-Entrada al palacio del antiguo rey Glelé (Abomey)-
Abomey
era una de las grandes ciudades históricas de Benín, capital de un reino
africano que duró casi 300 años. Un reino que fue derrotado, pero no vencido,
por las ansias expansionistas coloniales, en este caso, de Francia. Para
observar la singularidad de este antiguo reino, o al menos captar un poco su
esencia, era necesario visitar el conjunto palaciego de esta ciudad compuesto
por unos 12 palacios aledaños, aunque no todos visitables ya que la escasez de
dinero hacía imposible su mantenimiento y restauración.
El día de la visita
del mochilero coincidió con una reunión de princesas [algunas, en la primera fotografía], en la actualidad un título
simbólico, descendientes de anteriores reyezuelos del reino de Dahomey. Se
movió entre ellas con descaro, carente del respeto que en otros tiempos hubiera
sido impuesto y necesario. En aquel momento era el único 'blanco' en palacio y le
permitieron todo tipo de fotografías aunque, de vez en cuando, algún 'listillo' y
patoso le conminara, con cierta insolencia, a pasar por caja.
No lo hizo.
La estructura de
todos los palacios era similar. Cada edificio estaba rodeado de murallas [se aprecian en la primera fotografía],
articuladas alrededor de tres patios: el exterior, utilizado para las
ceremonias religiosas y desfiles, otro interior que daba acceso a distintas
dependencias, y un tercero, privado, por el que se entraba a la habitación del
rey y a la residencia de las reinas. Los materiales empleados en la
construcción se reducían al adobe para los muros, paja para las techumbres y
madera para la carpintería de ventanas y puertas [fotografía]. Estos materiales endebles oponían poca resistencia a
las inclemencias meteorológicas, lo que provocaba un deterioro constante de las
construcciones, que unido a la falta de recursos del gobierno de Benín,
amenazaban seriamente su integridad.
-Madera, en puertas y ventanas-
Al viajero insatisfecho le llamó la
atención, dentro de una exposición temporal ubicada en uno de los patios del
palacio del antiguo rey Glelé, una de las composiciones esculturales: una cabaña
construida a base de machetes africanos, de artista desconocido, que evocaba la
liberación esclavista en África y, también, el fin de los enfrentamientos de hutus y tutsis, según le dijeron.
Hasta hoy es necesario recrear, para no
olvidar, esa realidad lejana, aún no superada, de la esclavitud y la
opresión.
-Cabaña machete-
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