28 de agosto de 2013

Cenotes en Yucatán

Cenote 'Gran Cenote'
No era nada, nada difícil arribar a un cenote en el Yucatán mexicano, lugar especializado, casi exclusivo, en estas originales formaciones geológicas, producidas por diversos cambios en el ecosistema, entre ellos el derrumbamiento de la cúpula de lo que empieza siendo una cavidad subterránea con río, también subterráneo, incluido.
El cenote ‘Gran Cenote’ se encontraba a las afueras de Tulum. Un taxi cobraba 60 pesos por acercarse al lugar y a la entrada era necesario rascarse los bolsillos y pagar otros 120 pesos/9 euros.
Si bien las imágenes de televisión ya le habían enseñado al viajero insatisfecho estas realidades de cuento -parecen verdaderos agujeros de cuento- le impresionó aquel primer contacto. Desde arriba se apreciaba perfectamente el círculo del derrumbamiento y abajo las cristalinas aguas, en éste a cercana distancia de la superficie. Una vez situado a la altura del agua pudo apreciar las cavidades subterráneas, el agua ofensivamente cristalina, las estalactitas que colgaban del techo de la hendidura y el profundo y oscuro orificio que se alejaba por uno de los lados hacia un mundo desconocido e ¡impresionante!. Un equipo de buceadores estaba en aquellos momentos preparado para explorar lo mil veces ya explorado pero, quizás, para un buzo primerizo constituiría una experiencia inolvidable, igual que el baño que se dio el mochilero leonés, sin otras aspiraciones de ocio. Agua dulce, limpia, cristalina y con una bonita mezcla de tonalidades cromáticas.
La palabra ‘cenote’ se deriva de la palabra maya ‘dzonot’, que significa ‘pozo sagrado’. Descubrir la tranquila belleza de estas ventanas vírgenes al mundo submarino y la inmersión en sus aguas flotando a través de cavernas llenas de estalagmitas y estalactitas resultaba una experiencia más, aunque diferente.
El majestuoso cenote ‘Ik Kil’ fue la segunda posibilidad de vivir estas formaciones geomorfológicas. Muy fácil, también, pues a él se acercaban todas las excursiones a Chichén Itzá, organizadas desde la Rivera Maya, lugar ‘atufado’ de turistas españoles, americanos, italianos o argentinos.
Hasta aquí la bondad en la literatura sobre los cenotes pero, según algunas noticias derivadas de varias investigaciones, un 70 por ciento los cenotes registrados en Yucatán (unos 1.800) están infestados de bacterias provenientes de actividades porcícolas, fosas sépticas y pesticidas por lo que es prioritario su saneamiento y rescate. 
Sin tremendismos. 
Y esa realidad no la ve el turista o viajero que disfruta de sus bondades.

Cenote 'Ik Kil'

Cenote 'Ik Kil'

Copyright © By Blas F.Tomé 2013

4 comentarios:

Trasindependiente dijo...

Ese mundo aparte de los cenotes me ha atraido desde hace mucho tiempo, así que me alegra leer cómo lo describes y lo viviste.

¿Que están contaminadas sus aguas? Claro, desde que el mundo soporta nuestra superpoblación y nuestros afanes desmedidos todo está contaminado, hasta lo que nosotros mismos definimos como incontaminado.

Gracias y saludos.

IGOARINON dijo...

Vaya! El insigne leones se nos fue a Tulum nada menos, a remojo en los cenotes sagrados.
Ya tengo ganas de volver por alli, para conocer "El Mirador" antes que lo "faciliten" para las masas.
Los juegos de luz son impresionantes en esas cuevas. Bellas tus fotos, evocadoras. Siiiiii.
Besos

emilio dijo...

Las palabras también son importantes, pk aunque vengan a decir lo mismo, no es igual pronunciar "cenote" que decir "dolina inundada de origen kárstico".
Me quedo con cenote, con tus imágenes y ojalá seamos capaces de preservarlos de esas bacterias que nombras al final. Un abrazo: emilio

NuriaNómada dijo...

Fascinante tu realidad de cuento, ese "círculo del derrumbamiento y abajo las cristalinas aguas", con estalactitas colgantes.
Qué maravilla de fotos!
Mmm...ahora mismo me daría un bañito en ese pozo sagrado del cenote. Lástima lo de las bacterias.
Un beso, de secano.