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12 de febrero de 2013

Ceremonia vudú/Benín


Uno de los principios básicos de la religión vudú era, y es, que la vida de los ancestros continúa después de la muerte; y otro, se podía interactuar directamente con los espíritus.
Pero había más y más principios básicos.
Por mucho que el viajero insatisfecho tratase de analizar y descomponer, jamás entendería la ceremonia que acababa de presenciar a pleno día, con un sol punzante, cuando todos los libros decían que era en general nocturna.
¡Vaya -pensó- ceremonia para turistas!.
Otra vez el leonés se sintió estafado y sableado por los ‘listos’, rondadores de torpes blancos “para mostrarte esto y lo otro”.
Y lo sabía antes de ir, pero……., no se arrepintió de haber ido.
El agradable paseo en piragua desde el poblado lacustre de Ganvié, en el lago Nokoué, hasta el vecino asentamiento semilacustre de So-Tchanhoué, donde presenció el ritual, ya compensaba el engaño.
El vudú era, y es, baile; era, y es, ‘religión bailada’. Los movimientos del cuerpo humano imitaban los de algunos animales y ellos adquirían el poder y atributos del animal imitado.
El coro de rollizas mujeres que se incorporó al espectáculo no dejó de bailar, entretanto el oficiante del grupo danzaba y tarareaba. Removía los feos fetiches que había encima de aquel aparente altar, agarraba con fuerza un mustio pollo y restregaba con él los fetiches, mientras la música de tambores y el ruido-hojalata de las campanillas allí colocadas no dejaban de sonar. Con dos movimientos bruscos, quebró -en vivo- ambas patas al pollo, al que este mochilero vio en sus ojos sufrir. Después de varias vibraciones y extravagantes saltos, con un certero machetazo cortó la cabellera del alado que se retorció hasta morir.
¡Espeluznante!.
Con la sangre brotada, espolvoreó los amuletos del altar.
Las mujeres bailoteaban, curvando sus orondos cuerpos, tocando palmas y, alguna, golpeando con sus exuberantes, abultados, desnudos y brillantes pechos negros aquel aire caliente, tostado por el sol.
Una tétrica gala de música, ruido, baile y espíritus supuestos.
Uno de los personajes que allí se estremecía levemente con el canto, se retorció de pronto en una convulsión profunda, girando y dando vueltas por el empolvado suelo. Había entrado en trance, supuso el viajero, consecuencia de aquella mezcolanza de música, cantos y ‘estimulantes naturales’ ingeridos. Su estado de semiinconsciencia permitía, según parece, una “mejor comunicación con los espíritus”. En la confusión y el caos organizados, el mochilero observó luego cómo, vestido con un faldón de rafia, se embadurnaba como un patán el cuerpo con un amarillento líquido.
Al lado del pequeño templo vudú, medio escondidas detrás de unas planchas de latón, había varias botellas vacías de ‘sadavi-vino de palma’ y de un vulgar gin. Viendo lo que veía y las botellas consumidas, era fácil imaginar el germen del trance.
Ceremonia vudú, ceremonia de confusión.
Tendremos que respetarla.
Copyright © By Blas F.Tomé 2013

25 de julio de 2012

Ritos, rituales y tradiciones


Cuando fotografiaba esta escena (Tailandia), pensaba en lo absurdo de los rituales religiosos de todas las creencias. Lo absurdo se repite entre los cristianos o musulmanes, entre hindúes, coptos o budistas,…… Aquella mujer tailandesa pegaba finas láminas de pan de oro en el buda allí situado como un acto, aún sin saber que pensaría ella, guiado por sus creencias religiosas. Su objeto sería -explicación más extendida- hacer una ofrenda por la buena fortuna en la vida.
Observó la escena unos minutos. Por allí pasaron tailandeses de toda índole y calaña a dejar su ofrenda de papel de oro y conseguir, así, los parabienes de su estático buda.
Aquel país donde la religión lo impregna todo se parecía mucho al que pisa ahora este viajero insatisfecho: España. La excesiva cantidad de ritos, apariciones, rituales, estigmas y rezos colocan a este país en un permanente centro de controversia. Las mujeres van a la erminta de San Antonio a introducir sus manos en un recipiente de alfileres para solucionar su casamiento; a la ermita de San Antón llevan los animales para ser bendecidos; los rituales del amor, donde el incienso, el sándalo o la rosa son los olores preferidos; la purificación mediante los baños rituales y los bautismos, donde lavan al ser humano de su culpa y lo hacen digno ante la divinidad; el toro de la Vega, evento taurino consistente en alancear a un toro hasta la muerte, después de que este hubiese sido liberado y trasladado hasta campo abierto.
Las ceremonias realizadas en los inicios de cursos escolares, la apertura de las Olimpiadas o los desfiles también son ejemplos de rituales actuales.
Un país lleno de ritos, rituales y tradiciones, nada alejados de los del pueblo thai.
Copyright © By Blas F.Tomé 2012

2 de marzo de 2012

¡Dejen orar antes de salir!

Habrá pocos lugares en el mundo donde convivan tan bien y tan ordenadamente los turistas/viajeros con el culto religioso, con el fervor de la población y sus ritos centenarios como en Lalibela (Ethiopía). El respeto mutuo y la bonhomía del etíope convirtieron este hecho, para el viajero insatisfecho, en algo reseñable. Él mismo tuvo que esperar un tiempo para aflorar del templo visitado.
Ya tendrá tiempo de loar las particularidades de Lalibela como maravilla mundial y arquitectura insólita, ahora quiere mirar hacia la afabilidad del habitante, del niño, de la esposa o del trabajador etíope.
¡Dejen orar antes de salir!. 
Copyright © By Blas F.Tomé 2012