Hace unos pocos días este viajero
insatisfecho vio un 'pelín' (quizás 5 minutos) de un programa que ni siquiera
tenía constancia de su existencia. Un programa que después de las primeras
imágenes, habría que decir píxeles,
le produjo una repugnancia de difícil calificación. La bazofia en cuestión (cosa soez, sucia y despreciable, dice la RAE) era Perdidos en la tribu
[Cuatro].
Si existe tal indignidad a la hora
de producir un serial de estas características, el personal está un poco más
cerca de perder el sentido de la cordura a la hora de moverse por el mundo. Si
se llega a trivializar tanto a un pueblo y a una raza (aún con su consentimiento, después de 'untar'/sobornar bien hasta el más paria de la 'falsa' tribu), es porque se han perdido las más mínimas cotas de convivencia. En esos 5 minutos vio burla hacia el otro que no entendía por desconocer el castellano; críticas con
mal estilo; menosprecio hacia el local/indígena; trato auto-suficiente y
despreciativo como si el otro fuera inferior, y hasta amenazas soeces.
“La familia de San Sebastián se instala en
Togo, África, junto a los tamberna,
un pueblo muy activo sexualmente que pondrá la nota más morbosa de esta
edición”, decían -sin ningún tipo de crítica y reparos- en una crónica de un
periódico digital español.
Este mochilero les desea lo peor a
esa pandilla de productores, negros/ganapanes, realizadores y equipo técnico.
¡Mierda p’a la Cuatro!.
¡Mierda p’a Berlusconi!.
¡Una vergüenza!.
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