26 de agosto de 2026

Nuadibú, Mauritania


El grupo de mochileros, en el taxi hacía Nuadibú

Tras veintitrés horas de viaje, abandonaron el tren del hierro ya dentro de la factoría. Según les habían contado, el convoy solía detenerse antes de entrar en las instalaciones, momento en el que los viajeros aprovechaban para descender, pero aquella vez no hubo tal parada. La factoría parecía sacada de un escenario de Mad Max: maquinaria oxidada y decrépita, un paisaje desértico y una atmósfera que recordaba al universo imaginado por George Miller.

Después de desprenderse de las mantas y de parte de la ropa que habían comprado para el trayecto —y que regalaron a uno de los empleados de la factoría—, negociaron el precio de un taxi que los llevaría a los cinco hasta Nuadibú, situada a pocos kilómetros. Habían reservado por internet un apartamento económico que resultó ser una buena opción.

La mañana transcurrió entre tareas de aseo y limpieza. Una larga y minuciosa ducha fue imprescindible para eliminar el polvo de hierro acumulado por todo el cuerpo, incluso en los rincones más insospechados. También hubo que sacudir la ropa, limpiar a fondo el móvil cubierto de diminutas limaduras y vaciar la mochila azul para librarla de cualquier resto metálico. Entre tanto, unos niños del barrio, intrigados por la presencia de tantos extranjeros, se acercaban para observarlos y gastarles inocentes bromas.

Una vez terminadas aquellas labores, un café parecía la mejor recompensa. Encontrarlo, sin embargo, no fue sencillo en aquella zona de viviendas populares. Finalmente dieron con un pequeño restaurante donde pudieron disfrutar de un desayuno que, por lo avanzado de la hora, se parecía más a un almuerzo.


Alrededores del apartamento en Nuadibú

No llegaron a visitar realmente Nuadibú; se limitaron a pasear por los alrededores. El viajero insatisfecho tampoco lo había hecho la vez anterior, cuando había entrado en el país. Acabaron convenciéndose de que no se trataba de una ciudad especialmente interesante y decidieron partir al día siguiente. El polaco continuaría hacia el sur, rumbo a Senegal, mientras el resto se dirigiría a la frontera con Marruecos, camino del Sáhara.

Copyright © By Blas F.Tomé 2026

No hay comentarios:

Publicar un comentario