentes.
Así es el Amazonas, así son sus miserias y sus grandezas,…… Y así se lo ha contado este viajero insatisfecho.

3 comentarios:

Laura dijo...

Bueno a sido toda una experiencia, pues vivirlo así es totalmente diferente y simplemente interesante.

Saludos.

CONQUENSE dijo...

"Seco", que pena no haber estado tú por aquellos lares -antaño-, no por los aperos que te hubiese dado la corona portuguesa para trabajar, que no es lo tuyo, si no por "cruzarte" con varias indias, ahí si hubieses dado la talla.
Tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc, tuc,tuc, ............

LaIsla dijo...

Muy pero que muy interesante