15 de abril de 2010

El 'cubaneo'

Hay una cosa que cree general, ha sufrido y observado este viajero insatisfecho en el visitante extranjero (en relación con los viajes a Cuba) que pretenda evitar el ‘turisteo’ de sol y playa que vende ‘fidel’ y ‘viajes marsans: el yuma [turista] harto del 'cubaneo' y cansado de los ‘extras’, no volverá a repetir este destino.
Y ¿qué es el 'cubaneo'?. Nadie mejor que este joven observador -que lo es- al que no conocía pero en quien observó buenas artes literarias para relatar esta lacra social, provocada por la falta de libertad del cubano, por el “como cobro poco, no trabajo y trapicheo” y por la escasez de recursos:

  • Cubaneo aglutina un amplio catálogo de prácticas, pero todas persiguen el mismo objetivo: tumbar el dinero del ingenuo yuma. Cubaneo es, por ejemplo, cuando contratas un taxi para una excursión de una jornada, el conductor te recomienda un lugar irrechazable para comer langosta y, sin consultarlo, se sienta a la mesa y pide otra que pagarás tú. Cubaneo también es cuando en un lugar exclusivo, como el Hotel Nacional en La Habana, el camarero, si no estas lo suficiente rápido para recuperar tu vuelta, se queda con ella y te descoloca diciendo: ‘Muchas gracias, señor’. O cuando llegas al aeropuerto y no hay ningún carro disponible porque los ‘privatizaron’ una tropa de buscavidas a los que pagarás, si no te quieres deslomar Terminal adelante….” (‘Cuba más allá de Fidel’, de Jorge Moreta).

El ingenio en el robo, la gracia en la sustracción y el afán necesario y enfermizo del cubano por ‘resolver’ (el verbo más popular) son la PESTE de lo -ahora- mal llamada revolución; el espejo donde debería mirar, y verse, ‘el revolucionario Fidel’, a quien el ansia de poder convirtió en personaje sin igual.

Fotografía.- Autobús "De Luxe" de la revolución.

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7 de abril de 2010

De lagos, esteras y atraques

El Lago Volta (Ghana) es el pantano más grande del mundo (8.502 km²), un embalse que surge tras la presa de Akosombo. Parece que la vida de los ghaneses circule y dependa de él. Hasta los atardeceres engrandecen y se adueñan de su poderío artificial, ahora ya cuasi-natural.
Pese a la importancia económica de la presa de Akosombo -además de generar electricidad, el lago permite la pesca- el proyecto recibió múltiples críticas por alterar (que los alteró) el ecosistema y las condiciones sociales. Las migraciones forzadas generaron el desarrollo de asentamientos precarios, aunque lo que este viajero insatisfecho vio desde el ferry era vida, en un largo viaje desde las inmediaciones del dique-presa hasta un pueblo llamado Yeji, al norte. Casi 30 horas de subida. La primera y larga noche la pasaba este mochilero durmiendo sobre una estera en lo alto de la cubierta (ver primera fotografía) y, durante el día, observaba la lenta navegación del ‘Yapei Queen’, ferry de carga que la gente de aquellos asentamientos y poblados orillados utilizaba como si de un autobús se tratase.
El ‘Yapei Queen’ transporta de todo: lugareños y sus pertenencias, camiones, coches, contenedores de pequeños plásticos de agua, sacos de picón, canastas con pescado seco, cestas y más cestas llenas de todo tipo de productos locales,… Realizó varias paradas a lo largo del día, y ya entrada la noche, en cada uno de los poblados de la ribera.
El atraque a las orillas era una lenta pero bella maniobra.



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30 de marzo de 2010

En los alrededores del Templo del Cielo


El tan cacareado Templo del Cielo, de Beijing, es uno de esos sitios -junto con la Ciudad Prohibida- que, viajando a la capital china, es de obligado recorrido. Lo más ‘cojonudo’ es que no es un templo, es un recinto. El templo más famoso, el que sale en todas las fotos (el viajero insatisfecho también le hizo alguna) es el Salón de Oración por la Buena Cosecha, palacete circular, rodeado de bellas balaustradas de mármol blanco. Es la simetría personificada y arquitectónica del actual régimen chino, aún siendo bastante más ancestral que las políticas de Mao.
En su interior -decía el libro/guía- existen varias columnas que representan las estaciones (4), los meses de año (12), y 12 más que aluden a las horas del día.
¡Habráse visto interpretación más forzada!.
Lo más impresionante de este edificio es que está hecho, la mayor parte, de madera y para las necesarias uniones carece de clavos y tornillos.
En sus alrededores, aquel lejano día, grupos de jóvenes chinos sucumbían a unos estéticos movimientos orientales, quizás tai-chí, y otros pequeños grupos bailaban a la manera occidental; estos, vigilados atentamente por varios policías chinos en clara actitud amenazante.
Otra particular manera que tienen los timoneles chinos de ‘educar’ a su pueblo.
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24 de marzo de 2010

La no ficción de Kapuscinski

Si lo que dice el autor del libro “La no ficción de Kapuscinski”, Artur Domoslawski, tuviera visos de realidad, este viajero insatisfecho (que no lo ha leído) sería el primer desilusionado. Bueno, hablar de ‘primer desilusionado’ sería un poco petulante.
Uno de ellos.
Este biógrafo [Domoslawski] llega a afirmar que “es complicado llamar ‘periodísticas’ sus historias [de Kapuscinski] pero en la mayoría de casos son gran literatura”.
Es muy importante saber si lo que se lee en los libros de Kapuscinski (referentes en el periodismo, en especial, en el de viajes) es producto -en parte- de su imaginación como literato o es su mirada de periodista pertinaz. En la profesión periodística atravesar la frontera de la no ficción hacia la ficción, o moverse en ambos lados, es un acto de deslealtad, falsedad e hipocresía. Este mochilero, al leer uno de sus libros, está leyendo con admiración y emoción, cosas que ocurrieron. Si eso no fue así, se sentiría manipulado y con la sensación de haber recibido información sesgada y tergiversada.
Falsa.
Domoslawski pone sobre la mesa dudas sobre si Kapuscinski inventó o no entrevistas. Si, por ejemplo, en el “El emperador” que se construye en base a entrevistas, éstas fueran inventadas, el libro sería una novela (muy buena, pero novela), nada de crónica de un hecho histórico.
Una decepción.
En el sincero afán de no creer algo así de uno de sus autores favoritos, este blogger/viajero va a esperar acontecimientos para hacer, si puede, su propio y definitivo juicio de valor.

Entretanto, reactivar y reafirmar su incondicional apuesta por Ryszard Kapuscinski.


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18 de marzo de 2010

Viajando por la muerte

Aún no sabe por qué pero este viajero insatisfecho siempre ha pensado que una investigación, quizás antropológica, sobre la muerte podría ser una buena excusa para ‘perderse’ (vagar) por el mundo y tardar años y años en aparecer. La muerte en sí, o sus ceremoniales, tiene tantas interpretaciones terrenales o del más Allá que dependiendo del pueblo, tribu o región su significado será diferente.
Si bien el cristianismo ha capitalizado el respeto al cuerpo en las ceremonias fúnebres por la creencia de que el hombre esta hecho a imagen de Dios; por contra, los masai -africanos- colocaban a sus muertos en el bosque para que los consumieran los carroñeros y depredadores. En la costa occidental de Canadá los cuervos se nutrían de cadáveres de los kwakiutl. En las Torres del Silencio de Malabar (India) o dokhmas, los parsis dejaban a sus muertos para que fueran picoteados por los buitres hasta quedar en los huesos.
Han sido cuatro ejemplos, pero, con ellos, la imaginación del lector se ha trasportado a tres o cuatro continentes. El supuesto viajero, convertido en investigador, habría viajado de una tribu a un poblado, de un área a otra región. La adquisición de sus conocimientos, hubiera supuesto traslados, caminatas, esperas, marchas y veredas.
¿No sería una manera de viajar?.

Viajes. Viajes.
  • En el círculo, varios féretros colocados hace años en terreno escarpado. La fotografía esta tomada en las Islas Filipinas, muy cerca de las famosas Cuevas de Sagada.
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11 de marzo de 2010

Vodafone pinta Ghana

Sorprendía -a cualquier persona que tuviera ojos- ver en esos edificios, tiendas, muros, chozas de paredes de tierra y techo de paja, en ciudades, en los laterales de las carreteras e, incluso, en las humildes casas de la más natural de las campiñas los colores corporativos de la empresa Vodafone. Convertía de un tajo en minúscula la siempre visible y cansina presencia publicitaria de Coca Cola en África que este mochilero había notado en otros viajes.
Esto era más fuerte, más evidente, más invasivo.
A este viajero insatisfecho le parecía que el diálogo cuasi-propagandístico que esta compañía mantenía y perpetúa con los ghaneses era una muestra más, y expresaba, de manera contundente, la degeneración y zafiedad con que se han metido las grandes compañías en África. Un poco de legislación, sin corruptelas, podría haber evitado este dislate. Ni los chinos se han atrevido a tanto y con tanta desfachatez e inmoralidad.
Comienzan pintando sus casas, casuchas y chabolas con los colores corporativos y terminarán dándoles ‘por el culo’, en el nada metafórico sentido del término.
Tal vez, no todos los que lean este cabreado ‘post’ opinen lo mismo, pero -creedle- nada peor que esa prepotencia demostrada al sembrar Ghana con sus colores y su ridícula ‘mosca/logo’ que se asemeja a una ‘coma-al-revés’.




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2 de marzo de 2010

Saludo ghanes /5 (Agua filtrada)

Bolsas de medio litro de agua filtrada -‘filtered’, tal y como se reseña en cada una de ellas- es la nueva colonización en el oeste de África. Y dice en el ‘oeste’ porque este mochilero se informó a través de un trotamundos danés -que había cruzado Senegal, Mali y Burkina Faso en los últimos tres meses- y había observado un mercadeo similar.
Es una invasión barata de agua filtrada (a unos 3 céntimos de euro la bolsa). Y esto, que parece un detalle mínimo, tiene su importancia sanitaria (se bebe, en esta parte del continente y de manera cotidiana, agua sana y la mayoría de las veces fría/fresca) y en el empleo (cientos de personas -la mayoría jovencitos/niños- venden agua a 3 céntimos de euro por las calles de las grandes ciudades, o de las pequeñas; por los pueblos; en las paradas del los buses; en los peajes de las carreteras o puentes, y en los cruces, donde la vida africana se muestra viva y caótica, tal y como es).
Pero todo lo positivo tiene siempre su contrapartida, cree este leonés. Las calles, aceras, caminos, cunetas de carreteras y alcantarillas estan literalmente sembradas de estas pequeñas bolsas de plástico indestructible, a corto y medio plazo.
El viajero insatisfecho ha visto desagües (no es difícil, la mayoría estan a la vista) casi rebosar y atascados de estas bolsas cuadradas, transparentes, vacías, sin nada en su interior pues el pequeño orificio que se hace mordiéndolas en uno de los extremos casi impide que entre en su interior, incluso, la suciedad y porquería de las cloacas.
El lector/blogger ¿se queda con la solución sanitaria para millones de personas o con lo destructivo para el futuro que tienen estos cuadradillos recipientes de plástico, de difícil reciclaje?.

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24 de febrero de 2010

Saludo ghanes /4 (Un poco de turisteo)

El desesperado piar del esmirriado pollo (penita daba!!), que uno de los chavales llevaba en la mano como cebo, puso en alerta a seis o siete cocodrilos (había -según fuentes solventes- unos doscientos) que se fueron acercando a la orilla como solo ellos saben: Sigilosos.
En esa zona de Ghana (Paga), frontera con Burkina Faso, se les consideraba sagrados, pero que nadie les crea domesticados. Allí, en la naturaleza, no funciona la ley del circo.
Del resto, lo dicen las fotografías; y hablan, en este caso, con tintes peyorativos del viajero insatisfecho.

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17 de febrero de 2010

Saludo ghanes /3 (Freedom)

Freedom is something like this (La libertad es algo como esto). Toda la mañana recorriendo la Reserva de animales de Kalapka, muy cerca de la ciudad ghanesa de Ho, puede ser frustrante aún contando con la posibilidad, según el libro-guía, de ver búfalos, antílopes, antílopes acuáticos, jabalíes de agua…. Pero, ‘la libertad es algo como esto’. Pueden, o no, aparecer.
Un ranger de la reserva guiaba al viajero insatisfecho, que no perdía detalle. Matojos de sabana; palmeras; árboles que -en algunos sitios- recuperaban su esplendor después de que el fuego gripara su natural fuerza; termiteros aparentemente abandonados y otros muchos elementos tan auténticos que no supieron, incluso, recoger las antiguas películas de Hollywood, de serie B: falsas en decorados y en sabor local.
Pasaba el tiempo y no aparecía un ‘triste pájaro’. Bueno, si, tres o cuatro monos/monkeys saltaron a lo lejos. Las pocas nubes altas y la calima acompañaban a los caminantes de la sabana. Para olvidar al sol aplanador y el calor asfixiante este viajero se metió en la gris frontera del particular juego mental que presagiaba un auténtico fracaso de avistamientos: Este guía/ranger no tiene ni idea. Conseguiré, como buen viajero que soy, ver un búfalo o antílope antes que él”, y se esforzaba en hacer lo opuesto que hacía su guía; miraba a la parte contraria; provocaba pequeños sonidos cuando el ranger escuchaba; se paraba cuando las hojas secas de las palmeras golpeaban, por el viento, el tronco, haciendo el ruido de ‘se mueve un animal entre los matojos’ (Vamos, vamos!!, son hojas, decía).
Al final de la mañana, ni el guía/malo ni el viajero/bueno consiguieron vislumbrar a lo lejos un mísero animal salvaje, aún con un terreno que lo favorecía.
Algun blogger podrá decir “Te han tomado el pelo”, pero, NO, ‘Freedom (animal) is something like this’.
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12 de febrero de 2010

Saludo ghanes /2


Faltaban unos metros para llegar a la puerta de acceso al 'Nkrumah Mausoleum' (líder de la independencia y primer presidente de Ghana), cuando el típico 'joven-negro-buscavidas' se acercó: 'My friend, my friend (amigo, amigo)' y alargó al viajero insatisfecho su áspera y callosa mano, curtida como fisherman o, quizás, como cargador de cajas de pescado.
'Soy español y no hablo inglés', suele ser una frase para destripar 'las ganas' de ciertos pesados de turno. En esta ocasión, quizás, 'las ganas' se fueron heridas.
El 'Nkrumah Mausoleum' estaba cerrado y en el muro lateral a la valla de entrada, un visible cartel prohibía hacer fotos. El viajero mostró su habitual desdén y sacó una única fotografía.
Al parecer, el 'joven herido' le observaba a lo lejos. Rápido y ágil, se acercó chulo, engreido y prepotente (En el 'post' anterior hablaba de ello pero desde una positiva perspectiva), aparcó su sonrisa de amigo/my friend y le imprecó, despotricó, le chilló y se mostró en total desacuerdo con el desdén viajero: 'Los extranjeros, los blancos venís a saltar sobre el orgullo ghanés, a saltar sobre sus normas. Estoy totalmente en contra de vosotros, bla, bla, bla'.... Mirada hiriente, mientras soltaba esa retaila de frases, mezcladas de incomprensibles insultos.
Aguantó el chaparrón como pudo sin hacer la más mínima objeción, unicamente un gesto de "lo siento, no vi el cartel".
No vendía 'La Farola' en la puerta de un mercado espagnol, si no que recriminó con virulencia excesiva, desproporcionada y oportunista una debilidad del leonés, convertido por una vez en turista japonés.
Al dar por finalizado el encontronazo, le dijo en el más puro español que -seguro- no pudo entender:
- V-e-t-e a mamarla!!!.

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8 de febrero de 2010

Saludo ghanés /1

En las ya insistentes entradas en este ‘blog’, el viajero insatisfecho se interesa por las impresiones de primera mano, vividas en los diversos lugares y evita referirse a temas que se salen fuera de sus dominios, en los que no se considere experto o que, al menos, no pueda salir indemne del aprieto.
En estas horas que pasó en Accra (llegó de madrugada, después de un tránsito en Casablanca -Marruecos-) se descubrió,…..; mejor, se redescubrió como apasionado de África. Este continente donde siempre se siente pequeño, lejos de la protección de su particular ‘senda de los elefantes’, por más sendas que encuentre, labradas por millones de negras pisadas, en el territorio africano.
Todas serán extrañas.
En sus visiones y sensaciones: nada de prepotencia de blanco.
Nada de ver al negro vendiendo CD’s y decirle NO con indiferencia. La indiferencia la vio en ellos, y fue hacia el viajero.
Nada de mirar por encima del hombro como hacían el colonizador inglés, belga o normando.
Donde hay que mirar al negro es aquí, en su territorio, en su faceta de amo y dueño. ¿Le gusta al mochilero sentirse pequeño?.
No. Le gusta ver la diferencia entre el negro de mirada penetrante, poderosa e integrado en su tierra, y el otro -cercano- de mirada pedigüeña a la puerta de una tienda o mercado con ‘La Farola’ en la mano.
¡¡Un primer saludo ghanés!!.
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3 de febrero de 2010

Se va a Ghana porque le da la gana

Kofi Annan es ghanés, pero en el listado de personas famosas, consultado en GhanaWeb, donde catalogan a grupos de políticos, jefes de estado, deportistas, líderes tradicionales, autores, diplomáticos,…, el más nutrido es el de los artistas. Sorprende la cierta proyección de los artistas africanos y la falta de proyección de los grupos ya enumerados.
Ghana. ¿Qué puede decir el viajero insatisfecho de Ghana?.
Nada especial. Absolutamente, nada. Quizás por eso ha puesto su objetivo en este país-nada. Aunque, en su mente, el destino estaba pendiente, como una obsesión.
Consulta.
A través de las consultas y breves lecturas en la web, ha podido saber que el antiguo imperio de Ghana (750-1068) estaba situado más al norte y ocuparía el actual sudeste de Mauritania y parte de Malí. Los europeos y los árabes le llamaron así por el título de su rey, ghana, que significaba rey guerrero.
Pues ya sabemos algo más, y mucho más. Y más.
Lleva en su mochila: ganas, libros (*), ilusión, paciencia africana, y un poco de dinero. Si enviara un SOS desde esta ventana blogger, creedle.
(*) Arenas de Arabia, de Wilfred Thesiger; Guía para viajeros inocentes, de Mark Twain, y La tragedia de Korosko, de Arthur Conan Doyle.
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26 de enero de 2010

La navaja de Occam

El viajero insatisfecho, en sus viajes, siempre se muestra partidario de la navaja de Occam, famosa teoría de la simplicidad: Si este leonés se encuentra en su terruño y oye una especie de estampida de animales, por el sonido es posible que sean vacas o bisontes, pero opta siempre por considerar que son vacas ya que es la opción más probable (en su terruño leonés no hay mucho de lo segundo).
Mientras esto razona, recuerda un viaje a Cuba, que incomprensiblemente realizó en compañía de un amigo. En el largo recorrido entre La Habana y Santiago de Cuba, a bordo de un destartalado coche alquilado/comprado, al pasar al lado de multitud de bohíos y ciudades, el amigo, a veces, daba gritos cuando veía a lo lejos una gallina aleteando, feliz por haber encontrado una mierda seca. Supone.
¡Un pavo real!. ¡Mira, mira, un pavo real!, decía el amigo, siempre sorprendido ante cosas cotidianas y, en cierto modo, vulgares. Y este viajero siempre le contestaba: la teoría de la navaja de Occam.
¡Recuerda la navaja de Occam!.
En situaciones comparables aunque con diferentes animales, objetos o habituales descubrimientos, siempre le contestaba: la teoría de la navaja de Occam.
¡Recuerda la navaja de Occam!.
Donde el amigo veía un pavo real, este viajero leonés siempre contemplaba una gallina.
Esa disfunción de criterios convirtió el viaje en un sinsentido. A lo largo de los años, ha procurado no repetir la experiencia. Y, menos, la compañía.


Nota.: Fotografía tomada cerca de Santiago de Cuba. Este viajero no cree que alguien vea aquí un dinosaurio. Que recuerde 'la navaja de Occam'.

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20 de enero de 2010

Charla en Beira

En los minutos previos a que la ‘chapa’ [furgoneta que cumple las veces de autobús urbano] iniciara su habitual recorrido por la ciudad de Beira (Mozambique), un joven lugareño, simpático, grácil y sutil en su conversación, se dirigió al viajero insatisfecho, aburrido éste ya de la espera, a pleno sol y a orillas del Índico. Una parada de ‘chapas’ es jolgorio, hormigueo, masa en completo desorden e intimidación; tiene algo a mitad de camino entre mercadeo y casa de subastas.
Después del primer intercambio de gestos y palabras a modo de presentación, este viajero pronto vislumbró el conocimiento que tenía el muchacho del panorama político español. En tono jocoso -cree- se apuntaba a las tesis del ex presidente Aznar sobre la invasión de Irak y contradecía la conocida política ejercida por Zapatero sobre ese mismo tema en aquel momento. “Además, Aznar es amigo de Bush”, entendió que decía, para apoyar su particular razonamiento.
El personaje no hablaba español pero -entre risas y en tono comprensible- se atrevía a rebatir con descaro cualquiera de los argumentos expuestos, obligando al mochilero a posicionarse, sin ganas, políticamente. Lo que planteaba el amigo, y lanzó a la palestra, eran provocaciones a discusión abierta, civilizada y nada camorrista. De él tendría que aprender mucho la sociología actual y, en especial, los políticos.
El mozalbete en cuestión trabajaba en PescaMar, empresa controlada por la española Pescanova. ¡Cuántas conversaciones y discusiones bromistas habría mantenido el joven con tripulantes de barcos españoles detrás de una cerveza 2-M, tan típica por aquellas latitudes!.

El puerto pesquero de Beira, región en la que está ubicada PescaMar, es el más importante de Mozambique, al concentrar el 90 por ciento de las descargas de pescado del país. Estas instalaciones reciben, sobre todo, las capturas de camarón y langostino, efectuadas en su mayoría por buques especializados en estas especies y denominados tangoneros.


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14 de enero de 2010

Para mi fiel lectora

También es un ‘post’ viajero, y tiene cabida en este cansino blog de viajes, el felicitar a una lectora fiel, incansable asimiladora de historias que no le interesan (¿la aburren?). Huye del mundo blogger, y viajar, hasta ahora, lo justo.
No es Mary Kingsley ni pretende serlo. Ni Freya Stark pues no se caracteriza como ‘insaciable exploradora’, aunque -tal vez- la hubiera gustado ser ‘León el Africano’, con una vida cotidiana, la de ella, pero adornada de inteligencia y humor para convertirla en mil veces interesante.
¿No es también interesante la historia de un guerrero/a?. Pues ella lo es.
¿De un batallador/a?. Pues ella lo es.
Crítica, con los viajes del viajero insatisfecho, no deja de leer una sola de sus palabras. Luego, ríe, comenta, pregunta, distorsiona -a veces- por las prisas, pero si hace falta relee, ¿quién da más?.
- Esta foto no la conocía…. Ah, recuerdo ese viaje…... Pues de eso no me habías hablado….
...........
¡¡Feliz cumpleaños, mi niña!!.

P.D.: Flor 'recogida y cortada' por este leonés en uno de sus viajes.

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11 de enero de 2010

El aburrimiento



Evelyn Waugh, en ‘Gente remota’, lo contó mejor que el viajero insatisfecho lo pueda hacer:
  • Cuando hemos regresado a casa tras haber pasado en el extranjero una semana o dos, y una y otra vez, respondiendo a las educadas preguntas de nuestros amigos, relatamos la experiencia, haciendo que una frase lleve a la siguiente, hasta construir una buena historia con todo ello; cuando las gentes poco corrientes con las que nos hemos encontrado se han vuelto, en retrospectiva, fabulosas y fantásticas, y todos los controles e incertidumbres del hecho de viajar se convierten en grandes peligros; cuando las molestias menores adquieren proporciones heroicas y se transforman, durante la comida, en privaciones casi insoportables; incluso antes que eso, cuando en la última etapa de nuestro viaje releemos en nuestro diario la crónica simple y llana de los meses precedentes… ¡qué poca atención prestamos, entre todos aquellos falsos sustos y temores, a los horrores descarnados del aburrimiento!. Me parece que no se ha dicho lo suficiente sobre este aspecto del viaje. Nadie sabe lo que significa aburrirse de verdad hasta que no ha estado en los trópicos”.
Que cada uno saque sus propias conclusiones y, tal vez, encuentre en las palabras de este insigne inglés, admiración o desprecio por el arte (?) de viajar. Este mochilero leonés suscribe una por una cada una de sus palabras.















El V(B)iajero Insatisfecho, aburrido en un poblado de la selva amazónica peruana

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5 de enero de 2010

Sorprendente montaña blanca

Algo sorprendente tiene Pamukkale (Turquía). Una montaña convertida por arte de magia o, más bien, del calcio de las cercanas aguas termales, en montaña de algodón, o quizás en una formación natural de “falsas nieves perpetuas”.
La similitud, en ciertas zonas, es increíble.
El agua embalsada en las piscinas (muy parecidas a los caparazones de las conchas marinas de diferentes tamaños) que se forman allí de manera natural, es -dicen- beneficiosa para la piel y los reumatismos.
No comprobado por el viajero insatisfecho, aunque supone que sí por los cientos de personas que visitan Pamukkale, convirtiéndolo en un destino muy concurrido. Sentado al borde de los estanques, se palpaba con los pies, en el poco profundo fondo, un barro blanco y pastoso, muy agitado ya por el número ingente de locales y visitantes.
Famosos son, también, los atardeceres que allí regala la madre tierra, en la parte alta, al lado de las cercanas ruinas de Hierápolis.
La naturaleza otra vez sorprendente y contradictoria: labrando por doquier bellos artilugios calcáreos en la ladera de una montaña e imágenes al caer el sol y, por otro, convirtiendo en escombros una próspera, aunque antigua, necrópolis bizantina.

Harto de piedras y ruinas paseó sólo un rato por ellas.
P.D.- Lo jura por Snoopy: La chica de azul, de la primera foto, no posaba para el mochilero.
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29 de diciembre de 2009

Río Cuervo (Algo nacional)

El llamado nacimiento del río Cuervo (Cuenca) es, en realidad, el-resurgir de las aguas tras un largo recorrido subterráneo y el-lanzarse chorreando por una pared repleta de musgo. Eso sí, el espectáculo es fascinante y la sensación de frescor es, como el arco iris, luminosa.
Del río Cuervo se podría pensar lo que dijo Rusiñol de uno de ‘sus’ ríos catalanes, “no es un río gandul, es un río que trabaja, que se gana el pan”. De esos calificativos se adueña el río Cuervo en su conocido nacimiento. Se trabaja sus formas; sus humedades verdes de musgo reluciente; sus diminutas cavernas rocosas y húmedas; sus brillantes y chiquitas cascadas, llenas de claroscuros y fuerza.
Era un día de otoño con neblina, de sol oculto por la humedad natural. El sol abrió más tarde, después de varias peleas ‘a navajazos’ con la terrible niebla mañanera.
Venció.
Todavía le brillan los ojos al viajero insatisfecho por la sorprendente belleza, digna de un cuadro romántico, de David Friedrich, y le chisporrotea el cerebro de recuerdos de aquellos viajes, nada mochileros, pero llenos, eso sí, de empresas y perdidas batallas.

Se merece un paseo, una visita, y un perderse suavemente.

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21 de diciembre de 2009

La Ciudad Perdida, perdida (II). Fotos.

Unas cuantas fotografías del trayecto del viajero insatisfecho al encuentro con la Ciudad Perdida, de los antiguos tayronas:
  • El primer vestigio de civilización antigua que encontró el mochilero: un poblado kogis o arzario, no recuerda. Ambos, descendientes de pueblo tayrona. Faltaba jornada y media de marcha.
  • Mujer e hijo/a kogis.
  • El arzario ‘Valencio’. Muy difícil fotografiarle, según el guía, pero el viajero le convenció.


  • Caravana de mulas, adelantando por la izquierda, camino de algún poblado, y el guía a la derecha, mochila en ristre, trasportando el condumio. En ciertos lugares, la vereda iba por el cauce del río.

  • Dos instantáneas de la Ciudad Perdida.


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16 de diciembre de 2009

La Ciudad Perdida, perdida

Después de tres días en un permanente sube y baja, culebreando por montañas, laderas y valles, con los mosquitos acechando a cada paso (y materializando sus ataques), el destino final se encontraba en lo alto de una larga y empinada escalera tayrona, labrada en la ladera tupida de vegetación y bien conservada a pesar de los años, la humedad y el trasiego de los guaqueros, muy activos en aquella Sierra Nevada colombiana. Son éstos, buscadores incansables de vestigios precolombinos, que abordan como moscones a los escasos viajeros que deciden acercarse por aquel perdido lugar. Pueden intentar vender un falso objeto como si procediera del mismo jefe indígena tayrona de hace mil años.
Al final de aquella escalinata -cuasi asesina para los agotados mochileros- aparecía, entre una maraña de árboles, la Ciudad Perdida.
Sus restos, claro.
Ruinas reconstruidas de poblados precolombinos que son una muestra de la sofisticada arquitectura e ingeniería de piedra, que incluye multitud de terrazas en la ladera de la montaña -sobre ellas, sus edificaciones de madera que el paso del tiempo ha borrado- muros de contención, caminos, puentes, escaleras y canales. Toda una ciudad enmarañada y olvidada.
El viajero insatisfecho y su guía colombiano, dos o tres vigías (soldados) asentados en un chamizo en lo alto y algún que otro niño kogi (del poblado cercano, descendiente de los antiguos tayronas) componían -o al menos lo parecía- todo el elenco humano en kilómetros a la redonda.

El resto de seres vivos eran los diminutos mosquitos que mostraban, con tremendos picotazos, su repulsión por los extraños.

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10 de diciembre de 2009

Emancipation Day

  • Gritos de libertad sonaron desde las cimas de las montañas y de los llanos, de los hombres, mujeres y niños que se habían enterado que eran finalmente libres del opresivo sistema social y económico en el que eran tratados como menos que humanos”, así escribía Tanesha Ramdanie, en ‘The Road to Freedom.

El 1 de agosto, Día de la Emancipación en Trinidad y Tobago, y en muchas otras islas orientales del Caribe, se celebra el fin de la esclavitud, cuando todos los esclavos negros fueron legalmente declarados libres.
Ahora sí, la frase inicial de Tanesha Ramdanie cobra sentido.
El viajero insatisfecho vivió de cerca ese día (de un año cualquiera) en Port of Spain. Fue una jornada de mezclas; negros, blancos, indios, mestizos. Toda la mixtura de las islas tenía cabida.
La ciudad se disfrazó, ‘procesionó’ y bailó africano, con orgullo de sus orígenes pero también con respeto por haber sido territorio esclavo durante tantos siglos. Conociendo como conocía todo lo que significaba para Trinidad entera, su mirada a la fiesta fue diferente y digna, pero nada en ésta aparecía majestuoso ni grandioso.
Fue alegre, eso sí.
También fue normal en su mente de espectador blanco. ¿La libertad quizás le había vuelto insensible a lo que la esclavitud representó realmente?.
A ellos, no.
Nadie vivió impasible el Emancipation Day.

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1 de diciembre de 2009

¿Mentiroso?. No. ¡Lo juro por Snoopy!.

El otro día -hace pocos días- leía en El País un artículo de esos que pretenden ser una investigación periodística sobre las diferentes dosis de mentira en los escritos diarios y, claro, inmediatamente este lector lo extrapoló a los ‘pinitos’ que está haciendo en su vida como blogger. “Todos mentimos. Engañamos por cordialidad, por convivencia, por ocultar delitos o por egocentrismo”, decía -y destacaba- la periodista Silvia Blanco. ¿Y cuántos nuevos bloggers -se preguntó entonces este lector- habrán caído en la trampa de mentir, por egocentrismo, por ejemplo? O por edulcorar su vida social. ¡Vete a saber!. “Detrás de un impostor hay una ‘insatisfacción’ personal”, apuntaba uno de los expertos en ética, que recogía el citado trabajo periodístico, unas líneas más abajo.
¡Date!, esto ya le afecta al mochilero.
¿No habrá caído el viajero insatisfecho en la trampa de modular-trastocar la realidad a su antojo por su ‘insatisfacción’ (vuelta otra vez la palabreja) enfermiza?
En esta ventana al mundo que son los blogs, el mochilero ha contado vivencias personales, viajes con encanto, recorridos inmundos, robos sufridos a punta de navaja, subida al Wayna Picchu, visita a la muralla china, bamboleos en largas lianas naturales, encuentros palpables con la vergonzosa historia de la esclavitud, cita sorpresa con la desnudez de una joven tanzana, largo descenso por el Amazonas, miedoso en la frontera de Guinea-Bissau, jinete en Petra (Jordania) y en su terruño natal, … Pero todo esto, y más ¿verdad, o ha sido fabulación?. Mentira, al fin y al cabo.
¡¡Lo jura “por Snoopy”!!. Todo han sido momentos vividos de felicidad y riesgo, de aventura y desfachatez, de trompicones y relajos.
En resumen, viajes reales.
¡Por Snoopy!.

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24 de noviembre de 2009

¡Malditas simbiosis raras!

















Simbiosis raras. Produce hasta cierto susto, o vergüenza, comprobar que existen. En aquella ocasión se produjo entre un mono, cualquier tipo, cualquier clase -son todos iguales de sinvergüenzas y caraduras- y un pájaro, similar a una urraca negra o cuervo africano.
¡Vaya simbiosis!.
En una de las paradas de descanso en el cráter del Ngorongoro, el guía, el cocinero, el conductor, una pareja de alemanes y el viajero insatisfecho se sentaron en una aparente tranquila arboleda para dar cuenta del matinal bocadillo. A los pocos minutos y frontalmente, un estúpido babuino se fue acercando a las inmediaciones del viajero, apartado éste unos metros del resto del grupo. El simio traía un paso remolón y lento, con pequeñas volteretas, interrumpidas de vez en cuando por sentadas en las que aprovechaba para rascarse sus asquerosas partes impúdicas, como provocando al solitario viajero. En esas paradas y silencios, el atrevido mandril (da igual, mono, babuino o mandril) le miraba fijo, tal como si le reconociera de improbables noches locas madrileñas de rondas de cerveza y ron.
Justo en el momento en que el cansado mochilero daba un trago al agua, dejando primero su bocadillo en el suelo sobre el envoltorio, su amigo primate bostezó, enseñó sus grandes caninos, se estiró y con uno de los brazos señaló hacia la espesura que había en uno de los lados. Como si estuviera emparentado con el bicho o hubiera compartido, quizás, extraños momentos de sinceras confidencias o jolgorios varios, miró crédulo hacia aquel lado. Momento de distracción que aprovechó aquella especie de urraca negra, invisible hasta entonces en algún árbol cercano, para hacer una pirueta en vuelo rasante y llevarse el bocadillo en sus garras.
Maldito.
¡Maldita ‘rata con alas’!.
¡Maldita simbiosis de babuino y negra urraca!.
.....................
PD.- El lago de la fotografía era un 'nido' de hipopótamos. Al fondo de la charca, se ven varios.


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17 de noviembre de 2009

Los chinos en África, o cómo enmascarar una invasión





  • Aviso para los que piensan que los chinos en África sólo se interesan por las materias primas a cambio de gigantescas obras de infraestructura financiadas por su gobierno: también son los nuevos inversores del continente negro, unos negocios privados muy florecientes. ¿Por qué los chinos intervienen donde los occidentales se abstienen por exceso de prudencia o indeferencia? Porque a los chinos les falta sitio en su país y África les parece un territorio virgen, lleno de promesas, y no tienen miedo a las pequeñas inversiones; al contrario: un salón de masajes, un restaurante, un pequeño taller de costura, una farmacia, todo es bueno para que se multiplique rápidamente el dinero que a menudo ha reunido toda una familia en China para enviar a uno de los suyos a la aventura”. (Michel, Serge y Beuret, Michel. China en África. Pekín a la conquista del continente africano. Alianza Editorial, S.A. Madrid, 2009. Pág. 42).

Estos dos investigadores periodísticos lo dicen muy claro, aunque de manera políticamente correcta. Y, bien -podrán argumentar los defensores del imperio chino- pero son frases sacadas de un libro que pueden tener muchos matices e interpretaciones. Pero el volumen es muy interesante y crítico, o mejor dicho, esclarecedor de una realidad palpable, como puede ser que los chinos están provocando el agotamiento de materias primas africanas, recursos mineros y forestales.
A la larga, empobrecimiento para el sufridor continente.
Los culpables de esta diáspora china, aparte de las cuestiones económicas: el dirigismo estatal de los timoneles chinos y el obsesivo orden impuesto, que está por encima de valores tan importantes como las libertades y el individuo.
………………….
P.D.: El viajero insatisfecho quiere ser objetivo y anotar la sugerente frase dicha por un hombre angoleño, que recoge el libro:



  • [los americanos] No hacen más que hablar de family values, pero cuando llegan a Luanda [Angola] se ponen hasta las cejas y se van de putas. Los chinos son disciplinados, modestos y respetuosos. Si tocan a una angoleña, les devuelven a su país, y eso está muy bien”.


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11 de noviembre de 2009

Mangrove River

Los manglares son esas formaciones vegetales compuestas por un conjunto de árboles-arbustos que tienen especiales características para sobrevivir y desarrollarse en terrenos costeros inundados o zonas con agua de altos niveles de salinidad. Protegen a las costas de la erosión y han proporcionado durante siglos multitud de recursos a las poblaciones locales. Conforman también zonas de apareamiento y cría de muchas especies, además de ser refugio para peces, otras formas de vida marina y multitud de serpientes. Armonizan en sí mismos, a veces, un paisaje verde; silencioso, otras, y misterioso, las más.
¿Qué son los manglares para el viajero insatisfecho? Muy sencillo, áreas con mucho atractivo.
Ha visitado varios.




























Port Barton, en la isla de Palawan (Filipinas), era una tranquila playa. Era la playa del ‘nada-que-hacer’ y vaguear con el cuerpo tostado al sol. Pero había otras posibilidades. Muchas. El Mangrove River (Río de manglares) era una de esas opciones cercanas que los barqueros del lugar se encargaban de promocionar.
‘Aceptar lo que ofertan’ es una de las máximas de este mochilero. ¿Qué puede pasar?.
Y aceptó.
Mientras subía a la pequeña barquichuela que le llevaría desde la playa a la desembocadura del río, no dejaba de mirar los verdes islotes lejanos y soñaba, ya, con su conquista de un nuevo territorio de manglares. Una vez allí, en las zonas misteriosas del Mangrove River, se sentía la humedad, la sombra y, de vez en cuando, un cierto temor. En sus zonas verdes, se palpaba la presencia de serpientes, de anillos de colores, venenosas y tan peligrosas como la prudencia que mostraba el barquero al observarlas, quietas, sesteando colgadas del follaje (ver fotografía arriba).
'Acércate un poco a la rama para sacarle la foto', le decía al barquero. No, no, que se pueden descolgar y caer en la barca.
Poco probable, pero quedó dicho.

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4 de noviembre de 2009

Dos pueblos, dos hechos, dos diferencias



Fotografía tomada a las afueras de Manica.

Hace unos días leía en ‘El País’ la posible comercialización de la vacuna contra la malaria. El anuncio venía del prestigioso médico español, director del Centro de Investigación de Manhiça, en Mozambique. Al viajero insatisfecho le vienen imágenes de situaciones vistas, unas; intuidas, otras, sobre esta terrible pandemia. "Será una vacuna de primera generación. Su eficacia será moderada y no se administrará a todos los grupos de población, habrá que definir bien cuáles", decía el doctor Alonso.
Esperanza.
Esperanza.
En alguna ocasión anterior oyó hablar de ese Centro, y de ese doctor, pero nunca había investigado si ese pueblo mozambiqueño era ‘el manica’ que visitó el mochilero en su ruta por el país, y en el que estuvo dos completos días intentando conocer las cercanas y antiguas pinturas rupestres de Chinamapere.
Nada que ver Manhiça con Manica.
El primero, en los alrededores de Maputo; el otro, mucho más al norte, muy cerca de la frontera con Zimbabwe y, como pueblo fronterizo, de abundante trasiego de materiales y personas, no todas de loable ‘buen vivir’. Usureros, cambistas, prostitutas, ladronzuelos y, seguro, estafadores. Al bajar del autobús, un loco le asedió dando gritos incomprensibles y moviendo los brazos amenazantes, como indignado de su presencia en la población.
No tuvo suerte con las pinturas rupestres, muy cercanas. Por ellas preguntó en el bar-restaurante del hotel donde se hospedaba. Nadie quería saber nada del lugar y cuando insistió le observaron raro. Para visitarlo -decían- había que pedir permiso a una bruja/bruxa que vivía cerca de Chinamapere.
Al final del día, relajado, no muy convencido de la belleza de las pinturas y sin mucha convicción pidió ayuda para alcanzar el sitio. Un lugareño, con el atrevimiento que dan las cervezas ya entrada la noche, se ofreció a ser el conductor-guía por un razonable precio, pero, al día siguiente y a la hora acordada, no se presentó a la cita.
¿Plantón, o miedo y superstición?.


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28 de octubre de 2009

...soledades nevadas del Yukon

Ha sido una arribada silenciosa. Sorprendía ese mutis viajero desde su último libro sobre el Amazonas, y este mochilero no paraba de preguntarse dónde apoyaría ahora el escritor sus posaderas de ‘culo inquieto’. Supo por un correo electrónico, hace ya más de un año, que se iba a Alaska, pero a Alaska ¿a celebrar con su mujer las bodas de oro? o ¿a un congreso internacional sobre Marcial Lafuente Estefanía y la influencia de sus novelas en el oeste americano?. Entonces recordó unas frases suyas (de él) escritas en el prólogo del libro “La aventura de viajar:
  • Cuando yo tenía unos diez años, comencé a asomarme a los libros de aventuras escritos por Edgar R. Borroughs, Zane Grey, Oliver Curwood… Ellos hicieron crecer y ampliar la geografía de mis hazañas imaginarias. Una tarde combatía hasta la muerte contra el gran mono Kerchak [….] y una tercera me internaba en las inmensas soledades nevadas del Yukon, perseguido por miríadas de lobos hambrientos, en busca de una mina de oro”.
Efectivamente, hace un rato cuando el viajero insatisfecho pasaba por la librería “Altair” vio su libro. Cumplía así -cree- con su hazaña imaginaria de internarse “en las inmensas soledades nevadas del Yukon”, y lo iba a contar.
El libro se titula “El río de la luz. Un viaje por Alaska y Canadá” y el periodista, novelista, viajero incansable es Javier Reverte. Lo tomó de la baja estantería -siempre los colocan allí- lo palpó, lo abrió y olió -siempre lo hace- lo pagó (obligada aclaración para los que no conocen a este blogger) y se lo llevó feliz a su guarida.
Hace unos minutos.

Ahora, sin leerlo, lo recomienda a todo ‘bicho viviente’.

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21 de octubre de 2009

No es Mary Kinsgley, es su ídolo

Sólo se habían colado referencias de personas que conocen al viajero insatisfecho pero nadie sabía de su ídolo secreto: otro viajero, en este caso, viajera.
¿Quién duda de ella? ¿De su capacidad como trashumante?.¿Quién no ve su mochila al hombro?. ¿Quién no aprecia su incipiente paso al caminar?. ¿Quién no observa su pasión viajera?. ¿O sus sandalias Clark de nómada existencia?.
¿Y sus braguitas, recién lavadas en el viejo barreño de un barato hotel?.
¿Y su sonrisa y pasión errante en el gesto?.
Toda ella, olvidada en un rincón del polvoriento salón, recuerda a Freya Stark, o a Mary Slessor, o quizás a Mary Kingsley.
Son muchas tardes de miradas cruzadas, muchos días de compartir espacios, de admirar su rutilante brillo y percibir su insistente curiosidad para que esta bella y estática viajera no se convirtiera en el mito de un insatisfecho vivir.
Ella le espera paciente a que vuelva de cada uno de sus viajes y le recibe con la misma expresión de rostro con el que en su día le despidió desde su misma posición y el mismo rincón. Hierática mirada. Aunque a su regreso al mochilero le gustaría que su ídolo supiera agradecer sonriente los ecos de melodías que el viento la debió de traer, a través de kilómetros y kilómetros de distancia, desde el lugar que él mismo se las envió.
Pero…., es así.

Así es su ídolo.

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15 de octubre de 2009

El escarabajo egipcio


Este escarabajo en relieve lo fotografió el viajero insatisfecho en una de las piedras del templo Hatshepshup (Egipto), que un equipo de investigadores polacos, restauradores de este mausoleo (fotografía de abajo), no consiguió colocar en un lugar concreto. La piedra está allí, apilada como otras muchas, hasta que algún ducho ose encontrar su originario lugar.
[Dicho sea de paso, la restauración, a ojos de inexpertos, parece demasiado forzada para alcanzar una determinada grandiosidad arquitectónica, quizás NO muy documentada].
Hatshepshup fue, mucho antes que Cleopatra, emperatriz del Antiguo Egipcio [Si algún lector quiere entretenerse con su historia, fue novelada por Pauline Gedge, en “La dama del Nilo”] y el escarabajo, un símbolo para este ancestral pueblo.
Existen muchas interpretaciones sobre lo que significaron estas representaciones de coleópteros -hay variedad de ellas- para los antiguos moradores del imperio faraónico, pero este blogger se inclinaría por pensar (teoría inventada) que si los antiguos egipcios consideraron a los dioses protectores del hombre en vida, el escarabajo pelotero debió ser el encargado de trasportar su espíritu a través de la muerte, a imagen del propio animal arrastrando su pelota terrera hacia las profundidades de algún cercano precipicio.
Los antiguos egipcios le concedieron a este escarabajo un lugar real entre sus divinidades. Ufano, de oraciones y rituales, ayudaría a los muertos a pasar sin problemas el juicio final ante el todopoderoso Osiris.

Muy rarillos ellos (los antiguos egipcios, claro).

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9 de octubre de 2009

Una fotografía más


Una fotografía más.
Una fotografía, nada más, pero reúne muchas escenas cotidianas de África. Hacía mucho que no repasaba el viaje a Madagascar de donde este viajero insatisfecho no tiene apenas instantáneas. Pero al hojear, y ojear, el álbum se topó con este sencillo encuadre.
Todo un símbolo.
¿De qué?.
África polvorienta.
África de uralitas oxidadas y de latón, nada turística.
África de niños pobres.
África de animales acomodadizos.
África desteñida y deslucida.
Sucia.
Atestado de negros pasajeros (él era el único blanco), el coche en el que viajaba (un destartalado y viejo Peugeot 504) se detuvo. ¿La caja de cambios?. ¿El ventilador? ¿El tubo de escape?. No lo supo. En África, cuando el coche se detiene en medio de la nada, es paciencia y más paciencia. El viajero necesita ser paciente. La noche, recuerda, caía encima y ni por asomo se veía una solución. Antes de que la oscuridad engullera el último rayo, sacó varias fotografías (una de ellas, la de esta entrada) y después se acomodó en un cercano ribazo para pasar una movida y cálida noche.Una noche en un ribazo en África, aparte de movida y cálida, puede ser arriesgada y peligrosa.

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2 de octubre de 2009

El símbolo hercúleo de Río

De ‘hercúlea’ podría definirse la estatua del Cristo Redentor del Corcovado. Tan descomunal como inútil para aquel Brasil de primeros del siglo XX, la estatua fue ejecutada por el escultor francés Paul Landowski y los ingenieros Heitor Silva y Pedro Viana. Situada en una privilegiada montaña, mantiene -y se perpetúa en la mente del visitante- unas inolvidables vistas de Río de Janeiro y su bahía
¿Merecía ser elegida recientemente como ‘Maravilla del mundo’?.
No. Mucha gente opina que no y este viajero insatisfecho tampoco.
La ascensión es sencilla, la facilita un estrecho tren de cremallera serpenteante por la espalda de la montaña o una carretera, también serpenteante, que este trotamundos no utilizó. El tren parte de uno de los barrios de la ciudad y asciende lentamente entre humildes casas, algunas de oxidado latón, y verdes árboles que lindan con pequeños huertos labrados para, en apariencia, el mantenimiento familiar.
Arriba, el ambiente turístico se deja notar. La posibilidad de una fotografía en solitario del Cristo se convierte en ‘misión imposible’ (tarara, ra, ra, raaaaa). Bueno, si, contrapicados desde su base para tomar su altura en toda su magnitud.
Un espectáculo es ver el movimiento de las ya cercanas nubes, arrastradas por las corrientes de aire caliente, que parecen lanzar al Cristo a una navegación aérea a través de la cercana bahía.
Una hipnótica visión.
Un símbolo de Río.
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¡¡Enhorabuena Río 2016!!
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