Era (y sigue siendo) difícil diferenciar a lo lejos en la puna
alto-andina a la alpaca, la llama, el guanaco o la vicuña, y esta pregunta era
muy recurrente en determinadas excursiones por el altiplano peruano. La puna es un territorio andino hosco, un herbazal de alta montaña y
pastizal de áspero alimento para esta fauna local. Suele albergar muchas
plantas endémicas y distintivas que han evolucionado en respuesta al clima de
montaña, frío y soleado.
Cuando el bus paró en lo alto, la mente del mochilero pensó en un paraje
inhóspito, y la 'rasca' que venía de las cercanas montañas heladas quitaban la inspiración. Allí, como en personal parcela, se movían estos cuatro animales
andinos.
La llama y el guanaco eran los más grandes y, de la primera, decían que se
caracterizaba por ser rústica, versátil, tímida, mansa, dócil y por reconocer
fácilmente al dueño.
La alpaca era de
tamaño mediano y no se utilizaba como animal de carga. Mientras, la vicuña era el
más pequeño de estos camélidos.
Después de
explicaciones más o menos concretas, el viajero
insatisfecho al divisarlas entonces pastando en la lejanía en el altiplano,
y ahora viéndolas en una foto, siempre se pregunta ¿son llamas o alpacas?.
Quizás las dos más difíciles de diferenciar.
¿O serán vicuñas?.
¿O serán vicuñas?.
Con la distancia del
tiempo transcurrido cree recordar que las vicuñas eran complicadas de encontrar
y las alpacas eran las más explotadas por la gente local para enternecer al
turista. Tiernas, sencillas, casi de peluche, y admitían caricias y arrumacos.
Las de las fotografías -tomada a una altura
aproximada de 4.500 metros, camino del valle del Colca (Perú)- deben ser alpacas.
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