Ser simple y sencillo es una buena medicina para la comprensión y el entendimiento de ciertos matices, sensaciones o pasiones vividas.
Si hay una cosa caótica, al menos en apariencia, son los mercados africanos. Pero no esos mercados con artesanías inservibles para los turistas impulsivos de las compras anodinas, sino los puestos de venta de sus productos básicos, locales y cotidianos.
Puro caos.
Son cosas y más cosas apiladas en inestables tenderetes (estos, si son artesanía), colgadas de los árboles y colocadas en el suelo; encima de otro producto, sobre la destruida acera o sobre un pequeño arbusto cercano (verde, siempre verde). Personas resguardadas del sol bajo sus propios tenderetes, mujeres sentadas en un saco de arroz y detrás de varios cestillos con pequeñas cosas (pocas): tomates, patatas, arroz, pimientos, guindillas, naranjas, verduras raras,….
Ninguna de estas unidades productivas pasarían los controles de calidad de los países europeos, lo que le hace pensar a este caminante que difícil colocación tendrían en cualquier mercado de la Vieja Europa (hartos estamos de ver tomates todos iguales. ¿Quién compraría un kilo de este popular producto si sus unidades no fueran todas la viva imagen unas de otras?).
Y gritos.
Muchos gritos.
Y, otras, silencio.
Una vende arroz, o maíz, y tiene sobre su producto varias latas de diversos tamaños (tal vez, ¿un kilo?, ¿medio kilo?). Latas de hojalata que ahora sirven para medir pero que otrora, hace muchos años, fueron el glorioso envase de buenos productos exportables. Y niños (muchos niños), sentados en las aceras con su palangana de cacahuetes, con su cortada botella de plástico que hace de medida. Los niños, también las mujeres y jóvenes, al pasar el viajero insatisfecho, le miran con extrañeza. Los niños, tal vez, con tristeza, y hacen amago de ofrecerle su venta. Si les mira a los ojos, se amilanan y se olvidan de su ofrecimiento.
Al viajero le ofertan productos inservibles:
¿Para qué quiere una pequeña caja de herramientas, made in China?.
¿Para qué le sirve un juego de cuchillos?, y
¿para qué un viejo y oxidado pestillo de una puerta?.
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