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8 de julio de 2014

La cabaña-machete

-Entrada al palacio del antiguo rey Glelé (Abomey)-

Abomey era una de las grandes ciudades históricas de Benín, capital de un reino africano que duró casi 300 años. Un reino que fue derrotado, pero no vencido, por las ansias expansionistas coloniales, en este caso, de Francia. Para observar la singularidad de este antiguo reino, o al menos captar un poco su esencia, era necesario visitar el conjunto palaciego de esta ciudad compuesto por unos 12 palacios aledaños, aunque no todos visitables ya que la escasez de dinero hacía imposible su mantenimiento y restauración.
El día de la visita del mochilero coincidió con una reunión de princesas [algunas, en la primera fotografía], en la actualidad un título simbólico, descendientes de anteriores reyezuelos del reino de Dahomey. Se movió entre ellas con descaro, carente del respeto que en otros tiempos hubiera sido impuesto y necesario. En aquel momento era el único 'blanco' en palacio y le permitieron todo tipo de fotografías aunque, de vez en cuando, algún 'listillo' y patoso le conminara, con cierta insolencia, a pasar por caja.
No lo hizo.
La estructura de todos los palacios era similar. Cada edificio estaba rodeado de murallas [se aprecian en la primera fotografía], articuladas alrededor de tres patios: el exterior, utilizado para las ceremonias religiosas y desfiles, otro interior que daba acceso a distintas dependencias, y un tercero, privado, por el que se entraba a la habitación del rey y a la residencia de las reinas. Los materiales empleados en la construcción se reducían al adobe para los muros, paja para las techumbres y madera para la carpintería de ventanas y puertas [fotografía]. Estos materiales endebles oponían poca resistencia a las inclemencias meteorológicas, lo que provocaba un deterioro constante de las construcciones, que unido a la falta de recursos del gobierno de Benín, amenazaban seriamente su integridad.
-Madera, en puertas y ventanas-

Al viajero insatisfecho le llamó la atención, dentro de una exposición temporal ubicada en uno de los patios del palacio del antiguo rey Glelé, una de las composiciones esculturales: una cabaña construida a base de machetes africanos, de artista desconocido, que evocaba la liberación esclavista en África y, también, el fin de los enfrentamientos de hutus y tutsis, según le dijeron.
Hasta hoy es necesario recrear, para no olvidar, esa realidad lejana, aún no superada, de la esclavitud y la opresión.
-Cabaña machete-


Copyright © By Blas F.Tomé 2014

31 de enero de 2013

Los tejedores del palacio real de Glele/Benin


El viajero insatisfecho como avezado, pero frustrado, periodista de investigación no tiene precio, y lo dice sin ánimo de vanagloriarse. Él sólo, sin ayuda de nadie, careciendo del olfato de Sherlock Holmes y la intuición de Hércules Poirot y sin recurrir al guía local descubrió, aunque parezca raro decirlo así, la senyera con la que se 'ahorcará' Artur Mas.
Dos hábiles tejedores, con sus tradicionales telares, urdían sin descanso y con maestría la gran senyera. Pero la gran curiosidad, o gran descubrimiento, fue que la estaban trenzando en el patio exterior del palacio real del antiguo rey Glele de Abomey, reinado anterior a la dominación francesa, que sometió a los reyes locales. Allí, en los portales donde esperaron los súbditos antes de ser recibidos en audiencia real, se estaba maquinando un proceso secesionista.
La gran mayoría del pueblo de Benín pertenece a la etnia ‘fon’ y hablaban el ‘fon’ y el francés. Pero había otros muchos pueblos como los ‘yoruba’ que ocupaban el centro; los ‘tofi’, del lago Nokoue; la etnia de los ‘taneka’, aún con taparrabos, representaban a ese África que se resistía a cambiar; los ‘somba’ del noroeste que se extendían además por el país vecino, Togo [separados como consecuencia de las divisiones coloniales hechas a principios del siglo XX con el proceso de independencia]; los ‘fulani’, aún nómadas, compartían su territorio con varias etnias más, aunque la más importante es la ‘bariba’ que significa ‘pagano’; los ‘songhay’ que ampliaban su expansión a Nigeria y, como no, los ‘gurma’, originarios de Burkina Faso. Todos estos pueblos, y muchos más, con rituales diferentes, religiones diversas y lengua o estatus sociales distintos estaban bajo la bandera y gobierno de Benín. 
Y no pasaba nada. 
Cuando un extranjero preguntaba algo en francés, todos los que lo supieran contestaban en el idioma galo.
Uno, no supo si ‘fulani’, ‘fon’ o ‘somba’, se rió -a 5.000 kilómetros de distancia de España- ante este mochilero del problema diferencial entre Madrid y Barcelona y la actitud secesionista de Cataluña que conocía de manera somera.
Riámosnos también todos con mucha, muchísima ironía y respeto.

Copyright © By Blas F.Tomé 2013