El lago Victoria, desde la terraza de la Sooper Guest House
Procedente
de Kitale
llegó a Kisumu, más al sur. Quería volver a navegar por el lago
Victoria, pues lo recordaba de su anterior viaje a Tanzania (hacía ya
varios años), y Kisumu era la ciudad keniata ideal para ello. Le daba miedo que
la ciudad le defraudara porque supuestamente era muy bulliciosa, relativamente
cerca de la frontera con Uganda. Pese a su tamaño y su ritmo de crecimiento, se
le apareció una ciudad con sabor africano, sí, pero nada opresiva o atosigante,
abierta a un inmenso lago muy degradado pero, en cierto sentido, sugerente. Ya
en esta urbe ribereña, encontró un sitio ideal y barato para dormir -le apetece
publicitarlo por si alguien se acerca por allí (Sooper Guest House)- y un
rincón muy tranquilo para cenar después de las habituales caminatas por los
alrededores, el Green Garden Restaurant, a la vuelta de la esquina de la guesthouse, unos cincuenta metros. Ambas
plazas las recomendaba la ‘lonelyplanet’
y el viajero insatisfecho reconoce
que en esta ocasión no tuvo queja. Excelente comida y nada cara. Excelente
local, tranquilo y de ambiente relajante, con música suave y posibilidades de
wifi. Cómodas sillas y paredes decoradas con murales tribales, escenas de
animales salvajes. Cuando el largo día de ajetreada vida caía sobre las
espaldas del mochilero era muy gratificante encontrar un sitio tranquilo donde
la cerveza fría, Tusker, cumplía su
verdadera misión rehabilitadora. Encontró el restaurante el primer día, y el
segundo, después de navegar por el lago Victoria-lo atravesó en un
ferry desdeMbita a Luanda Kotieno(2 horas y media)-
volvió a repetir.
El
personal que atendía tanto la Sooper Guest House como el Green
Garden Restaurant eran amables, simpáticos y predispuestos a ayudar.
¿Qué más se puede pedir?. Ambos estaban ubicados muy cerca del lago, al final
de la calle, donde se llegaba después de un corto paseo de bajada. A sus orillas,
más de una docena de restaurantes ofrecían tilapia, pescado de referencia en
los lagos africanos, a locales y extraños. En aquel momento, el único blanco
extraño era el mochilero leonés. Tomó una cerveza y dejó la tilapia, no le
seducía entonces, para otro día. Mirando el infinito horizonte de aguas del lago, vio caer el día con cierta parsimonia.
Restaurantes a la orilla del lago Victoria
Otra ciudad ribereña del lago era Mbita, por ella paseó y desde ella partió para navegar unas horas el lago Victoria. Este vídeo recoge la tranquilidad del paseo: